Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.
Cielo de verano

”Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Si pienso en ti y en la luz
de esa mirada tuya
No quedan días de verano, el viento se los llevó
un cielo de nubes negras cubría el último adiós
fue sentir de repente tu ausencia como un eclipse de sol
¿por qué no vas a mi vera?
Desde esos días de verano
vivo en el reino de soledad
nunca vas a saber cómo me siento
nadie va a adivinar cómo te recuerdo…”
Hoy he escuchado esta canción y no he podido reprimir un pequeño sentimiento de pena por lo que perdimos aquel día. Durante meses me acordaba de tí y de esos días que el verano nos robó, y nos quitó un sentimiento que los dos teníamos, pero ninguno equilibraba.
Hoy esa canción es una más del pasado, porque cuando la escucho me repito que no volverán a sucederse los mismos errores.
Hoy sonrío al recordarte. Espero el momento para llamarte y me río porque tenemos una oportunidad por delante. Ya no hace falta que te recuerde en la distancia, porque puedo coger tu mano para darme cuenta de que estás ahí. Y puedo sentir tus abrazos y tus besos más intensamente que antes.El verano no nos robará más días.Por eso ya no veo un cielo de nubes negras, sino una inmensidad celeste que se extiende hasta el infinito.Hoy no estoy para nada

Hoy escribo desde la aprensión, la ansiedad y el temor. Hoy escribo nerviosa y preocupada. Hoy tengo un día en que veo las cosas negras.
Estoy pasando por uno de los mejores momentos de los últimos años, tengo mariposas en el estómago, me siento querida y mimada, el verano se presenta soleado, y en el trabajo las cosas están estables. Y sin embargo, tengo miedo. Lo sé, soy tremendamente negativa, pero tengo miedo a la vida. Hace poco leí en el blog de Susana, lo mucho que valoramos la salud cuando la perdemos, y algo así me obsesiona continuamente. Sé que no puedo hacer nada por frenar el destino, pero a veces la cabeza se me llena de nubarrones. Desde hace unos días tengo pesadillas, me veo en sueños sufriendo, y a la mañana siguiente me noto rara. Me creo males donde no los hay, y me obsesiono con síntomas que creo padecer. Siento dolores por todos lados. Esto no es nuevo, siempre he sido muy hipocondriaca, pero hay veces que me supero. Hoy es uno de esos días, ciertamente no puedo seguir así. Esto no hay quien lo disfrute.
Creo que, en el fondo, me da miedo ser feliz.
¿Convivencia?
Llega el verano, y con él más planes, más escapadas, más ratos que pasar al aire libre, y la necesidad de salir de mi burbuja. A pesar de los felices cambios en mi vida, llevo dos meses prácticamente fuera de lo que es mi mundo. Sintiéndome fuera de lugar con quienes he compartido demasiado. Por eso mi amiga Ángeles insistió tanto en que dejara mi retiro y les acompañara en esta ocasión, una oportunidad para pasar el fin de semana juntos. La idea de dormir bajo el mismo techo que Pete y Marcos no se me antojaba demasiado halagüeña. Con Marcos, nada ha sido lo mismo desde que me decepcionara este invierno, y aunque le adoro y es tan importante, pienso que es como si se hubiera levantado un muro entre nosotros. Y ¿qué decir de Pete?, aún con el corazón herido él, y con corazón culpable yo, el acercamiento es delicado.
Pero apelé a los buenos tiempos y decidí ir.Y pasé la noche entre abrazos y lágrimas, discusiones y reproches. Miradas de enfado, y disculpas sinceras.
Los quiero mucho, pero la habitación se queda aún pequeña para todos nosotros.
Sólo los abrazos envolventes que recibí a mi vuelta, me hicieron ver que nunca se pierde todo, pues lo que he ganado me llena de vida.Sin dar pie con bola

El calor me agota, y por suerte no está haciendo un verano caluroso, pero yo estoy más floja que otros años. No soy capaz de mantenerme despierta en un autobús, ni después de comer, y la cabeza me baila hacia todos los lados mientras intento mantener abiertos unos ojos que no me responden.
Ando todo el día entre dos casas, sin asentarme definitivamente en ninguna de ellas, preparando comidas que se me resisten, y haciendo trizas, ropa que parece revelarse contra mí en una lavadora. Quedarse sola mientras toda mi familia está de vacaciones, lejos de ser un respiro, está siendo una odisea.
En cuatro días, he pinchado la rueda del coche, me he perdido en una carretera comarcal, me he dejado las llaves en casa con el consecuente cambio de una cerradura, y he cogido una infección en la piscina, que me ha dejado la piel rojillo cangrejo.
En el trabajo, en lugar de bajar la actividad como suele ocurrir en los meses de verano, no ha hecho más que crecer, y mientras antes me escapaba a tomar un café o comentar las últimas novedades, ahora no puedo despegarme casi del asiento.
A pesar de todo, me siento fenomenal, las vacaciones están por llegar.Cerrado por...vacaciones de Fiore

Sostengo el calendario en la mano y vuelvo a contar, son diecinueve días, una parte de los que necesito para sentir de nuevo el gozo de dormir hasta tarde, de salir a charlar en una terraza hasta las mil, de notar el agua salada golpearme los tobillos y de llenarme de besos en la madrugada.
Me voy, ahora que mis fuerzas empezaban a fallarme, ahora que mi cuerpo me duele y pide a gritos un descanso. Me voy, pero volveré pasado ese tiempo para contaros más cosas y para seguir leyéndoos.
Un beso muy fuerte desde estas lineas.

