Blogia

The World of Pikifiore

Una vela más...

Me decía mi abuela cuando yo era pequeña, que nadie debe llorar el día de su cumpleaños, porque de lo contrario llorarías todos los demás días del año.Todavía me acuerdo de aquella frase porque me resultaba imposible que un niño llorara el día de su cumpleaños…

Siempre me ha encantado la fecha en la que nací, a comienzos de verano, y finales del colegio, adiós examenes y bienvenidas vacaciones. No podía cumplir años en mejores circunstancias. Me gustaba ir a clase con unas cuantas chucherías para repartir y siempre me guardaba para mí bastantes más de las que debería, jeje.

Después en la facultad, aprovechábamos el final de las clases para celebrarlo todas juntas, puesto que casi todas mis amigas eran de la misma fecha. A veces nos comprábamos incluso nuestro propio regalo.

No me gustaba celebrar el cumpleaños yo sola, de hecho las veces que lo celebraba siempre era con alguien y nunca por iniciativa propia. Odiaba tener que estar pendiente de la gente y de si mis amigos se llevaban bien entre ellos, así que prefería algo tranquilito.

Ahora lo que hago es reunirme con mi familia para comer y quedar con tres o cuatro amigos para charlar y tomar algo.

Me sigue haciendo mucha ilusión la mañana del día de mi cumpleaños, pienso que aún me quedan muchas cosas por hacer y muchos más que celebrar si la vida quiere. Y adoro comer tarta y pedir deseos, aunque cada vez haya más velas que apagar.

Hoy es mi cumpleaños, y voy a hacer caso a mi abuela, no voy a llorar.Es mi día, y no me lo va a amargar nada ni nadie.Eso lo dejaremos para otro día.

Hoy cantaré y soplaré las velas de mi tarta, y me reiré de tonterías y pensaré que va a ser un año maravilloso. 

Feliz cumpleaños Fiore. Creo que me lo merezco… 

No deberías...

No deberías...

“Y otra vez seremos dos extraños, y otra vez volver a hacernos daño.

Otra vez estoy en el fondo del dolor, otra vez tú y yo…”

La voluntad de no volver a caer se me vuelve muy débil cuando tengo delante su cara, cuando le miro y me encuentro con ese rostro que fue tan querido y al que renuncié hace ya varios meses porque era lo mejor para los dos, porque él no iba a cambiar…Decidí cortar la cuerda y no mirar atrás, conocí a Zak y perdí la cabeza por él, pero aún guardaba mucha frustración por la historia que acababa de terminar.

Toni siguió su camino, y yo el mío, hasta hace poco. Yo confiaba en mi fuerza de voluntad, tenía demasiadas cosas que olvidar y me había costado muchísimo no irme cada noche a la cama pensando en él. Mis amigos no confiaban tanto, fueron testigos de mis llantos incontrolados durante el último año y vieron como poco a poco me resignaba a estar sin él y levantaba el vuelo gracias a Zak, que me salvó del naufragio. Pero el recuerdo de aquellos otros ojos descansaba todavía dentro de mí, dormido, como esperando despertarse en el momento menos oportuno. Todos lo intuían.

Fingir indiferencia delante de mis compañeros, evitar salir a por agua para no cruzarme con él por el pasillo, intentar no coincidir en la hora del desayuno y frenar los impulsos de coger el coche y visitarle durante su baja…todo eso fue duro para mí, y lo sigue siendo. Pero no soy tan fuerte, no he superado esa prueba. Hace dos días mientras paseaba con él, volví al pasado y mientras un impulso irracional me llevó a besarle, mi cerebro repetía: “No deberías”…

Y otra vez de camino al precipio. “No deberías” 

Las cinco del colegio

Las cinco del colegio

1.- ¿Cuál era la asignatura del cole que más te gustaba? ¿Por qué?

Cuando era más pequeña, hasta quinto de EGB o así, mi asignatura favorita era dibujo, no se me daba mal y me solían colgar mis trabajos en la pared, cosa que me hacía mucha ilusión. Me gustaba mucho el francés también, me parecía como un juego. En los últimos años del colegio mi adignatua favorita pasó a ser Arte, me encantaba ver diapositivas de las pinturas del Renacimiento.

2.- ¿Y la que menos?

Sin lugar a dudas, matemáticas. Era para mí un auténtico suplicio, siempre he sido muy de letras y se me daban fatal los problemas y las integrales, en cuanto pude librarme de ellas no me lo pensé y fue una liberación.

La física y la química tampoco eran santos de mi devoción…

3.- ¿Qué te hubiera gustado estudiar por curiosidad, aunque no fuera lo tuyo?

Me he quedado con el gusanillo de haber estudiado psicología, aunque luego me hubiera costado ejercer, porque no me veo yo mucho.Tampoco me hubiera importado hacer comunicación audiovisual (El mundo ha perdido una potencial Amenábar)

4.-Dinos una carrera/módulo que nunca harías.

Cualquier ingeniería, como ya he dicho soy de letras letras, y en esas carreras tan técnicas creo que perdería la paciencia antes de llegar a los tres meses del primer curso. Fórmulas, programaciones, números, ufff.

