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The World of Pikifiore

Tiempo libre

Tiempo libre

Tener unos días de vacaciones para desconectar es una gozada, planificar cosas y tener tiempo para uno mismo y para los demás, pero tener unos días de vacaciones forzosas, no lo es tanto. Sobretodo cuando se acerca la Semana Santa y te encuentras sin un euro en el banco. Antes esto lo único que me queda es resignación, al fin y al cabo no es una situación definitiva y sólo estaré en el paro hasta nuevo aviso, y hasta que puedan hacerme un nuevo contrato en el ministerio.

Como otras veces en la misma situación pienso en que es buen momento para hacer todas las cosas que no he podido hacer mientras trabajaba, o en aquellas que debería hacer pero que por pereza o falta de tiempo no he llevado a cabo.

Debería buscarme un horario para estudiar, tomármelo como una jornada laboral con pausas para comer y descansar un rato, pero no tengo fuerza de voluntad.

Debería también montar la estantería de madera que lleva meses en el trastero esperando para ser colgada. Debería llevar el coche al taller, ir al INEM a ver qué papeles necesito para el paro, visitar a mis abuelos, buscar academias de inglés...

Debería,sí, pero creo que no lo haré (salvo lo de mis abuelos), como siempre, todo se quedará en propósitos.Y lo volveré a dejar.

En cambio, sí que me apetece aprovechar la llegada de la primavera para dar paseos por Madrid, ir al Retiro o al Jardín Botánico, visitar museos, ver la exposición de Faraón o conocer el Palacio Real, que aunque parezca mentira pese a ser madrileña aún no lo he visto.

 

 

 

 

Cinco sobre trabajos

Cinco sobre trabajos

1-¿Cual fue tu primer trabajo?

Pues para sacarme un dinerillo me dedicaba a ir de plató en plató como figurante de alguna serie de televisión, quizá no pueda considerarse trabajo como tal, pero allí conocía a gente que vivía de eso, y podían sacarse una buena tajada cada mes. Como estaban fijos les llamaban muchísimo y tenían a la semana cuatro o cinco rodajes. Yo, aquel año prácticamente iba cada semana, con lo cual, a fin de mes tenía un dinerillo majo. Puede decirse que “Al salir de clase” me pagó las copas y los viajecitos el último año de carrera.

Bueno,y quitando eso, mi primer trabajo fue en la recepción de una escuela de música, me duró bastante y conocí a mucha gente interesante, músicos, directores de orquesta...

2-¿Cual seria tu trabajo ideal?

Sé que habría trabajos mucho mejores, pero ahora de momento, lo que me gustaría es sacarme las oposiciones y trabajar tranquilamente en una biblioteca con unas vistas geniales, un buen despachito y con fondos interesantes. No pido mucho.

 

Aunque claro, el trabajo genial sería aquel que me pillara cerquita de casa, me diera margen a tener una vida fuera, con un horario cómodo y un buen sueldo, para ir holgadita a final de mes,pero claro eso...

3-¿De que trabajas actualmente?

Jajaja, esta preguntilla es como un dardo justamente hoy, pues desde el viernes y hasta nuevo aviso estoy de nuevo en el paro.Con lo contenta que estaba yo en el ministerio, ahora que me había empezado a emocionar en el trabajo, y que había superado lo de Toni...

En fin, de momento es temporal, no puedo trabajar porque tenía un contrato hasta fin de obra, pero hoy he hablado con la de personal y creo que me van a hacer un nuevo contrato, de más tiempo. En cualquier caso, tengo que estar pendiente del móvil.

Ah, el trabajo consistía en estar al frente de una biblioteca

4-Cuéntanos algo de algún compañero de trabajo, alguna curiosidad...

No he topado con gente muy extraña la verdad...bueno, en el anterior trabajo a éste había un personajillo que a última hora de la tarde recogía sus cosas, apagaba la luz del despacho, se ponía musiquilla suave y se dedicaba a meditar.Si le interrumpiamos, se ponía hecho una fiera.

Bueno, y otro hace mucho tiempo, que llegaba borracho como una cuba y luego se quedaba dormido al lado del teléfono, roncando y todo, yo no daba crédito.

De cuando trabajaba en la escuela de música, sí que tengo muchas anécdotas, pero eso ocuparía un post entero. Hay músicos que son realmente extravagantes.

5-Cuéntanos lo que ves cuando trabajas, tu oficina, tus compis..tu ventana..

Uff, creo que haciendo una retrospectiva, he tenido todo tipo de panorámicas. La última no tenía mucho encanto, frente a mí otra mesa con otra compañera, pero había tanto armatoste en medio que no nos veíamos la cara, y las ventanas daban a un patio interior bastante oscurito y poco agraciado.

 

Otro de los trabajos que tuve daba a una plaza y era muy agradable, me asomaba y veía a la gente paseando o tomando el sol.

 

Y el más desesperante era un despacho que tuve que comunicaba con una piscina, de hecho, si salía a la terraza, ya estaba casi en el césped de la piscina. Qué desesperantes se me hacían a mí esas mañanas de julio oyendo los chapoteos mientras una pila de papeles me comía la mesa.

