Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006.
Otro mes que se va

Los días vuelan, y así, casi sin darme cuenta ha pasado el mes de julio, como un suspiro, treinta días corriendo en el calendario como si hubiera mucha prisa por llegar corriendo a agosto. Entre cañitas y sesiones nocturnas de cine, entre mañanas de trabajo y tardes de piscina, entre revisiones de coche y combinaciones de autobuses para unir dos lugares bastante alejados, entre planificaciones de escapadas y la búsqueda de nuevas actividades se me ha escapado el mes.
Mientras Toni se acostumbra a su nuevo trabajo, dos chicas andaluzas han ocupado su despacho. Y el alejamiento marcado por su traslado no ha sido posible, debido a las salidas nocturnas y las frecuentes coincidencias en los bares de la zona. Circunstancias propias de veranear en el mismo pueblo.
Mientras Marcos viaja a Europa y me manda postales cada vez más espaciadas, Pete empieza a conocer a mis amigos y se va integrando en mi ambiente. Y yo me levanto cada día con una sensación de tranquilidad mayor.Y es que mi ansiedad se apacigua con su calma, y mi inquietud se mitiga con su tranquilidad y su firmeza.
En este mes he borrado mensajes que creí que jamás borraría, y he empezado de nuevo a jugar al tenis contra personas que ya no eran la misma de siempre, he llorado poco, he reído mucho y he ampliado horizontes.
Y hoy empieza un nuevo mes, y dentro de poco las ansiadas vacaciones.Una vez...
Una vez, hace tiempo, me sentí tan feliz que creí que debía dejar un poco de felicidad para los demás.Una vez, hace tiempo, sentí que si seguía mirándole me quemaría las pupilas con la luz que desprendían sus ojos.Una vez, hace tiempo, pensé que me iba a doler eternamente la cara de tanto sonreir. Una vez, hace tiempo, quise que no llegara nunca la noche para no cerrar los ojos y dejar de verle mientras dormía.
Una vez, hace tiempo, me caí desde tan alto que pensé al llegar al suelo moriría por el golpe.
Una vez, hace tiempo, lloré tanto que me dió miedo quedarme sin lágrimas para siempre.
Una vez, hace tiempo, estaba convencida de que me hacían falta más de cien vidas para olvidarle.
Y hoy me he acordado de él una vez más, aunque ya no escriba posts sobre él, aunque prácticamente ni le mencione, aunque ya no maldiga cada noche el momento en que el destino nos separó, aunque prometí que seguiría adelante con mi vida…hoy me he acordado de él.Porque hoy vuelve. ¿Y realmente hace tiempo?…qué lejos queda diciembre.
Asomaba a tus ojos una lágrima...

Han pasado siete meses desde que nos despedimos en la puerta de aquella cafetería. Cuando me diste la peor noticia que podías darme y cerraste de un portazo mis ilusiones de una vida contigo. Siete meses desde que recorrí bajo la lluvia el camino que me separaba de casa jurándome que no iba a girar la cabeza, que quería conservar otra imagen tuya que no fuera la de aquel chico que me miraba con melancolía desde lo lejos sabiendo el daño que me habían causado sus palabras aquella tarde.
Han pasado dos días, y la escena se ha repetido, pero esta vez era yo la que te veía alejarte con la cabeza baja mientras contemplaba cómo te marchabas, y tampoco tú te paraste a mirar atrás.
Desde aquella primera vez te esperé durante las horas siguientes, algo me decía que debía ser un error, una broma, una prueba y no regresaste. Te esperé durante días, y no llamaste. Pasó un mes, y te olvidaste dónde estaba mi casa, y te olvidaste de mis abrazos y de mis besos. Y yo te esperaba. Pasó el tiempo y dejé de esperarte, y poco a poco empecé a guardar tus fotos y a borrar tus mensajes, y cada vez que lo hacía me dolía un poquito el corazón pero me desprendía de mil pesos. Y me quedé con tu recuerdo limpio.
Y hace poco empecé a ver todo de nuevo con optimismo, y me encontré con alguien que quiere estar a mi lado, y que me espera.
Y entonces has vuelto, y has tirado de golpe todo lo que había edificado. No puedes aparecer de repente y pedirme perdón, es demasiado tarde. Tus lágrimas llegan en el peor momento. No puedes pedirme que lo deje todo y me vaya contigo, que podemos tener una segunda oportunidad.
No puedes pedirme todo eso porque lo haría…y te diría que sí con los ojos cerrados, pero no puedo. No ahora. ¿porqué ahora?
Negarme a todo eso ha la prueba más difícil con la que me he encontrado últimamente. Mi cabeza me dice que he hecho lo correcto, pero ¿porqué me duele tanto aquí dentro?Punto y aparte

