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The World of Pikifiore

Hay una carta para ti

Hay una carta para ti Ayer cuando abrí el buzón repleto de propagandas de supermercado, revistas del colegio de profesionales de mis padres, facturas y otro montón de aburrida correspondencia, me dí cuenta de que hace más de cuatro años que no recibo una carta que no sea para pedirme dinero, casi desde que generalicé el uso del móvil para comunicarme.

Antes, lo primero que hacía al llegar a casa desde el colegio, era acercarme corriendo a nuestro buzón y de puntillas mirar por la abertura esperando ver sobres escritos a mano que vinieran a mi nombre. El día que lo encontraba, se me alegraba la tarde y subía brincando las escaleras. Cuando volví de Francia, recibía una gran cantidad de cartas de la gente que allí había conocido, y los jueves, era mi día de ponerme yo a escribir. Los viernes llevaba todas las cartas al buzón que había en la esquina y a esperar…

Cuando llegaban las Navidades, compraba un paquete enorme de christmas y los enviaba incluso a amigas que sabía que iba a ver casi al día siguiente. Ese ritual me encantaba. Tengo cartas de amigas en las que se va notando el paso del tiempo, por la escritura que va evolucionando, por la manera de expresarse y por el contenido, desde las primeras, con un montón de dibujos y corazones por todos lados, a las últimas, que solían ser largas y en las que escribíamos lo que se nos pasaba por la cabeza, y hablábamos de fulanito o de menganito.

Durante el tiempo que pasé fuera, y sobretodo al principio, las cartas que recibía de mis padres y de mis amigas eran lo único que me hacía ilusión, ya que aún no terminaba de acostumbrarme al internado.

En una enorme caja guardo todas esas cartas, casi desde 1987.

Sigue encantándome que me escriban, aunque ahora sea por email o por mensajes de móvil, pero no tiene el encanto de aquellos sobres abultados con cartas de cuatro o cinco folios o con dibujillos y la típica frase de las primeras cartas del: “Corre, corre cartero, que es para la amiga que más quiero”…

No obstante, a través del medio que sea, siguen alegrándome el día.
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6 comentarios

Anónimo -

El escribir es muy bonito pero se ha ido perdiendo con el paso del tiempo me gustaria que se volviera a repetir esos momentos tan bonito donde los pensamientos de las gentes se quedan escritos y no se pueden borrar.

Alba -

Pues por lo visto el gusto por recibir cartas es generalizado, porque a mi me pasa exactamente lo mismo. Tengo una caja llena de cartas, de esas que en los margenes se escribian frases, y se dibujaban tonterias... yo me escribia con unas chicas que conoci en el viaje de estudios... con mis amigas... me ha entrado nostalgia al leer este post :D

Es verdad que ahora es más comodo escribir mails... y más rapido, pero nunca tendrán el encanto de las cartas, de la ilusión de abrirlas...

Un besote

monocamy -

Hola, linda Pikifiore ;)

Uy, yo me lo pasaba bomba escribiendo cartas. Y todas eran más o menos largas y llenas de chorradas.

A veces llenaba el sobre de sellos, como ya he contado alguna vez. Otras, escribía la carta en sí en el sobre, por fuera, y dentro ponía alguna referencia (como "más información en el exterior" o algo).

Sin embargo, prefiero teclear a escribir, ya que soy bastante perfeccionista y es mucho menos trabajo. Escribiendo a mano, bastaba que me equivocara y tuviera que hacer un tachón pequeñito para que rompiera el folio y volviera a escribirlo entero. Imagínate...

:P

Además, hay tipos de letra que imitan la escritura manual y soy muy chulos :P

Te mando un besito urgente y con acuse de recibo :*

estrella fugaz -

a mí también me encanta recibir cartas, entiendo que el mail es más rápido, y cómodo, pero nunca me hará tanta ilusión recibir un mail como una carta.
Pero hay muy poca gente que las escriba, yo, ahora que estoy lejos, todo el mundo prometió escribirme, porque sabían que me hacía ilusión, pues sólo me ha escrito mi madre.
Si quieres recibir cartas mándame un mail con la dirección y te las escribo yo, ¿ok?
Un beso

Su -

A mi también me hace una ilusión desmesurada recibir cartas o mails. Las cartas más, pero como llegan más espaciadas...

Yo sigo enviándoles christmas a Medea, Andrea, y todaas mis amigas, aunque sepa que las voy a ver por la tarde para tomar algo.

Un beso, cuídate y buen finde.

kamala -

Me has recordado a esos tiempos también. Yo me escribía con unas cuantas personas, algunas de ellas no las conocí nunca, y me da algo de pena.

Recuerdo que llegaba a casa del colegio deseando abrir el buzón. Sobre todo me pasaba con una inglesa, que me mandaba cosas muy bonitas, me compraba postales chulas, y me enviaba fotos. Otra alemana me mandaba recortes de revistas. Y era curioso descubrir la de cosas parecidas que teniamos a pesar de vivir en diferentes países.

Guardo también todas esas cartas. De amigas que vivían a dos calles de la mía, o de mis primos. De vez en cuando las saco y las leo. No puedo evitar morirme de la risa.

Un beso.
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