5.-Y por último, ¿te gusta tu carrera/módulo, lo cambiarías?

Con el tiempo he acabado cogiendole el gustillo, así que ya no me arrepiento de haber estudiado biblioteconomía, aunque entre tercero y cuarto tuve una pequeña crisis “profesional” y casi lo dejo.

Ahora puedo decir que tampoco me ha ido tan mal.

Revelaciones

Revelaciones

Hace unos años me arrepentí de no haber querido a la persona adecuada, porque estaba demasiado ocupada esperando otros trenes, y perdí un amigo. Hoy, temo que me vuelva a pasar lo mismo.

¿Cuántas veces no me habré fijado en la persona equivocada?¿cuantas veces no he deseado querer a otra persona como me quería ella a mí?

Estoy cansada de tirar de la gente, cansada de machacarme temiendo al futuro, y pensando en el pasado. Y mientras tanto, van pasando delante de mí otras cosas en las que ni siquiera me fijo porque tengo la vista puesta en la dirección opuesta.Algún día, me daré cuenta de que volví a esperar en la estación equivocada…y para entonces será demasiado tarde para regresar.

Llevo una mañana muy poco productiva, pensando en que queremos a quien no nos quiere, y no escuchamos a quien nos quiere, o no queremos verlo.

Un mensaje esta mañana y una larga conversación anoche, han vuelto a descolocar mis esquemas. Nunca hubiera imaginado que a esa persona le pasaran esas cosas por la cabeza. Nunca pude imaginar que le importara así. Y yo no puedo hacer nada…una vez más.

¿porqué nunca acierto con las personas a las que les entrego mi corazón?

Lugares de la memoria

Lugares de la memoria

“De adulta he conocido con frecuencia ese legado tan peculiar que el tiempo otorga al viajero: el anhelo de ver un lugar por segunda vez, de encontrar de manera deliberada aquello con lo que nos topamos en alguna ocasión anterior, para volver a capturar la sensación del descubrimiento. A veces, buscamos de nuevo un lugar que ni siquiera es notable en sí mismo. Lo buscamos porque lo recordamos, así de sencillo. Si lo encontramos, todo es diferente, por supuesto. La puerta tallada a mano sigue en su sitio, pero es mucho más pequeña. Hace un día nublado en lugar de glorioso. Es primavera en vez de otoño. Estamos solos y no con tres amigos. O todavía peor, estamos con tres amigos en lugar de solos”

(Elizabeth Kostova, La Historiadora).

Yo no soy viajera, ni conozco gran cosa del mundo, pero no me hace falta ir muy lejos para tener esa misma sensación. Todos, en algún momento dado de nuestras vidas hemos idealizado un lugar, lo hemos magnificado y guardado en nuestro corazón porque lo asociamos a algún momento especial de nuestras vidas. A veces incluso pequeños lugares que para los demás no significan nada: un banco en un parque, un pequeño jardín, un edificio, un rincón de la playa, una convergencia de dos calles…Una iglesia, una estación de metro.

Lugares que han visto infinitas despedidas.

Muchos de esos lugares mantienen viva su esencia, pero nosotros habremos cambiado o la percepción que tengamos de ellos será distinta. Nunca será como el primer recuerdo. A menudo pienso en lo que me gustaría regresar al pueblito francés donde estuve una temporada, a volver a pisar el claro del bosque en el que acampábamos y tomar un crèpe en la misma terraza en que lo solía hacer. Pero temo que haya cambiado. Así que lo conservaré en mi memoria tal y como yo lo conocí.

El regreso

El regreso

Han pasado casi dos meses y medio desde el accidente que provocó la baja de Toni (por suerte nada grave), y hoy era el día en que se incorporaba a trabajar. Debo admitir que, aunque desde que el viernes lo supe e hice como si no fuera conmigo, estaba nerviosa, y que he pasado toda la noche con un cosquilleo en el estómago, no sé si de alivio o de culpabilidad. Alivio, porque sé que está bien, y culpabilidad por no haberle ido a visitar , aunque no tenía porqué, al fin y al cabo, si no nos hubiéramos vuelto a encontrar un día de casualidad, cada uno hubiera seguido con su vida como desde el momento en que decidimos ( o decidí) que todo debía terminar.

Sin embargo, lo pienso y sigo sintiéndome culpable.

Cuando le he visto, me han temblado de nuevo las piernas, su sola presencia es un choque con el pasado, y sentir que está de nuevo aquí no hace más que recordarme el fracaso, y una época llena de lágrimas y de impotencia que me hace sentir como una perdedora. Pero también recupero recuerdos de una época de alegrías inesperadas y de pequeños pasos que para mí eran un mundo.

Sus ojillos me dicen que él se alegra de incorporarse, y también de volver a verme, y yo por mi parte al mirarle no sé si darle una bofetada o un abrazo.

No sé cómo sentirme, al mismo tiempo que me agobia tenerle aquí, me tranquiliza. Hoy me he pasado toda la mañana entre risueña y malhumorada.

