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The World of Pikifiore

Yo y yo misma

Cinco

Cinco

Era de noche y hacía frío. Apenas quedaba nadie allí ya, y yo aprovechaba para enjugarme unas lágrimas caprichosas que resbalaban por mi mejilla. Era un día triste, como lo venían siendo entonces. Solía poner canciones de Bebe en mi reproductor, o cualquier otra que sirviera para machacarme por dentro, sobre todo baladas cortavenas, y rehuyendo como a la peste la bachata comercial. Pasaba los días deseando meterme en la cama y soñar que no estaba sola. Que él estaba conmigo. En aquel entonces trabajaba en un enorme edificio histórico, con un gran patio, una sala de conciertos, varias salas de exposiciones y unos impresionantes depósitos subterráneos donde me pasaba horas trabajando, aislada del mundo. A solas con mis pensamientos. Cualquiera que me hubiera conocido en aquellos días hubiera salido corriendo.El chico de la lluvia me había dejado, y a mí ya no me importaba más.

Tenía 25 años. Era diciembre de 2005. Y así fue como comencé a escribir.

Remonté mi vuelo tras unos meses. En estos años cambié de trabajo varias veces, me enamoré de mi mejor amigo(aunque con el tiempo creo que enamorarse es una palabra muy grande) pero no fui correspondida, empecé a salir con alguien que lo fue todo para mí pero a quien perdí por mi estupidez y de quien sé ya muy poco, me tropecé mil veces y un buen día el pasado se presentó frente a mí y me regaló una segunda oportunidad con un chico de mi juventud adolescente. Ha habido encuentros y desencuentros, decepciones y sorpresas. Pero todo fue mi historia.

Y casi todo lo fui desgranando aquí, añadiéndole matices o quitándole hierro. Creando un mundo paralelo a medias entre la realidad y la variante narrativa. Releyendo los archivos, voy visualizando todas las vivencias, y me pongo triste recordando los días en que las escribí, notando de nuevo las punzadas en el estómago o las lágrimas que sorbía mientras mis dedos recorrían el teclado. También recuerdo las sonrisas, pues no sólo de momentos tristes vive el blog.

Han pasado cinco años. Gracias a todos los pasan por aquí. Al niño de los acordes y a  vosotras, maripepis. Os echo de menos.

 Sigo aquí.

 

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Equilibrios

Equilibrios

Últimamente salto enseguida, estoy irascible y susceptible y a menudo me sorprenden pequeños ataques de ansiedad, como hace años.

Duermo mal por las noches y aprieto fuerte su mano para que no me deje caer.

“No puedes tomarte todo tan en serio, pequeña”, me dice. Y yo asiento con la cabeza aun sabiendo que al día siguiente será igual.

Necesito que el mundo vaya un poquito más despacio, porque tengo miedo de que si doy un traspiés en el puente colgante que estoy atravesando, éste se rompa y nunca pueda cruzar al otro lado.

Regresando

Regresando

Parece que hoy vuelvo a pasar por este rincón azul. El verano no es bueno para la inspiración y las estancias frente la pantalla del ordenador.

Hoy es el día en que parece que todo vuelve a la normalidad.

Abro mi casa, cerrada meses atrás, y el olor a cerrado se me mete en la nariz. Saco una chaqueta del armario, busco el paraguas, embalo el ventilador, y saco la basura mientras alguna hoja despistada se me queda pegada al zapato.

Dejamos al verano en la estación, y en el siguiente tren llega el otoño.

Son éstos, días de tomar decisiones, como los días posteriores a Año Nuevo en los que nos hacemos un listado de buenos propósitos. Yo comienzo el curso,con una batería de cosas por hacer, e infinidad de proyectos de los cuales aprender. Muchos, me conozco, se quedarán por el camino. Otros, saldrán a flote como buenos náufragos.

Espero pasar por aquí más a menudo. Pues esta página ya es parte de esa rutina que comienza, y que, por qué no decirlo, ya añoraba.

