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04/05/2006

Animales nocturnos

Supongo que hoy por hoy, aún hay chicos que no entienden cuando están molestando, o cuando deben marcharse y dar la conversación por acabada, o que no entienden que un “no” es un “no” en lugar de un “quizá”, sobretodo si va acompañado de una cara que indica claramente una decisión inamovible.

El otro día estaba tomando tranquilamente una copa con unas amigas cuando un amigo de Toni se acercó a saludarme. Me contó algunas cosillas sobre su trabajo y yo le dí rapidamente referencias básicas de mi vida en este tiempo sin entrar en detalles. En un principio, me sorprendió ya el hecho de que hablara conmigo, puesto que nunca nos hemos llevado especialmente bien, tampoco mal, simplemente, no nos llevábamos. Luego ví que llevaba encima más alcohol del que el tío aguantaba, y se puso pesadote. Se empeñó en invitarme a una copa, y fingió hacerse el ofendido cuando se la rechacé, acepté tomarme una cerveza viendo que no se iba y cuando empezó a contarme sus penas y a decirme lo guapa que estaba y la buena conversación que tenía, arrugué la nariz. La situación empezaba a irse por otros derroteros…

Me interrogó acerca de lo que fue mi relación con Toni, del porqué del fin, de cómo estábamos ahora, y empezó a hablarme del pasado. No me habló muy bien de él, y cuanto más hablaba más me asqueaba yo. Si aquel que dice ser tu amigo, te clava la puñalada cuando tú no estás, cómo será cuando sea tu enemigo.

Me empecé a agobiar, y cogí el abrigo para marcharme, pero al ver que él hacía lo propio cambié de idea. Insistió en acompañarme a casa y ante mi negativa se enfureció, diciendo que sólo pensaba acompañarme, que no estaba borracho y que quería seguir hablando conmigo por el camino. Después se largó dedicándome tres o cuatro lindezas.

Al salir del bar y despedirme de mis amigas, me lo encontré en una esquina, esperando, y me dio miedo. Pero se acercó y me pidió disculpas, luego se dio media vuelta y se largó.

 

Ayer me llamó para disculparse de nuevo, pero ya ha conseguido una cosa: hacer que Toni piense que fui yo la que se acercó e insinuó ir a su casa.

Definitivamente, hay tíos que son escoria.

Yo ya no tengo que dar explicaciones a nadie, pero me fastidia que me pongan en duda. Bueno…al menos él sabe que mi versión es la buena.

 

04/05/2006 15:19 Autor: pikifiore. Enlace permanente. Tema: Este mundo nuestro Hay 4 comentarios.

08/05/2006

Desbordada, el vaso se rompió

20060508174608-pensar.jpg

He estado releyendo algunos de los posts que he ido escribiendo desde que comencé este proyecto, y la mayoría de ellos son de corte melancólico. Lo lamento. Comienzo a escribir algo y en seguida se tiñe de tristeza. Me gustaría escribir acerca de sentimientos más animados, pero no puedo escribir sobre algo que no tengo.

No está siendo un buen año, pero escribir aquí me ayuda a sacar todo lo que llevo dentro, y a dejar plasmado lo que siento en un momento determinado. A veces me levanto queriendo olvidarme de todo, otras veces disfruto de pequeñas cosas pero la alegría es pasajera. Me vuelco en ponerme a hacer cosas como una loca e intento pasar el menor tiempo posible en mi casa, como si eso me fuera a salvar del desastre, como si con ello desapareciera todo aquello que me agobia. Machaco a las personas que me rodean y vuelco sobre ellos mis ansiedades y temores, y pienso que el hilo algún día se romperá. Estoy tranquila y al momento lloro, estoy relajada y al momento neurótica. A veces no puedo dormir y doy vueltas en la cama, intentando mantener la mente en blanco. Y a la mañana siguiente vuelven las náuseas y el malestar. Las decepciones vienen una tras otra y en poco espacio de separación, y cuando todo vuelve a enderezarse, al poco todo vuelve a caer.

Desde el mes de septiembre ya casi nada es rosa para mí. Me pierdo en un mar de historias, en un montón de conversaciones a medias, en palabras que se perdieron y en cosas que no se han terminado de aclarar. Me confundo, y confundo a los que me rodean. Y quiero descansar.