Por si no fueran pocos los líos que me traigo…

Cinco de vacaciones

Cinco de vacaciones

1.- ¿Cuales han sido esas vacaciones en que la has pasado de una manera tan extraordinaria y que crees que nunca olvidaras?

Hay muchos momentos especiales, pero recuerdo en particular una semana que pasé en Francia, nos habían suspendido las clases intensivas durante unos días y unas amigas decidimos hacer vida al margen del internado…ahora me resulta curioso acordarme de todo aquello, ir a nuestras primeras fiestas en la playa y sentirnos un poquito liberadas por primera vez, tan lejos de la familia y de aquello que nos resultaba conocido.

También me quedo con estas últimas vacaciones, las que pasé con Marcos, vimos lugares increíbles, hicimos largas excursiones, paseos por la playa, muchas cervecitas, muchas risas…¡maldita sea!ahi comenzaron mis comeduras de coco de este invierno.Se portó tan bien…

2.- ¿Cual es tu momento favorito durante las vacaciones y con quien generalmente lo compartes?

Si me marcho a la playa, me encanta cuando deja de hacer calor y se empieza a poner el sol. Ya estoy fresquita y me voy a tomar una buena cervecita con limon a un kiosko…

Cuando estoy en la sierra, me quedaría horas sentada en mi terracita, bien fresquita y charlando con mis amigas.

Generalmente, tanto las vacaciones como esos momentos los comparto con mis tres o cuatro amigas de siempre. Es curioso, a lo largo de mis casi 27 años, nunca me he ido de vacaciones con ningún novio.

3.- ¿Alguna vez, durante las vacaciones, te has sentido tan frustrada como para querer cancelarlas?

Sí, hace dos años. Me marché de viaje con unas amigas, se torció todo. Tuvimos una bronca impresionante con una chica, y yo, que me tomo las cosas muy a pecho, sólo deseaba volver a Madrid y llorar un poco bajo mis sábanas. Todavía lo recuerdo y se me pone un nudo en el estómago.

4.- ¿Usas generalmente el tiempo de vacaciones para descansar o no?

Hay tiempo para todo, aunque generalmente suelo regresar al trabajo más hecha polvo de lo que me fui. Necesitaría unas vacaciones para recuperarme de las vacaciones…

5.- ¿Crees que el tiempo que tienes de vacaciones es el que te mereces después de haber trabajado tanto?

Mmm, unos diítas de propina nunca vienen mal, no?Nunca es el tiempo suficiente para estar de vacaciones, aunque la verdad es que este año no me puedo quejar porque con tanto cambio de trabajo, he tenido ración extra.

 

Nueva desilusión

Nueva desilusión

Ha sido un fin de semana poco afortunado, desde el viernes a mediodía cuando ojeé el BOE y vi que las oposiciones que estaba esperando ya han salido. Lo que quiere decir que un año más me ha pillado el toro, y a lo que se añade que debería dedicar parte de mi verano a prepararlas, opción que, de momento, no entra en mis planes. Con esto, creo que mis aspiraciones a entrar en el cuerpo de funcionarios se aplazan de nuevo.

Por otra parte, la alergia me ha tenido congestionada durante dos días, y eso que durante el día apenas he salido de mi casa.

El viernes por la noche, de camino a casa, tras un aburridísimo concierto que me había dejado apelmazada, se me estropeó el coche y tuve que dejarlo aparcado en una calle y volver a mi casa en autobús, un nocturno que me hizo un recorrido turístico por un montón de urbanizaciones, sin ventilación y que me dejó bastante lejos de mi casa. A la mañana siguiente, no me acordaba dónde había dejado mi coche aparcado. Después de un buen rato lo encontré, y lo llevé al taller.

El sábado por la noche tenía un cumpleaños, pero primero debía ir a una cena en casa de mis tíos, así que cuando aparecí en el bar, mis amigos ya llevaban mucha fiesta encima. Y en buena hora aparecí, me tenía que haber quedado en casa, ya que llegué justo a tiempo de ver cómo Marcos besaba a la chica de la barbacoa. Intenté disimular mi chasco lo mejor que pude, pero desde siempre he sido muy llorona, así que eché unas cuantas lágrimas en el baño, me sequé la cara y salí con la mejor de las sonrisas.

El domingo, vino a casa a comer y estuvo con mi padre ayudandole a terminar un armario, ya que a los dos les encantan esas cosillas. A veces pienso que es como si fuera mi hermano mayor…

No me hizo preguntas sobre la noche anterior, y tampoco yo a él, y así el tema pasó de largo. Pero yo no sé hasta cuando podré mantener esa fachada de normalidad. 

Hay una carta para ti

Hay una carta para ti

Ayer cuando abrí el buzón repleto de propagandas de supermercado, revistas del colegio de profesionales de mis padres, facturas y otro montón de aburrida correspondencia, me dí cuenta de que hace más de cuatro años que no recibo una carta que no sea para pedirme dinero, casi desde que generalicé el uso del móvil para comunicarme.