 

Necesito respirar

Necesito respirar

Durante toda mi vida me he sentido diferente a mi familia, siempre viendo las cosas desde un ángulo contrario al de mis padres, pensando en lo distintos que éramos, viendo sus errores, y no los míos. Hasta ahora.

Mi padre es una persona muy tranquila, un amor de persona, pero terriblemente hipocondríaco y desanimado en muchas ocasiones.

Mi madre es puro nervio, de extremos radicales y con tendencia a magnificar las cosas. Nunca ha sido muy positiva, y si puede, el vaso lo ve prácticamente vacío. Creo que por eso tienden a ver las cosas desde una perspectiva muy gris.

Yo solía poner la nota de positividad en esas cuatro paredes. Quizá por llevarles la contraria, quizá porque realmente lo era, o quizá porque no quería dejarme caer yo también.

Ahora no. Me he dado cuenta de que cada vez más, tiendo a ser como ellos. De cada cosa hago un mundo y me cuesta mucho objetivizar las cosas.

Estoy cansada, muy cansada mentalmente.

No se puede vivir así. Viendo manchas negras tras cada esquina.Me está afectando incluso a la salud.

Tengo que descansar.

El cielo de la ciudad

El cielo de la ciudad

Era temprano cuando el autobús se acercaba a la plaza de Callao, pero el sol ya empezaba a lanzar su luz sobre los edificios de la Gran Vía, y entonces, al levantar la vista, he fijado mis ojos en ese edificio, en esa azotea, y me ha parecido el lugar ideal para recibir al sol, para desayunar.

Más de cinco años haciendo el mismo camino, y toda mi vida cruzando el centro, y juro que nunca, nunca lo había visto. Como si lo hubieran puesto para mí anoche.

 A veces,  nos empeñamos tanto en mirar a una dirección, que no nos damos cuenta de lo que hay sobre nuestras cabezas.

Como la vida misma

En el dique seco

En el dique seco

Os echo de menos, niños y niñas blogueros…Muchos estamos en sequía bloguera, pero aún no cerraré el chiringuito. Tengo mucho por escribir.

Cuando sepa volver a hacerlo.

Ebullición

Ebullición

Tengo una capacidad innata para complicarme la vida y comerme la cabeza con todo tipo de historias. El caso es no estar nunca tranquila.

Cuando estoy emocionalmente en calma, mi cerebro se debe aburrir y empieza a fabricar maquinaciones, a cada cual más rebuscada, y al final siempre acabo de los nervios, preocupándome por tonterías o dando importancia a hechos que realmente no la tienen tanto.

Esto es algo que vive conmigo, que tengo que asumir y controlar, y aunque hoy en día, de vez en cuando tengo algún episodio de esos, si vuelvo la vista atrás, creo que lo ahora lo llevo bastante mejor que hace unos años, en que era un manojo de miedos, dudas e inseguridades y protagonista de conspiraciones varias, según mi desquiciada cabecita.

A veces, me acuerdo de circunstancias vividas y me sorprendo de no haberme vuelto loca entonces, cuando era aún más joven.

Así que imagino que no llegar a ese punto, años después es todo un logro.

La vida es una rueda

La vida es una rueda

Una vez te alejaste de mí.

Y el inconfundible clic del aquel teléfono fijo en casa de mis padres cerró una era. Pasé muchas noches frente a aquel auricular, mirándolo sin pestañear, con el cojín en el regazo adormilada esperando tu llamada otra vez.

Antes de aquello, habíamos protagonizado largas conversaciones de madrugada, en esos días entre semana en los que mis padres se acostaban pronto, y yo te ponía al día de mis idas y venidas, de mis vueltas y revueltas.

Esos eran mis días favoritos, lejos del ajetreo de los viernes y sábados, con la intimidad que proporciona un lunes o un martes a medianoche.

Secretos a media voz. Con sabor a café o a ron miel.

Después, en la era del silencio, aprendí vivir sin escuchar tu voz regularmente, a reírme sola y guardarme mis comentarios para las páginas de mi diario, quizá para las páginas de este blog. Me acostumbré a no tener ironías y a pinceladas grises. A no compartir secretos, y a acostarme pronto. Y lo cierto es que me adapté. Y pasé página.

