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The World of Pikifiore

La ciudad desde lo alto

La ciudad desde lo alto

Intento inspirarme. Trato de escribir al menos unas cuantas palabras sobre papel mojado, pero me cuesta un montón. Doy vueltas en una silla que no es de mi medida, frente a un ordenador que me resulta extraño y en una habitación que no es la mía.

En las estanterías, música que no reconozco, y libros que jamás leí. Y me encuentro desorientada en un escenario que no me pertenece, pero que conozco bien.

Esta noche seré su invitada porque tengo que levantarme tan pronto que ni los autobuses me podrían traer a la capital, así que aquí duermo. Mañana me espera una larga cola en una oficina, y todo por hacerle un favor a mi hermano que está de examenes.

Marcos ha salido a tomar algo, ella le estaba esperando adecentándose junto a la boca del metro, y yo no he consentido en molestar y he preferido quedarme escribiendo y oyendo música en su ordenador.

Lleva ya fuera dos horas y en la calle se oye música, y es ahora cuando me empiezo a sentir genial porque la brisita entra por la ventana y me refresca.

Me gusta su casa, pero no me siento cómoda aquí sola.El teléfono móvil está sonando, lleva así un buen rato, pero no lo voy a coger, no me apetece hablar con nadie.

Creo que voy a salir a tomarme un vaso de leche al balcón. Me encanta ver Madrid desde este octavo piso, las calles iluminadas, la lejanía del horizonte, y oir los murmullos de la gente que a estas horas abarrota las terrazas de verano.

Quizá así me despeje y tome decisiones coherentes, y quizá así también pueda luego escribir algo.
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6 comentarios

kamala -

A mi, chica... que digan lo que quieran. Que nos pongan verdes. Que digan pestes de nosotros. ¡Pero Madrid es Madrid! (voy a acabar aquí la frase, que si no, me linchan jajajaja).

Un beso.

Eliza -

Me encanta Madrid... De día y de noche... Me encantaría vivir allí y revivir en mí todas las canciones de Ismael Serrano

Galiana -

Has transmitido con fidelidad un momento que muchos de nosotros conocemos. Ese encuentro con nosotros mismos, con lo que nos gusta, y por otro lado, esa extraña sensación que nos asalta cuando nos sentimos desubicados, en un sitio que no nos pertenece.

Un beso.

monocamy -

Madrid me encanta, de día o de noche. Uno de los pocos "peros" que le pongo es la contaminación lumínica, sobre todo en agosto, cuando te impide ver las Perseidas, a menos que te desplaces 30 km.

Eso sí, nada como estar en tu casita con tu pc, tu silla regulada a la altura que te gusta y tus iconos de escritorios, tuyos y de nadie más y colocados como te da la gana ¿eh?.

¿Y dices que estás en un octavo? ¿en un ático, tal vez? ¿Y dices que escuchas a la gente departiendo en las terrazas de verano? ¿Las de la Castellana? Pero bueno, en qué lugar está esa vivienda, que así, por lo que cuentas, debe valer un passsssssstóoon jajajaja

Y yo centrifugando por los suburbios, como si jugara a serpentear en paralelo a la M-30...

Ser proletario es lo que tiene. :)

Un besito de mucha altura para ti, linda florcita :*

ELRAYAn -

Siempre que estas allí miras de reojo el aquí y es en ese momento cuando te viene la inspiración máxima que hace que pienses y atiendas a cosas en las que nunca has reparado lo suficiente.

Desde el octavo piso estás arriba, siempre subiendo...

Alba -

He vuelto :)

Uhmm... destila este post una melancolia... Sin embargo me ha gustado especialmente. Alguna vez he sentido algo parecido, sentir que estoy en un sitio al que no pertenezco, todo tan extraño y conocido...

Aggg... Estoy pensando, que odio los pantalones de rayas rojas! Jiji

Bechotes!
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