 

¿Fotos?No, gracias

¿Fotos?No, gracias

Odio con todas mis fuerzas salir en fotos de cámaras que no sean la mía, porque eso quiere decir que será otra persona y no yo la primera que vea los espantosos resultados. No hay ni una en la que salga correctamente.

 

No es cuestión de fotogenia, a decir verdad salgo bien y me veo mona, pero nunca sé qué cara poner .Siempre me pillan mirando para otro lado, o con los ojos cerrados, o seria mientras todos ríen, o descojonada mientras los demás salen con cara de circunstancias. O con un gorro… (sí, eso suele ocurrir cuando he bebido, siempre acabo poniéndome algo en la cabeza).

Y no hablemos de los fotomatones, en los que siempre salta el flash cuando estoy buscando el dinero o agachándome para recoger lo que se me ha caído.

No me gusta la típica “cara de foto” porque parecemos bobos todos, y tampoco la típica foto estudiada de grupo todos mirando a la cámara y diciendo “patata”. Prefiero las fotos improvisadas, esas en las que realmente uno sale tal cual es.

Y digo esto porque ayer me reuní con unas amigas para hacerle un collage a una chica que se marcha de viaje, y queríamos poner fotos nuestras. Empezaron a sacar viejas instantáneas de tantos años en el colegio, de copas, de excursiones, de cumpleaños mil, etc, y aparte de entrarme una tristeza inmensa por lo rápido que pasa el tiempo, me dí cuenta de que en todas las fotos yo soy la que da el cante. Ellas decían: “Fiore, aquí estás graciosísima..”

Sí, claro, pero yo lo que quiero es salir normal y mirando donde tengo que mirar.

Al final y tras una buena criba el collage quedó bastante bien, pero en las fotos que yo elegí no salgo yo, sale la otra Fiore que llevo dentro.

 

 

Desvelada

Desvelada

Tic tac, tic tac, tic tac…me está volviendo loca ese sonido, el único que escucho. A las cuatro de la mañana aún estoy despierta, y no hago más que dar vueltas en la cama desquiciada.Yo, que acostumbro a tener un sueño fácil, parece que por esta noche no lo voy a lograr. En el poco rato que he conseguido dormir, he pasado un angustioso sueño en el que me las veía y deseaba para conseguir el cariño de dos hijos que de repente tenía. Así que mejor despierta.

En la cama y mirando al techo tarareo por lo bajo una música que no se me quita de la cabeza, repaso la ropa de la mañana siguiente y repito uno de los temas que me he estudiado esa tarde.

Pienso en el reconocimiento médico de hace dos semanas y me pongo un poco nerviosa en lo que me dirán, como siempre. Pienso en los pasos a seguir si no me renuevan el contrato, otra vez a mandar curriculums, que pesadez.Pienso en mi hermano y en su examen para entrar en esa escuela en la que quiere entrar. Pienso en Angeles y sus dudas, en Marcos y su insatisfacción laboral, en Toni y su baja (por eso no le había visto estos días), en mi madre y sus clases de conducir. Todas y cada una de las personas a las que he visto en los últimos días pasan por mi cabeza esta noche. Pero el sueño no llega y las agujas del reloj parecen no moverse.

En el canal Historia ponen un documental sobre las mujeres de la República, en los demás, películas que pillo empezadas. Encender el ordenador hace mucho ruido y leer no puedo porque ayer acabé el libro y tengo que devolverlo hoy a la biblioteca.

Me pongo el discman un rato a ver si se me va la musiquilla de la cabeza, pero nada…

Me duermo a las siete menos cuarto. A las siete suena el despertador.

Me levanto, me visto y a apretujarme en el metro, hoy hay huelga.

Tengo unas ojeras que me llegan al suelo. No veo la hora de pillar la cama. Esta noche espero dormir como una bendita.

 

Cinco que llegan tardías

Las cinco de esta semana llegan un poco atrasadas pero he decidido hacerlas de todos modos, con la esperanza de poder decir que la semana que viene irá mejor.

1.¿Qué tal la semana?

Bastante triste, no ha pasado nada en particular pero me he sentido alicaída por el mal tiempo, nerviosa porque no se si me renovarán en el trabajo (y no sé si quiero), estresada porque quiero hacerlo lo mejor posible y decepcionada porque personas en las que creía me demuestran día a día que no se merecen mi confianza.

2.¿Qué ha sido lo mejor?

Una visita relámpago a unas antiguas compañeras, que me pusieron al día de cotilleos y demás cambios en su ambiente.Y un café entre confidencias con mi amiga Angeles, que es cita prácticamente obligada cada semana y nos ayuda a descargarnos un poco

3.¿Qué ha sido lo peor?

Caer de nuevo en la melancolía en los recuerdos y no darme cuanta de que también cada día hay pequeñas cosas que pueden hacernos sonreir.

No haber visto a Toni en toda la semana y darme cuenta de que en vez de aliviarme me fastidia.