Antes, lo primero que hacía al llegar a casa desde el colegio, era acercarme corriendo a nuestro buzón y de puntillas mirar por la abertura esperando ver sobres escritos a mano que vinieran a mi nombre. El día que lo encontraba, se me alegraba la tarde y subía brincando las escaleras. Cuando volví de Francia, recibía una gran cantidad de cartas de la gente que allí había conocido, y los jueves, era mi día de ponerme yo a escribir. Los viernes llevaba todas las cartas al buzón que había en la esquina y a esperar…

Cuando llegaban las Navidades, compraba un paquete enorme de christmas y los enviaba incluso a amigas que sabía que iba a ver casi al día siguiente. Ese ritual me encantaba. Tengo cartas de amigas en las que se va notando el paso del tiempo, por la escritura que va evolucionando, por la manera de expresarse y por el contenido, desde las primeras, con un montón de dibujos y corazones por todos lados, a las últimas, que solían ser largas y en las que escribíamos lo que se nos pasaba por la cabeza, y hablábamos de fulanito o de menganito.

Durante el tiempo que pasé fuera, y sobretodo al principio, las cartas que recibía de mis padres y de mis amigas eran lo único que me hacía ilusión, ya que aún no terminaba de acostumbrarme al internado.

En una enorme caja guardo todas esas cartas, casi desde 1987.

Sigue encantándome que me escriban, aunque ahora sea por email o por mensajes de móvil, pero no tiene el encanto de aquellos sobres abultados con cartas de cuatro o cinco folios o con dibujillos y la típica frase de las primeras cartas del: “Corre, corre cartero, que es para la amiga que más quiero”…

No obstante, a través del medio que sea, siguen alegrándome el día.

Siguiendo el juego...

Comenta y....... te responderé a todo esto

- Te responderé con algo, al azar, que me gusta de ti.

- Te diré qué película/canción me recuerda a ti.

- Diré algo que deberíamos de hacer juntos.

- Diré algo que solo tenga sentido para ti o para mi (o solamente para mi).

- Te diré mi primer/más claro recuerdo de ti.

- Dejaré una frase que sea de alguna manera apropiada para ti.

- Te preguntaré algo que siempre haya querido saber de ti.

Si hago esto para tí, estaría genial que lo subieras a tu blog... A mí me contestó Susana, esto fue lo que me dijo: Pikifiore...
1. Lo dulce que eres y ese lado solitario que te sale a veces
2. Pretty woman, y no me preguntes por qué...
3. Iros a la sierra un par de días, a olvidarnos de todo y a charlar con una caña bien fría delante.
4. Putos bichos ;-)
5. Tampoco lo recuerdo, pero sé que un día llegaste y empezaste a escribirme. También me entraste muy bien desde el principio y me prestó un montón que con el tiempo, abrieses tu propio blog.
6. El día más asqueroso, solo tiene 24 horas, recuérdalo siempre y no te olvides de sonreír.
7. ¿Qué es lo que más echas de menos de él?
 

Me hizo mucha ilusión...

No soy una chica de campo, parece que allí la naturaleza se rebela contra mí y me hace más irritable, no obstante siempre que alguien sugiere pasar un día en el bosque o hacer una barbacoa en algún área reservada y pasar el día al aire libre me apunto al plan con un aire optimista y con alegría, aun a sabiendas de que voy a acabar harta.

Este fin de semana hemos organizado una macrobarbacoa, unas cincuenta personas más o menos, de las que al final solo conoces a las de siempre, por suerte, al menos este año el tiempo se presentaba fenomenal.

Me tocó a mí llevar el coche y me perdí porque no me dieron bien las indicaciones, con lo que llegué una hora más tarde y después de andar dando vueltas por los pueblos de la zona con el aire acondicionado estropeado. No fui la última, pero una vez allí no encontraba a mi grupo. El pinar estaba abarrotado de familias y las parrillas estaban solicitadísimas. Al final después de un rato y dos balonazos en la cabeza divisé la camiseta amarillo chillón del novio de Ángeles, que es otro clásico en nuestras excursiones.

No suelo comer nada en ese tipo de eventos, no me gusta la panceta ni el chorizo, así que me limito a picotear un poco de ensalada y a beber sangría. Cuando llegué, la sangría estaba calentorra y se me subió a la cabeza, mejor, así pude soportar con estoicismo las conversaciones de unos babosos que se sentaron a mi lado. Ángeles, con su habitual diplomacia, me saludó con un: “Mira Fiore, quiero que conozcas a estos chicos”, y acto seguido me los endiñó. Estar soltera en mi grupo de amigos supone tener que darle coba a los nuevos especimenes, mientras por detrás mi amiga me mira con cara interrogante para estudiar mi reacción. Más de lo mismo, ya me las apañaré solita.

Luego se pusieron a jugar al futbol, estupendo, así me escaqueo de los plastas. Resultado: un tobillo hinchado y la cara achicharrada por el sol.

Mi cabeza como un bombo, así que a dormir un ratito debajo de un árbol, las conversaciones van haciendose más lejanas y empiezo a relajarme, mejor, así tampoco tengo que soportar cómo Marcos tontea con una de las chicas nuevas. Ya había hecho mis indagaciones:es una compañera de trabajo de la prima de Ángeles...pues ya podía habersela dejado en casa.