Y entonces, cuando menos lo esperaba. Volvió a sonar el teléfono. Pero yo ya no estaba allí para cogerlo. Me había ido a otra casa. Con mi cojín, mis chupitos de ron miel, mi café y mis secretos.

 

Brilla en todas partes

Brilla en todas partes

Ahora que el sol empieza a ser protagonista del cielo, intento que mis ojos capten algo del brillo con el que se arropa. El mundo no está sólo hecho de tonos cerrados, sino de matices, de colores que pueden ser más claros o más oscuros dependiendo del ojo que los mire.

La vida no es fácil, de acuerdo, pero no puedo esperar que pasen los días con la película de mi autocompasión. De hecho, ese sol del que hablaba antes, me lo recuerda desde su perspectiva dominante. Hoy voy a pasear, a pensar que también tengo cosas buenas a mi alrededor, a Toni que me quiere, gente que me abraza cuando caigo aunque yo me empeñe en estar sola. Las cosas no siempre son como queremos pero no puedo ponerme una capa negra y despotricar, porque cuanto más difíciles vea las cosas, más me costará recordar que siempre hay una sonrisa esperándo.

Si he sido capaz de no pensar en negro tres días, puedo ser capaz de serlo muchos más. Todo es cuestión de actitud.

 

Doce uvas en el plato

Doce uvas en el plato

Descuelgo el calendario de la pared y lo tiro, retiro el de mi mesa y lo guardo en el cajón, estreno agenda, la anterior pasa a ocupar el fondo de una caja. Ya no queda nada de 2009.

No soy muy de hacer balances, sólo me sirven para destapar hechos que tapé en su momento, pero creo que ha sido un año importante para mí.

He volado, aunque me cueste madurar, pues me sigo sintiendo vulnerable y miedosa con la vida. Sin embargo,poco a poco mis alas se irán haciendo fuertes.

Espero que tengamos un año maravilloso.

 

Por primera vez en muchos años, no pensé en ti mientras sonaban las campanadas.

Brilla de noche

Brilla de noche

El silencio de mi edificio y la sombría iluminación de mi despacho, contrastan con el bullicio que hay más allá de mis ventanas. Hace un rato hice una pausa en el informe que tengo que entregar y aspiré con ganas un último cigarro. Me gustan estos días de semitranquilidad, cuando todo el espacio es para mí sola, y sabiendo que en la calle no se acaba la animación.

Dentro de un rato se encenderán las luces que iluminan las calles en estos días, y los reflejos entrarán en mi despacho. Eso me hace sentirme un poco más animada.

Hacía mucho tiempo que no pasaba una tarde en el centro. Ayer anduve durante dos horas perdidas en ese trasiego. En muchos puntos ni pude avanzar, un festivo comercial es un combinado explosivo en esta ciudad. Hace años lo rehuía, me escapaba del mundo cuando quería llorar. Ahora me pasa todo lo contrario, necesito estar rodeada de gente cuando mis ojos se empeñan en estar húmedos. Lo cierto es que ese paseo me tranquilizó, y me hizo recordar navidades lejanas, paseos de domingo por calles abarrotadas y los nervios de llevar en la mano una carta escrita con letra temblorosa a hombres de barba blanca. Qué inocente era todo entonces…

El amor está en los rincones
Díselo aunque llores.
Que me siguen faltando canciones.

(Me faltan canciones, Gastelo)

 

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Mi Peter Pan

Mi Peter Pan

Deseaba haber aparecido por aquí antes, decir que no había olvidado que tenía un pequeño rincón azul, escribir al menos una o dos veces por semana, desgranar mis pensamientos tecleando en mi habitación, o en mi despacho, pero la desidia hacía su aparición en cuanto empezaba a hacerlo. Había épocas, cuanto más triste estaba mi corazón, en que las palabras me salían solas. Hoy, es como si mis dedos se encontraran agarrotados.

Pero aunque tarde, siempre vuelvo.