Sabía que todo eso tenía que salir por algún lado, y finalmente el sábado exploté, y me derrumbé.

Me he portado mal con la persona que más quiero y la que más cerca ha estado de mí, le he dicho cosas que no debí decir, porque no se puede pedir algo a alguien sin saber una misma que es lo que espera de esa persona.

Porque ni yo misma sé quien soy, ni sé lo que quiero.

Una sola cosa sí se, que necesito estabilidad.
08/05/2006 17:46 Autor: pikifiore. Enlace permanente. Tema: De penas Hay 9 comentarios.

11/05/2006

Chica del bus

20060511162625-parada1.jpgAquel fue el primer verano que me tocaba trabajar durante los meses de julio y agosto, y acostumbrada a salir todas las noches a tomar algo, los madrugones eran para mí un auténtico suplicio. Cuando sonaba el despertador me juraba que iba a limitar mis salidas e iba quejándome para mis adentros hasta que llegaba a la parada del autobús. Me daba mucha rabia pensar en lo a gusto que estaría durmiendo.

A las siete y cuarto de la mañana siempre eramos los mismos, con cara de sueño y preparados para un trayecto de una hora hasta la capital.

A mediados de julio, comenzaron a llegar caras nuevas a la parada, y entre ellos un jovencito tímido que siempre se escondía tras un enorme libro. Me llamó la atención porque parecía muy desorientado. Tenía un aire descuidado y ausente, parecía como si el resto del mundo no existiera para él. Picaba su billete y se sentaba al final a devorar su libro. Empecé a fijarme en las cosas que leía, en sus gestos, en la ropa que se ponía, y poco a poco empecé a conocer sus expresiones y sus pequeños hábitos, como el de tamborilear con los dedos en la rodilla cuando algo de lo que leía le parecía muy interesante o a inclinar levemente la cabeza cuando estaba en desacuerdo. Acostumbraba a dejar de leer durante unos minutos cuando pasábamos por una colonia residencial y se dedicaba a contemplar las casitas bajas y sus jardines…

Para mí, se había convertido en algo habitual verle todos los días de camino al trabajo. Un buen día no vino. A día siguiente tampoco, y así durante varios días. Cuando regresó, se me escapó una sonrisa de alivio, que no le pasó desapercibida. Sin que yo le preguntara nada me contó que su hermano pequeño había estado muy enfermo y por eso no había ido a trabajar esos días. Fue una conversación muy breve, pero fue la primera.

Yo pensaba que no debía vivir muy lejos de mí, puesto que cogía el autobús en mi parada, y cual no sería mi sorpresa cuando descubrí que vivía en mi calle.

Un fin de semana me lo encontré tras comprar el pan, y con una sonrisa me dijo: “Hola, chica del bus…”

Me invitó a tomar algo y desde aquel día se convirtió en alguien muy especial. Enseguida su dulzura hizo que yo perdiera la cabeza. Su acento argentino me cautivaba, y yo no podía dejar de mirarle ni de escucharle. Me contó muchísimas cosas, me hizo partícipe de sus deseos y de lo que esperaba de la vida, pero en todo ello había un poso de tristeza.

Y un buen día me comunicó que volvía con su familia, que echaba mucho de menos aquello y necesitaba volver.

Creo que fue uno de los momentos más tristes que recuerdo.

Pensaba regresar pasados unos años. Pero nunca volvió…

Curiosamente, en la que fue su casa ahora vive una amiga mía, y cuando voy a visitarla, en lugar de sus equipos de música , en mi cabeza vuelvo a ver las estanterías con aquellos libros leidos y releidos, los posters y fotografías que empapelaban su habitación, y su ropa desperdigada esperando ser colocada.

He escrito este post, inspirada por unos sentimientos que tras leer a Kamala vinieron de nuevo a mi cabeza hace unos días.
11/05/2006 16:26 Autor: pikifiore. Enlace permanente. Tema: De recuerdos Hay 9 comentarios.

16/05/2006

20060516233823-recrea.jpg

No soy una chica de campo, parece que allí la naturaleza se rebela contra mí y me hace más irritable, no obstante siempre que alguien sugiere pasar un día en el bosque o hacer una barbacoa en algún área reservada y pasar el día al aire libre me apunto al plan con un aire optimista y con alegría, aun a sabiendas de que voy a acabar harta.