Me adormezco, oigo a la chica reirse. Seguro que Marcos ya le ha contado una de sus gracias...

Cuando me espabilo tengo sarpullidos en la cara. ¡Lo que faltaba!, toma reacción alérgica, y mi cabeza aún me estalla. ¿queda mucho?

A la hora de marcharme descubro con horror que el coche está lleno de barro. Normal, teniendo en cuenta dónde estaba aparcado.

Antes de ponerme en marcha, oigo a la nueva gritando. Le ha picado un bicho y se ha puesto histérica. Sonrío.

Soy mala. Lo sé.

 

Chica del bus

Chica del bus

Aquel fue el primer verano que me tocaba trabajar durante los meses de julio y agosto, y acostumbrada a salir todas las noches a tomar algo, los madrugones eran para mí un auténtico suplicio. Cuando sonaba el despertador me juraba que iba a limitar mis salidas e iba quejándome para mis adentros hasta que llegaba a la parada del autobús. Me daba mucha rabia pensar en lo a gusto que estaría durmiendo.

A las siete y cuarto de la mañana siempre eramos los mismos, con cara de sueño y preparados para un trayecto de una hora hasta la capital.

A mediados de julio, comenzaron a llegar caras nuevas a la parada, y entre ellos un jovencito tímido que siempre se escondía tras un enorme libro. Me llamó la atención porque parecía muy desorientado. Tenía un aire descuidado y ausente, parecía como si el resto del mundo no existiera para él. Picaba su billete y se sentaba al final a devorar su libro. Empecé a fijarme en las cosas que leía, en sus gestos, en la ropa que se ponía, y poco a poco empecé a conocer sus expresiones y sus pequeños hábitos, como el de tamborilear con los dedos en la rodilla cuando algo de lo que leía le parecía muy interesante o a inclinar levemente la cabeza cuando estaba en desacuerdo. Acostumbraba a dejar de leer durante unos minutos cuando pasábamos por una colonia residencial y se dedicaba a contemplar las casitas bajas y sus jardines…

Para mí, se había convertido en algo habitual verle todos los días de camino al trabajo. Un buen día no vino. A día siguiente tampoco, y así durante varios días. Cuando regresó, se me escapó una sonrisa de alivio, que no le pasó desapercibida. Sin que yo le preguntara nada me contó que su hermano pequeño había estado muy enfermo y por eso no había ido a trabajar esos días. Fue una conversación muy breve, pero fue la primera.

Yo pensaba que no debía vivir muy lejos de mí, puesto que cogía el autobús en mi parada, y cual no sería mi sorpresa cuando descubrí que vivía en mi calle.

Un fin de semana me lo encontré tras comprar el pan, y con una sonrisa me dijo: “Hola, chica del bus…”

Me invitó a tomar algo y desde aquel día se convirtió en alguien muy especial. Enseguida su dulzura hizo que yo perdiera la cabeza. Su acento argentino me cautivaba, y yo no podía dejar de mirarle ni de escucharle. Me contó muchísimas cosas, me hizo partícipe de sus deseos y de lo que esperaba de la vida, pero en todo ello había un poso de tristeza.

Y un buen día me comunicó que volvía con su familia, que echaba mucho de menos aquello y necesitaba volver.

Creo que fue uno de los momentos más tristes que recuerdo.

Pensaba regresar pasados unos años. Pero nunca volvió…

Curiosamente, en la que fue su casa ahora vive una amiga mía, y cuando voy a visitarla, en lugar de sus equipos de música , en mi cabeza vuelvo a ver las estanterías con aquellos libros leidos y releidos, los posters y fotografías que empapelaban su habitación, y su ropa desperdigada esperando ser colocada.

He escrito este post, inspirada por unos sentimientos que tras leer a Kamala vinieron de nuevo a mi cabeza hace unos días.

Desbordada, el vaso se rompió

Desbordada, el vaso se rompió

He estado releyendo algunos de los posts que he ido escribiendo desde que comencé este proyecto, y la mayoría de ellos son de corte melancólico. Lo lamento. Comienzo a escribir algo y en seguida se tiñe de tristeza. Me gustaría escribir acerca de sentimientos más animados, pero no puedo escribir sobre algo que no tengo.

No está siendo un buen año, pero escribir aquí me ayuda a sacar todo lo que llevo dentro, y a dejar plasmado lo que siento en un momento determinado. A veces me levanto queriendo olvidarme de todo, otras veces disfruto de pequeñas cosas pero la alegría es pasajera. Me vuelco en ponerme a hacer cosas como una loca e intento pasar el menor tiempo posible en mi casa, como si eso me fuera a salvar del desastre, como si con ello desapareciera todo aquello que me agobia. Machaco a las personas que me rodean y vuelco sobre ellos mis ansiedades y temores, y pienso que el hilo algún día se romperá. Estoy tranquila y al momento lloro, estoy relajada y al momento neurótica. A veces no puedo dormir y doy vueltas en la cama, intentando mantener la mente en blanco. Y a la mañana siguiente vuelven las náuseas y el malestar. Las decepciones vienen una tras otra y en poco espacio de separación, y cuando todo vuelve a enderezarse, al poco todo vuelve a caer.