 

Últimamente he pensado mucho en el paso del tiempo, en la carrera hacia la temida palabra “madurez”, que no encaja en mi diccionario vital. Echo la vista atrás y aún me veo como la estudiante ingenua que suspiraba por un amor que no llegaba, la que deseaba que pasara toda la semana corriendo para que llegara el fin de semana, la que lloraba desconsolada viendo películas románticas. Hace poco, un suceso en el autobús que me lleva al trabajo cada mañana, hizo que casualmente conociera a un chico muy peculiar. Desde entonces, hablamos cada mañana, a pesar de todo lo que no tenemos en común. Él es un chavalín muy joven, acaba de cumplir diecinueve años. A menudo me habla de sus estudios, los trabajos que tiene que hacer, lo bien que se lo pasa con sus amigos y los ambientes en los que se mueve, lo mucho que le gusta la universidad y lo divertido que es el campus. Y me entra muchísima pena, porque a mí me asusta crecer. Y crezco.

Regálame septiembres

Regálame septiembres

 

Sentada en un incómodo banco del andén, dejó pasar un metro tras otro, los suficientes para que ya no se le notaran los ojos humedecidos y se le acabaran los suspiros…No podía encaminarse así hacia el otoño.

Septiembre. He vuelto. Los repartidores de prensa gratuita me taponan el paso y con una práctica perdida,agarro como puedo los periódicos mientras intento no dejar caer el bolso y el libro. La primera señal de que todo vuelve a su cotidianidad, conmigo, todos vuelven a la ciudad.

Ha sido un verano de viajes, de excursiones estudiadas y otras no tanto, de perderse en caminos forestales y pasear descalzos por la playa al ponerse el sol. Días de llorar temiendo perder el ancla de mi barco, de reir por mis innumerables patosadas, de capturar paisajes, de cruzar miradas y consolidar lazos. A veces ha habido días de pisar sobre tablones sueltos, de marear el suelo que pisaba, de dudas. Otros,  días de certezas, de fotos a contraluz y aviones a Centroeuropa.

Un regreso a casa que me descoloca, un verano que me dice adiós, y un otoño que me regalará melancolía…

“Fin del verano que nunca quisimos
pero que siempre estará justo donde queremos.

Fin de los días de risas y vinos
nos permitieron soñar aunque fuera despiertos.

Y es que las mejores fotos las guardo en mi retina
donde contemplo tus ojos y alabo tu sonrisa”

                                                   Regálame septiembres. Capítulo 7

Agobiada

Agobiada

Tras unos cuantos acontecimientos típicos de estos días, es decir, bodas, bautizos y comuniones, he acabado bastante harta de que la única pregunta de todo el mundo hacia mi persona fuera la de que cuando me voy a ir a vivir con Toni.

Ayer se lo comentaba a una amiga, el problema es que no veo el momento. Empecé a posponer la decisión hasta cumplir los treinta, pero el plazo se está acabando. Y yo sin embargo aún no tengo mentalidad de evolución. Siempre he sido muy echada para atrás en la mayoría de las decisiones. Y el tiempo corre.

Paseos de realidad

Paseos de realidad

Últimamente he dejado pasar bastante tiempo entre un escrito y otro, la razón no es ni bucólica, ni romántica ni original, sino demasiado cotidiana: pereza.

El ordenador que me permite tener conexión ha decidido abandonarme, la tarea de buscar otro está complicada y arañarle minutos a la jornada laboral me echa bastante para atrás, la desidia de nuevo.

 

En estos días poco ha cambiado mi vida, aunque he descubierto que la fidelidad de algunas amigas vale poco en algunos casos y que largos años de interés mutuos han sido sustituidos por años de intereses propios

También me he dado cuenta de que los gritos no pueden con las palabras y que el mar donde mejor se nada es aquel en el que no hay olas.

Estoy aprendiendo a mirarme en el espejo de mi interior sin dar un respingo por si aparece un espiritu reflejado,  los espectros hace días que comenzaron la mudanza.

Mi corazón está tranquilo. Mi rutina, también.