Este fin de semana hemos organizado una macrobarbacoa, unas cincuenta personas más o menos, de las que al final solo conoces a las de siempre, por suerte, al menos este año el tiempo se presentaba fenomenal.

Me tocó a mí llevar el coche y me perdí porque no me dieron bien las indicaciones, con lo que llegué una hora más tarde y después de andar dando vueltas por los pueblos de la zona con el aire acondicionado estropeado. No fui la última, pero una vez allí no encontraba a mi grupo. El pinar estaba abarrotado de familias y las parrillas estaban solicitadísimas. Al final después de un rato y dos balonazos en la cabeza divisé la camiseta amarillo chillón del novio de Ángeles, que es otro clásico en nuestras excursiones.

No suelo comer nada en ese tipo de eventos, no me gusta la panceta ni el chorizo, así que me limito a picotear un poco de ensalada y a beber sangría. Cuando llegué, la sangría estaba calentorra y se me subió a la cabeza, mejor, así pude soportar con estoicismo las conversaciones de unos babosos que se sentaron a mi lado. Ángeles, con su habitual diplomacia, me saludó con un: “Mira Fiore, quiero que conozcas a estos chicos”, y acto seguido me los endiñó. Estar soltera en mi grupo de amigos supone tener que darle coba a los nuevos especimenes, mientras por detrás mi amiga me mira con cara interrogante para estudiar mi reacción. Más de lo mismo, ya me las apañaré solita.

Luego se pusieron a jugar al futbol, estupendo, así me escaqueo de los plastas. Resultado: un tobillo hinchado y la cara achicharrada por el sol.

Mi cabeza como un bombo, así que a dormir un ratito debajo de un árbol, las conversaciones van haciendose más lejanas y empiezo a relajarme, mejor, así tampoco tengo que soportar cómo Marcos tontea con una de las chicas nuevas. Ya había hecho mis indagaciones:es una compañera de trabajo de la prima de Ángeles...pues ya podía habersela dejado en casa.

Me adormezco, oigo a la chica reirse. Seguro que Marcos ya le ha contado una de sus gracias...

Cuando me espabilo tengo sarpullidos en la cara. ¡Lo que faltaba!, toma reacción alérgica, y mi cabeza aún me estalla. ¿queda mucho?

A la hora de marcharme descubro con horror que el coche está lleno de barro. Normal, teniendo en cuenta dónde estaba aparcado.

Antes de ponerme en marcha, oigo a la nueva gritando. Le ha picado un bicho y se ha puesto histérica. Sonrío.

Soy mala. Lo sé.

 

16/05/2006 23:38 Autor: pikifiore. Enlace permanente. Tema: De risas Hay 8 comentarios.

20/05/2006

Siguiendo el juego...

Comenta y....... te responderé a todo esto

- Te responderé con algo, al azar, que me gusta de ti.

- Te diré qué película/canción me recuerda a ti.

- Diré algo que deberíamos de hacer juntos.

- Diré algo que solo tenga sentido para ti o para mi (o solamente para mi).

- Te diré mi primer/más claro recuerdo de ti.

- Dejaré una frase que sea de alguna manera apropiada para ti.

- Te preguntaré algo que siempre haya querido saber de ti.

Si hago esto para tí, estaría genial que lo subieras a tu blog... A mí me contestó Susana, esto fue lo que me dijo: Pikifiore...
1. Lo dulce que eres y ese lado solitario que te sale a veces
2. Pretty woman, y no me preguntes por qué...
3. Iros a la sierra un par de días, a olvidarnos de todo y a charlar con una caña bien fría delante.
4. Putos bichos ;-)
5. Tampoco lo recuerdo, pero sé que un día llegaste y empezaste a escribirme. También me entraste muy bien desde el principio y me prestó un montón que con el tiempo, abrieses tu propio blog.
6. El día más asqueroso, solo tiene 24 horas, recuérdalo siempre y no te olvides de sonreír.
7. ¿Qué es lo que más echas de menos de él?
 

Me hizo mucha ilusión...

20/05/2006 20:40 Autor: pikifiore. Enlace permanente. Tema: Yo y yo misma Hay 18 comentarios.