Desde el mes de septiembre ya casi nada es rosa para mí. Me pierdo en un mar de historias, en un montón de conversaciones a medias, en palabras que se perdieron y en cosas que no se han terminado de aclarar. Me confundo, y confundo a los que me rodean. Y quiero descansar.

Sabía que todo eso tenía que salir por algún lado, y finalmente el sábado exploté, y me derrumbé.

Me he portado mal con la persona que más quiero y la que más cerca ha estado de mí, le he dicho cosas que no debí decir, porque no se puede pedir algo a alguien sin saber una misma que es lo que espera de esa persona.

Porque ni yo misma sé quien soy, ni sé lo que quiero.

Una sola cosa sí se, que necesito estabilidad.

Animales nocturnos

Supongo que hoy por hoy, aún hay chicos que no entienden cuando están molestando, o cuando deben marcharse y dar la conversación por acabada, o que no entienden que un “no” es un “no” en lugar de un “quizá”, sobretodo si va acompañado de una cara que indica claramente una decisión inamovible.

El otro día estaba tomando tranquilamente una copa con unas amigas cuando un amigo de Toni se acercó a saludarme. Me contó algunas cosillas sobre su trabajo y yo le dí rapidamente referencias básicas de mi vida en este tiempo sin entrar en detalles. En un principio, me sorprendió ya el hecho de que hablara conmigo, puesto que nunca nos hemos llevado especialmente bien, tampoco mal, simplemente, no nos llevábamos. Luego ví que llevaba encima más alcohol del que el tío aguantaba, y se puso pesadote. Se empeñó en invitarme a una copa, y fingió hacerse el ofendido cuando se la rechacé, acepté tomarme una cerveza viendo que no se iba y cuando empezó a contarme sus penas y a decirme lo guapa que estaba y la buena conversación que tenía, arrugué la nariz. La situación empezaba a irse por otros derroteros…

Me interrogó acerca de lo que fue mi relación con Toni, del porqué del fin, de cómo estábamos ahora, y empezó a hablarme del pasado. No me habló muy bien de él, y cuanto más hablaba más me asqueaba yo. Si aquel que dice ser tu amigo, te clava la puñalada cuando tú no estás, cómo será cuando sea tu enemigo.

Me empecé a agobiar, y cogí el abrigo para marcharme, pero al ver que él hacía lo propio cambié de idea. Insistió en acompañarme a casa y ante mi negativa se enfureció, diciendo que sólo pensaba acompañarme, que no estaba borracho y que quería seguir hablando conmigo por el camino. Después se largó dedicándome tres o cuatro lindezas.

Al salir del bar y despedirme de mis amigas, me lo encontré en una esquina, esperando, y me dio miedo. Pero se acercó y me pidió disculpas, luego se dio media vuelta y se largó.

 

Ayer me llamó para disculparse de nuevo, pero ya ha conseguido una cosa: hacer que Toni piense que fui yo la que se acercó e insinuó ir a su casa.

Definitivamente, hay tíos que son escoria.

Yo ya no tengo que dar explicaciones a nadie, pero me fastidia que me pongan en duda. Bueno…al menos él sabe que mi versión es la buena.

 

Más días para pensar

Más días para pensar

Esta mañana, mi calle, habitualmente abarrotada de coches, amanecía con una tranquilidad poco habitual. El buen tiempo y la inminencia de un largo puente han hecho que la gente pase estos días alejados de la rutina. Mis amigas han puesto rumbo a Asturias a primera hora de la mañana entre risas y con muchas ganas. Ayer me despedí de ellas. Es la primera vez que todas se van y yo me quedo, pero no me apetecía ir. Bueno, sí me apetecía pero me desmotivaba ser la única que no pudiera ir acompañada de su pareja, y aunque hay confianza, no me apetece ser el sobrante, creo que los ocho lo van a pasar muy bien, pero yo no pintaba nada.

Esta tarde haré una pequeña maleta con dos o tres cosas básicas, y me marcharé a pasar estos días a la sierra. Como en Semana Santa, me dedicaré a pasear y leer, pero esta vez sin mi familia, que prefiere quedarse aquí.

Marcos vendrá a verme algún día para comer en el campo o dar algún paseo pero luego se vuelve a ir. Es mejor no tentar a la suerte, y aunque yo quiera poner distancias no voy a hacerlo de golpe, pero tampoco voy a dejar opciones que permitan pasar mucho tiempo juntos. En otros tiempos, él hubiera venido a pasar estos días a mi casa, pero ahora no. Mejor para todos.

Por otra parte, mis compañeras de trabajo visitaron a Toni el jueves pasado, y le llevaron unas cuantas películas para hacerle más amena su recuperación. Yo no fui porque me parecía muy violento aparecer en su casa, ver a sus padres, a los que cogí mucho cariño en su día y encontrarme con su hermano con el que tantas risas me eché. Además, a mis compañeras les hubiera extrañado que les hubiera acompañado, porque piensan que le acabo de conocer.No he querido contar nada, no quiero dar que hablar.