 

 

 

Parte de mí

Parte de mí

1- ¿Qué apodo tienes? Si,si…y os lo voy a decir…jajaja.Tengo uno con el que la mayoría de la gente me identifica. Hace años que olvidé mirar si escucho mi nombre verdadero. En el mundo blog, soy Fiore o Piki


2- ¿Cómo te arreglas el pelo? Liso, me tiro un montón de tiempo con el secador intentando dominar las puntas rebeldes. Odio el encrespado


3- ¿Qué hay de nuevo en tu vida? Un viaje inesperado

 

4- ¿Cuántos colores luces hoy? Uno sólo, verde. Parezco el casco de una botella


5- ¿Introvertido o extrovertido? Extrovertido, excepto en situaciones de presión

 

6- El último libro que has leído: Luna Nueva. Estoy un poco saturada de vampiros


7- ¿Duermes mucho? La verdad es que soy marmotilla, sí

 

8- Si la persona que te gusta está cogida, ¿qué haces? Intentaría desengancharme

 

9- ¿Hay algo que te haya hecho infeliz estos días? Sí, la verdad. No entiendo cómo puede haber gente tan insensible y cerrada al diálogo, pero sólo pensar en el tema me enferma

 

10- Tu postre favorito: Fresas con naranja o helado de café


11- ¿Cuánto tardas en prepararte por las mañanas? Nada, quince minutos escasos. Siempre me levanto con la hora pegada y ni me da tiempo a desayunar

 

12- ¿Qué websites visitas diariamente? Blogs, el correo, mi red social y las de algún periódico


13- ¿Qué asignaturas estás estudiando ahora mismo? Programación en html, una maravilla (ironía)

 

14- ¿Te gusta conducir y limpiar? No demasiado, prefiero limpiara conducir, me relaja


15- ¿Cuál es la última canción que se te ha quedado en la cabeza? Human, de Los Killers

 

16- ¿Cuál es la última película que has visto? La boda de mi novia. No me gustó demasiado, más tópicos de lo mismo.

 

17- ¿Cuál es tu momento favorito del día? El atardecer, cuando llego a casa y puedo quitarme los zapatos y ponerme cómoda

 

18- ¿Qué es lo que detestas de tus tareas diarias? Madrugar, y vérmelas con algunos gañanes del trabajo, jajaja

 

19- ¿Cuál es tu helado favorito? El de café o el de chocolate.


20- ¿Qué es lo que esperas con más ansia los próximos 30 días? La llegada de la primavera, el buen tiempo y las terracitas. Ahh! y una boda.

 

 

Tan sólo letras

Tan sólo letras

Recuerdo que solía escribir a menudo, por las tardes, avanzaba unas cuantas páginas de la historia que nunca terminé, aquella que pensaba enviar a una revista, o dejar leer a una poquita gente sin confesarles que eran mis letras. Siempre me dio mucha vergüenza, innecesaria, porque nunca llegó el caso.

La historia, arrugada ya, descansa en el tercer cajón de mi mesa de estudio,  compartiendo polvo junto a diarios interrumpidos, escritos a trompicones, con más pedazos de tristezas que de alegrías, que nunca han sido amigas de la tinta.

En ocasiones, un hecho cotidiano o una anécdota, me llevaban a garabatear páginas en blanco, hoy folios amarillentos. Diseminados entre los recodos de mi habitación.

Ayer los reuní todos en una caja de esas de apariencia antigua que decoran espacios. A mano. Para leerlos de vez en cuando.

Quizá el siguiente paso sea recuperar esa historia que un día dejé.

No me he ido, aunque lo parezca. Sólo que mis palabras se alejaron por un tiempo de mi compañía.

No quiero esperar a estar triste para regresar. Por eso vuelvo hoy.

Fuiste mi oscuridad...eres mi luz

Fuiste mi oscuridad...eres mi luz

“Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz, motivaciones…

Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro.

De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza.

Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro.

No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido…”

 

Luna Nueva, Stephanie Meyers

 

Así me sentí yo durante meses. Cuando todo se hacía cuesta arriba, porque tú no me empujabas para que continuara. Cuando mi teléfono se borró de tu agenda, aunque asegures que no de tu cabeza. Cuando crucé ese puente dejándote en el otro lado.