Acabo de releer el último post y sólo siento un gran vacío, ganas de que no hubiera ocurrido, y por otra parte alegría por haberle vuelto a ver. Llevo varios días en que no dejo de darle vueltas a lo sucedido, pero todo el mundo coincide en que debo OLVIDARLO, sin embargo ahora de nuevo tengo que empezar el camino para ese proceso desde el principio...
Quería dejar este último post a modo de despedida temporal. Por fin han llegado las esperadas vacaciones y durante veinte días colgaré mis obligaciones y buscaré un poco de sol y tranquilidad en la costa. Espero que me vengan bien estos días de desconexión para aclararme y para poner en órden una vida que ya empezaba a estarlo.
Quizá no pueda escribir con la asiduidad acostumbrada, pero si saco un tiempo puede que me cuele en vuestros rinconcitos por un ratito para ver qué se cuece por ahí.
¡Nos vemos el 28!
Regresando
Esta mañana el despertador ha roto el silencio a las seis de la madrugada, cuando aún no se movía un alma en los alrededores de mi casa. De vuelta a coger el coche por la urbanización desierta, vuelta a coger el autobús en el que todos duermen, vuelta al metro, con sus múltiples cortes y llegar a la oficina cuando aún no hay actividad.Se acabaron las madrugadas interminables, los paseos por la playa, las olas, la tranquilidad de no llevar reloj…regreso a mi vida.Shhh...siete secretos
Tras mis primeras vacaciones (las segundas están por llegar en breve), recojo el testigo que en su momento me pasó Estrella, así que trataré de hurgar un poquillo en mi interior y contaros algún secretillo. Alguno no es un secreto propiamente dicho, pero tampoco es algo que vaya contando a gritos por ahí. A ver…mis siete secretos:
1. Este blog mismamente. Nadie de mi entorno conoce su existencia, aunque en algunas ocasiones he estado a punto de contárselo a alguien de quien no hable demasiado.
2. Tengo muy pocos secretos propios, pero soy depositaria de los secretos de los demás, algo que en muchos momentos llega a agobiarme. Sé cosas de las personas más cercanas que nadie más sabe y que he jurado no contar. Pueden contarme lo que sea siempre y cuando no se trate de algo que afecte de manera negativa a otra persona querida, de ese modo me pondrían en un compromiso
3. Soy terriblemente hipocondríaca, hasta el punto de llegar a creerme enferma notando todos los síntomas. A veces me entra un miedo irracional al mundo en general y me paso días llorando como una magdalena y con la cama como único lugar seguro.
4. A pesar de haber estudiado en un colegio de monjas, me estoy empezando a plantear muchas de las cosas que en su momento eran acogidas como verdades impepinables y que aceptábamos a pies juntillas. A día de hoy a veces me cuesta recordar la letra de las oraciones que repetíamos mañana tras mañana hasta la saciedad.Sin embargo, muchas veces siento el deseo irrefrenable de entrar en una iglesia y rezar, y quedarme en calma.
5. Tuve una historia loca con un chico al que todos consideraban prácticamente un delincuente en potencia y al que sólo yo veía su lado “bueno”, digamos. Lo que de manera oficial, fue algo pasajero que no llegaba al año, se extendió realmente en el tiempo durante tres, pero nunca lo dije porque todos me trataban de masoca.
6. Tiendo a hacer una montaña de un grano de arena, de tal manera que a veces me desbordo y acabo agobiadísima y con una ansiedad que nadie comprende puesto que no les he contado cual es el origen del “drama”. A veces,cosas tan tontas que yo misma me sorprendo con el tiempo.
7. Me gustaría poder soltar mi lengua desde hace unos días. Algo planea sobre mi cabeza y me cuesta dormir bien, pero me lo estoy tragando yo solita. Sé, que como otras veces, esto también se irá.
Y esto es todo, cedo el testigo a quien lo quiera recoger. ¡Animaos alguno!