Sin embargo, y para mi sorpresa, él esperaba mi visita. Así fue como me lo contaron ellas al día siguiente. Hoy hemos hablado por teléfono. Dice que está mejor y al pedirme que fuera a verle...no me he podido negar. Me acercaré mañana o pasado, al fin y al cabo no estoy tan lejos.

Pasad estos días lo mejor que podáis y disfrutad de cada momento

 

 

Aunque seas mi amigo...

Aunque seas mi amigo...

No me pidas que sonría después de lo que sé

No me pidas que no llore después de lo que me has contado

No me pidas que te cuente qué me ocurre

No pretendas que pueda consolarte a ti.

No me pidas que siga siendo tu hombro para llorar,

Porque ver tus lágrimas hace que yo no pueda contener mi llanto

Porque tus alegrías minimizan mi fuerza

Y los secretos que compartes conmigo me rompen por dentro.

No me pidas que te escuche porque no puedo fingir indiferencia.

No me pidas una sonrisa porque no puedo dártela

Porque mientras intento que tú estés bien yo me voy sintiendo cada vez más pequeña.

Porque una confesión tuya es una patada que me das en el corazón.

No me pidas que te abrace una vez más, porque no podría despegarme de ti.

 

Mis cinco de personajes

Mis cinco de personajes

¿Con qué personaje (literario, televisivo, real, histórico, etc.) te identificas o te identifican? Es decir, te pareces a...

Cuando propuse estas cinco no me plantee la posibilidad de que tuviera que contestarlas, ahora que me pongo a ello,pienso ¿Qué digo? no porque no tenga parecidos, que lo tengo, sino porque no sé con cual quedarme  o cual hacer caso.

Debo decir que físicamente me comparan con la actriz Renée Zelweger o con Anne Igartiburu, aunque ya quisiera yo… Los más malos me identifican también con el personaje de Bridget Jones, pero no quisiera hacerles caso.No soy tan despistada ni tan ingenua ni tan patosa como ella. Aunque ciertamente a veces no doy pie con bola, pero ¿Quién no?

Como personaje literario, hay quien me dice que tengo cierto parecido a una de las protagonistas de la novela “Mujercitas”, Jo March, por mis inquietudes y a veces por la forma impulsiva que tengo de hacer las cosas. Mi madre, de igual modo me dice, que debería hacer sido una de esas muchachitas que salen en las novelas de Jane Austen.

¿A qué personaje te gustaría parecerte?

Aquí me he quedado en blanco. Supongo que me gustaría ser yo unreferente para la gente,jaja,aunque hoy por hoy eso lo veo un poco chungo. ¿Quién va a tener como referente a una eterna aspirante de facultativo de bibliotecas sin suerte en el amor?

En definitiva, no tengo ni idea. Seguro que en cuanto haya colgado esto, me vendrán miles de nombres a la cabeza (Ley de Murphy).

Eso me recuerda que las monjas nos decían siempre que debíamos parecernos en todo a nuestra madre fundadora, para que su ejemplo nos guiara en la vida…¿a una monja?, creo que no les hice caso, para su disgusto.

¿A quien no te gustaría parecerte para nada?

A cualquiera de esos parasitos que salen en televisión y que airean sus intimidades y los polvos que han echado, dando todo tipo de detalles sobre posturitas, cantidades y tamaños. Puede resultar muy topico, pero cada vez que veo a uno de ellos, me salen úlceras, y pienso en cómo se puede ser tan descarado…, y la contradicción, es que me gusta verlos para luego poder comentarlo.

¿Con qué personaje te irías de cachondeo?

¡Con Bridget Jones! jajaa, para demostrarle a la gente que no soy como ella. Y en el mundo real, con Santi Millán, Arturo Valls y Paco León, me dan buen rollo, ya veis.

¿A cual te gustaría seducir?

A mi queridisimo Johny Deep, sin lugar a dudas J. Y en un plano literario me gustaría topar con alguien como el protagonista de “El cuaderno de Noah”, y que alguien me quisiera tanto como transmite esa historia.

 

Volviendo a mis tareas

Volviendo a mis tareas

De nuevo estoy aquí. He vuelto al Ministerio después de tres semanas. Los papeles para la renovación del contrato se retrasaron y por eso yo ya pensé que me quedaba en la calle. Pero no, ya he firmado y me he incorporado. Llevo toda la mañana dedicada a volver a ubicarme, al marcharme guardé un montón de documentos en una caja y ahora nadie sabe decirme cual es el actual paradero de dicha caja, así que continuaré mañana con mi labor de investigación.

Me han asignado el mismo despacho, pero con compañeros distintos, ya que ha habido redistribución de personal y de tareas, así que ahora tengo por delante la labor de ponerme al día en todo lo nuevo que tengo que hacer.