Por eso no me gusta ver las fotos que se hicieron antes de ese día nublado. En esas imágenes en las que tú estás pero yo siento que eras otra persona.

“Yo soy el mismo”, me dices. “No, tú has cambiado, para ser lo que eres ahora”.

No me gusta hablar de esa primera etapa. Para mí ahora es nuestra primera historia común.

 

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Nubes de algodón

Nubes de algodón

Escribo poco estos días, las ideas vuelan de mi mente con la misma fragilidad con que una hoja sucumbe al viento. El frío me entumece los pensamientos y las horas se escapan lentamente sin hacer nada, en ocasiones contemplando una pared llena de fotos o consumiendo vorazmente las páginas de mi libro.

Mi rutina vuelve a estar desordenada, pierdo los pasos al salir del trabajo y me envuelvo en escaparates que tiran de mí. Aprendo a hacer maravillas con mi exigua nómina, tomo cafés, escribo grandes cartas en otro idioma, sueño que vivo en un videoclip, fabrico muñecos con las cuentas de lo que fue un collar, me pierdo contando las vacas diseminadas por la ciudad…pero no estudio ya.

Mi constancia se evapora de igual modo que la nieve de los días pasados, como la forma de las nubes que hace un rato contemplaba por la ventana.

Un invierno más me temo que vuelvo a dejar colgado lo que empecé.

Qué blanda soy.

Meme sobre el blog

Recogiendo el testigo que me ha pasado Susana,contesto este meme

1.¿Qué te motivó a escribir un blog?

Hace unos años yo ya era lectora asidua de algunos blogs. En un mail, la autora de uno de ellos me animaba para crear uno propio.Este correo, y la ruptura con mi novio de entonces,que me provocó una gran tristeza, hicieron el resto.

2.¿Consideras que escribes bien?

No creo ser un prodigio de las letras, hay posts de los que no estoy nada orgullosa,y otros, a los que considero más auténticos, porque nacen de dentro.

3.¿Cuál sería un adjetivo (o varios) para describirlo?

Soñador, sentimental

4.Has pensado a veces que se ha vuelto una obligacion. ¿Cuándo?

Una obligación no, pero en algunas ocasiones en que llevo mucho sin escribir, me fuerzo a actualizar,y a veces forzando, no me gusta el resultado.

5.Seguro que hay blogs que no te gustan, cuáles, te atreves a mencionar uno en concreto y decir por qué?

A los que no me gustan no vuelvo, así que rápidamente olvido sus nombres.

6.¿Comentas a veces por obligación?

No, si comento es porque me apetece añadir o aportar mi opinión a lo que ya he leido.A veces visito blogs de mis habituales y no comento,o bien porque no se me ocurre nada, o bien por falta de tiempo.

7.¿Cuál es tu post preferido de este año?

Llevamos muy poquito de año, ahora no recuerdo alguno en especial. De años anteriores, recuerdo uno que le dediqué a mi abuela.


8.¿Cuál es tu blogger preferido? (no valen preferencias afectivas):

Uff, vaya compromiso. Cada uno de mis contactos me aporta algo, pero quizá por antigüedad nombraría a Rayan, que hace unos textos increíbles, a Alba-Ezne, que no tiene nada que envidiarle, a Susana, porque me deja pensando cada una de sus entradas, a Cora por la acidez e ironía…Luna, porque me identifico con sus escritos…Podría seguir, ya que sacaría algo bueno de cada uno.

 9.¿Temes que un día tu blog deje de atraer a la gente y dejen de comentarte?

Me daría pena, pero miedo no siento.Nada es eterno

10.¿Qué crees no serías capaz de escribir?

Detalles demasiados personales e identificativos, o textos de personas e ideas en las que no creo.

11.¿ Piensas que un blog es una especie de terapia?

Para mí sí. A veces sólo puedo hablar con mis textos. Cuando estoy triste me ayuda a canalizar mis emociones.


12.Una pregunta que te gustaría contesten tus lectores.

¿Cómo llegasteis aquí?

 

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