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Sin arena en los pies

Vuelvo a la oficina y tras unos minutos de desubicación inicial, pronto parece como si no me hubiera marchado. Mi compañero no me ha hecho ni caso, tan solo para decirme un sieso buenos días con cara rancia, no me ha preguntado qué tal me ha ido, me da igual. Prefiero estar siete horas callada a contarle lo luminoso de mis vacaciones. Ahora me parecen lejanas, y sólo hace unos pocos días paseaba por la orilla del mar dejando que las horas me acariciaran los tobillos. Me encantó ver amanecer en la playa, me encantó la tranquilidad del momento y la brisilla mañanera, pero eché de menos a Toni, a quien las secuelas de una operación han impedido acompañarme. Así que continuamos sin ver juntos el mar.
Aunque sigo muy perdida con mis propios amigos, Pete me ha dado una pequeña tregua y me ha dirigido las primeras palabras de estos últimos dos meses, pocas pero agradecidas, quizá con el tiempo vuelve a ser como antes.
Ahora de vuelta a la ciudad, pero mi mente aún continua de vacaciones. Suerte que en dos días es fiesta.
Un corazón voló

Hace unos meses contaba la historia de dos corazones que se separaron y a los que el destino volvió a unir pasados casi veinte años para darles la oportunidad de vivir lo que en su momento no pudieron. Dos corazones exiliados que se buscaron a lo largo y ancho de este enorme mundo. Poco ha durado su nueva vida, tras ocho preciosos meses, el corazón de ella se marchitó para siempre y dejó de latir ayer por una inesperada enfermedad
Si la vida no consiguió separarles, probablemente la muerte no lo consiga tampoco, y si una vez lograron encontrarse, lo volverán a hacer allá donde sus almas estén.
Poco puedo hacer yo, pero sirvan estas líneas de pequeño homenaje a los protagonistas de esta historia, que la vida, una vez más ha alejado.Sueños y realidades

Hoy me he despertado inquieta y con la cara mojada, he sabido entonces que lloraba en mi sueño. Ya quedaba poco para levantarme y no he sido capaz de volver a dormir. No recordaba exactamente los hechos, pero sí sabía que tenía que ver con Toni, otra vez. Me ocurre a menudo. Si las cosas van bien en mi vida real, los males se me presentan en forma de sueños.
Si hace un año alguien me hubiera dicho que a estas alturas de agosto llevaría ya casi cuatro meses con Toni, probablemente me hubiera reido en su cara, pero así es. Es real y me siento feliz, y a medida que crece esa felicidad, crecen los miedos. Tras cinco largos años de encuentros y desencuentros por fin estamos juntos, y cada vez que pienso en la posibilidad de perderle, una angustia se adueña de mi estómago.
Tras tomar un café he cogido mi coche hasta la parada del autobús, demasiado temprano para que las calles tuvieran luces, demasiado vacío todo, es lo que tiene vivir tan lejos, madrugo demasiado. Me asusta la parada porque está en medio de la nada y las malas hierbas crecen junto al poste indicativo, rebeldes. Agobiada aún por mi sueño, empiezo a tener malos pensamientos ¿y si le ha pasado algo y esto es un aviso?, pienso en llamarle pero me contengo, son las 6 de la mañana, y sería yo la que le asustara si le suena el móvil tan pronto.
Y entonces, como de la nada, aparece. Allí está, bajo el poste que indica el número de bus. Me asalta una risa nerviosa y él me mira como si estuviera chiflada. “Sólo quería darte una sorpresa”…Y me siento ridícula por mis sueños y afortunada por mi realidad.Bis die Woche, die kommt!...
...o lo que es lo mismo ¡hasta la semana que viene!. Me marcho unos días al país de la cerveza, a ampliar mi conocimiento de Europa y a estrenar mi cámara de fotos con paisajes alemanes.¡Que os vaya a todos muy bien por aquí! 