Los pasillos siguen igual de solitarios y fríos, y la cafetería igual de bulliciosa, el olor a comida a partir de la una de la tarde sigue siendo igualmente fuerte, y la máquina de snaks continúa estropeada casi un mes después. Los de seguridad siguen siendo tan bordes como de costumbre y la fotocopiadora sigue atascándose cada vez que introduzco un taco más gordo. En el desayuno vuelven a sonreirme cada mañana y yo sigo mirando por la ventana al repartidor de correo que llega en torno a mediodía. Aparentemente, todo está como lo dejé, pero falta una persona, y a pesar de todo estoy deseando que vuelva.

Forma parte del escenario. Forma parte de esto, y sin esa persona a este engranaje le falta una pieza.

Espero que te recuperes pronto. En serio.

 

Volver tras las vacaciones

Volver tras las vacaciones

Unos días muy tranquilos y con la ausencia de la gente a la que más me apetecía ver han marcado mi Semana Santa. Mi amiga Ángeles se marchó a pasar estos días con su novio, al igual que han hecho otras dos amigas, y en el lado masculino, mis amigos estaban más interesados en acabar su maqueta que en cualquier otra cosa, así que verles les he visto poco. Mis días han transcurrido entre excursiones por la montaña y larguísimos paseos por el campo aprovechando el buen tiempo. Unas veces acompañada por mis padres, y otras, por una pareja de amigos que no dejaban de agobiarme echándome moralinas y aconsejándome sobre lo que debía o no hacer con mi vida. También he salido sola a caminar, con mi mp3 y sin un camino establecido, siempre es agradable acercarme al río que hay cerca de mi casa, o al mirador, o a los caminos de las huertas, y perderse un rato.

He pensado mucho, y pese a tener gente a mi alrededor me he sentido muy sola. He echado mucho de menos a Marcos, que pasaba estos días en Alemania, y he sido incapaz de dejar de hablar con él al menos un día, pese a que antes de las vacaciones decidí alejarme un poco de él, tras descubrir un hecho que me decepcionó un poco. Pero no es eso lo que quiero.

Me pierdo en un mar de confusiones, y tras la baja de Toni por un accidente de moto me siento algo culpable por haber deseado días antes dejar de verle durante unos días. Ahora no iré yo a trabajar, ni tampoco él.Ya no habrá necesidad de encontrarnos por los pasillos.Y me vuelvo a sentir mal.

También me he dado cuenta del poco tiempo que este invierno he dedicado a mi familia. Estos días lo he pasado muy bien con mis padres, comiendo por ahí algún día y visitando algún pueblito cercano. Sin faltar a la tradicional procesión del Viernes Santo, en la que hasta hace unos años participaba como nazarena.

 

Un año más ha pasado la Semana Santa.

 

Cinco de Semana Santa

Cinco de Semana Santa

1.¿Te marchas a alguna parte en Semana Santa?

Como todos los años, me marcharé a la casa que tengo en la sierra.No me alejo mucho de la capital pero al menos es un cambio y allí respiro aire puro y me reencuentro con gente a la que no suelo ver el resto del año. Antes me marchaba toda la semana, y no faltaban los planes, poco a poco, la semana se va reduciendo, y ahora con los trabajos hasta el jueves no hay casi nadie, pero aún así siempre me apetece. Este año será algo distinto para mí, que no tengo el cuerpo para muchas historias, pero no obstante me apetece que lleguen ya esos días

2.¿Alguna sugerencia para los que nos quedamos?

Si os gusta la esencia de la Semana Santa, siempre es una buena opción acercarse a ver alguna de las procesiones que estos días adornan la mayoría de las ciudades.

También es bueno aprovechar para hacer planes con gente a la que en condiciones normales no se suele ver, o ir a hacer alguna excursioncilla de todo un día al campo a algún lugar de interés aprovechando el tiempo primaveral.

3.¿Cómo se celebra en tu zona la semana Santa? ¿qué tradiciones hay?

Las habituales en estas fechas, procesiones y más procesiones. Cuando era más pequeña mis padres nos llevaban a ver los pasos de San Lorenzo de El Escorial, que nos quedaban cerquita, y siempre me gustó contemplar la lonja del monasterio mientras anochecía, con el cielo entre dos luces y las cofradías con sus colores característicos siguiendo rítmicamente el sonido del tambor.

Por otra parte... ¿tradiciones?las torrijas de mi madre, jaja.

4.¿Alguna recomendación para ir a visitar estos días?

Si estais de turismo, lo conveniente es acercarse a las procesiones del sitio en el que estais. Si no os vais a ningún sitio, cualquier lugar es bueno para visitar en vacaciones. Lo importante es dejar los agobios laborales a un lado.

5.¿Recuerdas lo que hiciste el año pasado por estas fechas?

Era mi primer año con Toni y pasé las fiestas en la sierra con él. Pasamos una semana muy agradable, aunque poco alejada de la rutina de los años anteriores.Hace años que dejé de vivir la Semana Santa como tal, así que no me pareció que estuviéramos en esa fecha, fueron sencillamente días de salidas nocturnas, alguna fiesta, alguna excursión y cine.