Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2008.
Respirando

Hoy ha salido el sol un poquito, yo veo el cielo muy azul porque las nubes se han ido hacia el oeste. Quiero poner fin a esta semana de pesadilla y nada mejor que empezar el día abrazando a mi chico. Los miedos se van metiendo poquito a poquito en cajones, como la ropa de invierno. Como el frío, que aunque lento, empieza a marcharse.
Ayer, al igual que hoy, amanecí con otro ánimo. Mi cabeza, más descansada, más tranquila mi conciencia.
El motivo de mis ansiedades era una cita médica que llevaba mucho tiempo retrasando, y a la que había dado una importancia desmesurada, aunque a mí no me lo parecía. Por suerte, parece que las cosas andan en órden, aunque tengo que seguir cuidándome bastante.
Comienza un nuevo mes, una nueva semana, y muchos planes.
Moonlight

La primera tarde agradable en muchos meses, la luz entraba por mi ventana mientras preparaba la maleta, todo esparcido en la cama y yo demasiado despierta para perder mis horas entre las cuatro paredes. Ayer el tiempo me invitaba a dar un paseo.
Sin proponer el camino, crucé calles y rotondas, y al girar la última esquina, el parque apareció frente a mí. Caía ya la tarde y el horizonte entre dos luces.
Durante escasos dos segundos, hice un amago de volver sobre mis pasos, como si una barrera invisible me prohibiera el paso. No había puesto un pie allí desde la noche luminosa. ¿Para qué ensuciar la memoria de los castaños que rodean su perímetro?
Pero de esa noche ya hace mucho. Fue antes de que vinieran las lágrimas, antes de que vinieran las lluvias…, y las lluvias ya terminaron. Dieron paso al sol, y a la luna.
Por eso entré ayer en el parque, porque necesitaba saber si aún se veía la luna.
Allí estaba donde la dejé, y también me sonreía.
Me encanta mirarla. Me encanta mirarte.
Maestro Neruda

Hoy, pongo mi página y mis letras al servicio del poeta, para levantaros el ánimo y que sintáis que podeis con todo, y que cada año es un regalo de 365 días, lleno de horas de sol y de oscuridad, de lluvia y de luz, pero sobre todo, lleno de momentos...
"Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
no creer en Dios y hacer tu destino,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias a Dios por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual"
Quema el sol

Cuesta arriba se hace ir al trabajo este lunes, que tiene indicios de ser el primero, por fin, de la temporada calurosa. El metro rebosaba esta mañana y las carreteras colapsadas practicaban un ejercicio habitual desde hace años. Pensaba en todo ello ayer, tras volver de una escapada de fin de semana lejos del pitido de los coches.
El viernes, después de un atasco de salida de la capital, y cuatro horas de viaje, empecé por fín a oler a mar, y a notar la brisa cálida en mi rostro, tan poco acostumbrada a ella. Me siento bien cuando llego a un lugar de costa, habituada como estoy al asfalto. Y la tierra de la niña Alba, era un buen escenario para desconectar.
Hemos hecho un montón de cosas, pero sobretodo, comer, jajaja. Queso empanado y mojete, palabra que he descubierto este fin de semana. Beber ron con miel, para terminar quedándonos con la botella, hacer un book completo, con material fotográfico para cuatro años, bailar en medio de la calle a las 12 del mediodía, espectadores incluidos, tumbarnos al sol en una cala muy linda, (bueno, eso los demás, yo me dediqué a buscar infructuosamente un lugar en sombra), intentar ver el partido de la selección y quedarme dormida, y sobretodo…ver el puerto de noche, con las luces del faro y los reflejos de los barcos en el agua. Siempre me encanta contemplarlo así, y como lo hago en contadas ocasiones, me produce una sensación especial.
Ahora el mar está lejos, fuera está teniendo lugar un concierto de claxons y la temperatura ambiental es sofocante, menos mal que siempre quedan esas escapadas.
Además, tengo que bailar otra coreografía…
Cálidas noches

Comienza la época que más me gusta, en la que los días son largos y las noches tranquilas, y se puede salir sin chaqueta y tomar algo en las terracitas mientras comento a mi niño los acontecimientos diarios. Empiezo el turno intensivo y parece que los días se aprovechan más.
El fin de semana que se ha ido, ha sido el preludio de la época estival. Un fin de semana especial para mí por muchos motivos, pero sobretodo porque reuní a algunas de mis personas queridas en el fresquito de mi terraza, brindando y contemplando las luces que se reflejaban en la tranquila piscina nocturna, donde apenas unas horas antes habíamos estado tumbados inaugurando la temporada. Estar en esa terraza me hace sentir tranquila, ver a lo lejos las montañas me devuelve a la vida. Escuchaba las risas y los juegos de mis amigos mientras, sentada mirando esas montañas, hablaba por teléfono con alguien que me faltaba, a muchos kilómetros de distancia, pero muy cerca para todos nosotros.
Me encanta recibir a gente en aquella casa, todos los años comienza el verano así, atendiendo a una especie de ritual, cenamos en el mismo sitio y nos reencontramos con caras que no hemos frecuentado durante el invierno.
Este año, Toni me acompañaba por primera vez. Y así lo hizo el domingo también con mis padres. Fue una comida importante para mí y lo pasamos estupendamente. Ahora puedo decir que se está consolidando cada día más.
Dos colores

No me gusta el fútbol, no me dice nada verles correr intentando meter el balón en la portería, pero…he de reconocer que me he enganchado este último mes a la Eurocopa. ¿Cómo hubiera podido no hacerlo? Me he acostumbrado a las citas en el amplio bar con pantalla grande, siempre el mismo, donde ya las caras incluso son siempre las mismas, y nos encontramos partido a partido.
Hace una semana con los penaltis vibré, y ayer grité como la que más y me alegré como una aficionada de toda la vida. Pero no todo fueron vítores, puesto que no pude volver a mi casa. Simplemente no me atreví.
Era increíble la cantidad de gente que salió a la calle, las avenidas y fuentes de la capital rebosaban y una marea humana impedía el tráfico de todo tipo de vehículos. Profana de estos acontecimientos, no paraba de repetirle a Toni lo exagerado que me parecía. La gente andaba por mitad de los pasos de cebra sin importarles si el semáforo se lo permitía, los coches se quedaban paralizados sin saber qué hacer, puesto que avanzar suponía arrollar. Gente subiendo a los capós en marcha, enganchándose en los parachoques, ondeando banderas que tapaban la visión. Ví aficionados empujando autobuses y rompiendo cristales, ví caer retrovisores e incluso un semáforo arrancado de cuajo. Y todo esto, en los quince minutos que mi asombro me permitió, parapetada como estaba en una esquina alejada del tumulto.
No lo entiendo, yo me alegré de la victoria, pero ¿de verdad es necesario celebrarlo mediante actos vandálicos?
Se nota que para mí es la primera vez que un acontecimiento deportivo de estas características me pilla en la gran ciudad…

