Una vela más...
Me decía mi abuela cuando yo era pequeña, que nadie debe llorar el día de su cumpleaños, porque de lo contrario llorarías todos los demás días del año.Todavía me acuerdo de aquella frase porque me resultaba imposible que un niño llorara el día de su cumpleaños…
Siempre me ha encantado la fecha en la que nací, a comienzos de verano, y finales del colegio, adiós examenes y bienvenidas vacaciones. No podía cumplir años en mejores circunstancias. Me gustaba ir a clase con unas cuantas chucherías para repartir y siempre me guardaba para mí bastantes más de las que debería, jeje.
Después en la facultad, aprovechábamos el final de las clases para celebrarlo todas juntas, puesto que casi todas mis amigas eran de la misma fecha. A veces nos comprábamos incluso nuestro propio regalo.
No me gustaba celebrar el cumpleaños yo sola, de hecho las veces que lo celebraba siempre era con alguien y nunca por iniciativa propia. Odiaba tener que estar pendiente de la gente y de si mis amigos se llevaban bien entre ellos, así que prefería algo tranquilito.
Ahora lo que hago es reunirme con mi familia para comer y quedar con tres o cuatro amigos para charlar y tomar algo.
Me sigue haciendo mucha ilusión la mañana del día de mi cumpleaños, pienso que aún me quedan muchas cosas por hacer y muchos más que celebrar si la vida quiere. Y adoro comer tarta y pedir deseos, aunque cada vez haya más velas que apagar.
Hoy es mi cumpleaños, y voy a hacer caso a mi abuela, no voy a llorar.Es mi día, y no me lo va a amargar nada ni nadie.Eso lo dejaremos para otro día.
Hoy cantaré y soplaré las velas de mi tarta, y me reiré de tonterías y pensaré que va a ser un año maravilloso.
Feliz cumpleaños Fiore. Creo que me lo merezco…