25/05/2006

Hay una carta para ti

20060525164023-corre.jpgAyer cuando abrí el buzón repleto de propagandas de supermercado, revistas del colegio de profesionales de mis padres, facturas y otro montón de aburrida correspondencia, me dí cuenta de que hace más de cuatro años que no recibo una carta que no sea para pedirme dinero, casi desde que generalicé el uso del móvil para comunicarme.

Antes, lo primero que hacía al llegar a casa desde el colegio, era acercarme corriendo a nuestro buzón y de puntillas mirar por la abertura esperando ver sobres escritos a mano que vinieran a mi nombre. El día que lo encontraba, se me alegraba la tarde y subía brincando las escaleras. Cuando volví de Francia, recibía una gran cantidad de cartas de la gente que allí había conocido, y los jueves, era mi día de ponerme yo a escribir. Los viernes llevaba todas las cartas al buzón que había en la esquina y a esperar…

Cuando llegaban las Navidades, compraba un paquete enorme de christmas y los enviaba incluso a amigas que sabía que iba a ver casi al día siguiente. Ese ritual me encantaba. Tengo cartas de amigas en las que se va notando el paso del tiempo, por la escritura que va evolucionando, por la manera de expresarse y por el contenido, desde las primeras, con un montón de dibujos y corazones por todos lados, a las últimas, que solían ser largas y en las que escribíamos lo que se nos pasaba por la cabeza, y hablábamos de fulanito o de menganito.

Durante el tiempo que pasé fuera, y sobretodo al principio, las cartas que recibía de mis padres y de mis amigas eran lo único que me hacía ilusión, ya que aún no terminaba de acostumbrarme al internado.

En una enorme caja guardo todas esas cartas, casi desde 1987.

Sigue encantándome que me escriban, aunque ahora sea por email o por mensajes de móvil, pero no tiene el encanto de aquellos sobres abultados con cartas de cuatro o cinco folios o con dibujillos y la típica frase de las primeras cartas del: “Corre, corre cartero, que es para la amiga que más quiero”…

No obstante, a través del medio que sea, siguen alegrándome el día.
25/05/2006 16:40 Autor: pikifiore. Enlace permanente. Tema: De recuerdos Hay 6 comentarios.

29/05/2006

Nueva desilusión

20060529161302-chasco.jpg

Ha sido un fin de semana poco afortunado, desde el viernes a mediodía cuando ojeé el BOE y vi que las oposiciones que estaba esperando ya han salido. Lo que quiere decir que un año más me ha pillado el toro, y a lo que se añade que debería dedicar parte de mi verano a prepararlas, opción que, de momento, no entra en mis planes. Con esto, creo que mis aspiraciones a entrar en el cuerpo de funcionarios se aplazan de nuevo.

Por otra parte, la alergia me ha tenido congestionada durante dos días, y eso que durante el día apenas he salido de mi casa.

El viernes por la noche, de camino a casa, tras un aburridísimo concierto que me había dejado apelmazada, se me estropeó el coche y tuve que dejarlo aparcado en una calle y volver a mi casa en autobús, un nocturno que me hizo un recorrido turístico por un montón de urbanizaciones, sin ventilación y que me dejó bastante lejos de mi casa. A la mañana siguiente, no me acordaba dónde había dejado mi coche aparcado. Después de un buen rato lo encontré, y lo llevé al taller.

El sábado por la noche tenía un cumpleaños, pero primero debía ir a una cena en casa de mis tíos, así que cuando aparecí en el bar, mis amigos ya llevaban mucha fiesta encima. Y en buena hora aparecí, me tenía que haber quedado en casa, ya que llegué justo a tiempo de ver cómo Marcos besaba a la chica de la barbacoa. Intenté disimular mi chasco lo mejor que pude, pero desde siempre he sido muy llorona, así que eché unas cuantas lágrimas en el baño, me sequé la cara y salí con la mejor de las sonrisas.

El domingo, vino a casa a comer y estuvo con mi padre ayudandole a terminar un armario, ya que a los dos les encantan esas cosillas. A veces pienso que es como si fuera mi hermano mayor…

No me hizo preguntas sobre la noche anterior, y tampoco yo a él, y así el tema pasó de largo. Pero yo no sé hasta cuando podré mantener esa fachada de normalidad. 
29/05/2006 16:13 Autor: pikifiore. Enlace permanente. Tema: De penas Hay 7 comentarios.
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