Y en un plano menos filosófico, lo peor han sido los atascos matutinos, la lluvia y las continuas averias de Metro, que me tocan todas a mí y me hacen llegar tarde y malhumorada al trabajo

4.¿Planes para el finde?

Puesto que ya es domingo, los planes ya han sido...pero ha sido bastante tranquilito el fin de semana, no tenía grandes planes a la vista, así que el viernes me quedé tranquilamente en casita viendo una peli y el sábado estuve en el bar de unos amigos para tomar algo y me recogí tempranito, no me apetecía quedarme, tenía ojeras y me sentía muy muy cansada.

5.¿Alguna previsión para la semana que viene?

Pues de momento, el café confidencia, y enterarme de los horarios que tiene la academia a la que me quiero matricular para ver si es compatible con mi horario de trabajo.

Un concierto solidario para la noche del jueves, una tournée por alguna agencia para coger información sobre casas rurales (está por ver que vaya) y esperanzas de que me renueven el contrato, algo que sabré el miércoles más o menos.

 

Llueve

Llueve

Llueve hoy en Madrid, y también llueve dentro de mí.

Observo cómo el cristal va poco a poco empañándose y las gotas se funden las unas con las otras para deslizarse poco a poco y acabar desapareciendo junto al marco de la ventana.

Escucho el ruido que produce cuando golpea contra el tejado.

Y espero a que deje de llover para pisar el suelo mojado y caminar lentamente hacia mi casa.

Llovía el día que te conocí y bajo el agua que caía a cántaros nos miramos por primera vez.

Llovía el día que te marchaste y nos despedimos en la estación, y de igual modo llovía cuando te ví volver y me prometiste quedarte.

No me gusta la lluvia porque me recuerda a ti.

Hoy llueve, hoy me acuerdo de ti.

Pero adoro el olor a tierra mojada cuando cesa, el silencio que se escucha pasada la tormenta y el aire fresco que se nota en la cara tras un buen chaparrón. Y eso mismo ocurre dentro de mí, que sé que esta tristeza pasará y un chorro de aire fresco entrará en mí.

Es cuestión de tiempo.

 

 

Fiore pasada por agua

Fiore pasada por agua

Prometía ser un puente pasado por agua y así ha sido. Aún me siento mojada, no pude elegir mejor momento para perder el paraguas, y con éste van cinco en lo que llevamos de invierno. No lo puedo evitar, a mi costa va a hacerse millonario el vendedor.

A pesar de los augurios y de las advertencias del hombre del tiempo, decidí escapar de la capital y aprovechar los días de descanso en la sierra. De vez en cuando, pasear por allí y pasar sola unos días me viene muy bien. Y tenía ya una buena fiesta organizada para la noche del sábado. Pero la lluvia apalancó a más de uno en casa. A mí la primera. Embutida en un enorme chándal y delante de la televisión, el panorama de vestirme y empaparme no se me hacía muy agradable, así que opté por no salir. Pero el domingo me convencieron e, ingenua de mí, me ofrecí a llevar yo el coche ya que no tenía intención de beber. La última vez.

Situación: las doce de la noche, diluviando y yo casi sin saber donde estaba el limpiaparabrisas, puesto que apenas hace unos días que estrené coche. La carretera totalmente oscura y sin apenas señalización, y las luces de cruce con una potencia escasísima. A mitad del camino, mi amiga Ángeles me obligó a parar en el arcén para revisar las luces. Tres minutos fuera del coche me pusieron como una sopa y calada hasta los huesos tuve que continuar, estornudando y mojando toda la tapicería. Me salté el desvío hacia mi casa y acabamos en un camino sin asfaltar con barro hasta en el motor, y el coche que luego no arrancaba porque se había quedado atascado.

Y los demás venga a decir que me diera prisa. Finalmente, salimos de allí, pero creo que ya voy servida de coche durante una temporada. Ahora cuando quiera estar tranquila, creo que paso de ir a la sierra. Madrid con sus atascos es más llevadero para mí.

 

 

 

Una vuelta de tuerca al cuento

Una vuelta de tuerca al cuento

La princesa y el sapo encantado

 

 

Había una vez una princesa bella, muy inteligente, pero bastante insegura y demasiado enamoradiza, caminando con su nodriza por las orillas de un lago.

- ¡Ay, nana!- se quejaba la princesa-, ¿Cuándo será el momento en el que encuentre a mi principe azul? Sueño con él, con su castillo dorado…

- Con su caballo verde…

- Ya no sé qué hacer para encontrarlo. He dormido como una marsopa, he perdido cantidad de zapatitos…¡Lo único que me falta es besar a un sapo!

- A propósito, milady, ¿adivine quién anda por ahí?

La princesa mira a su lado y cuál no sería su sorpresa cuando ve un sapo en el borde de la laguna. Se acerca ansiosa y se arrodilla para contemplarlo mejor.

- ¡Oh, nana!¡Mira, es un sapo encantado!

- ¿Cómo sabe que está encantado?

- Se puede ver a simple vista que está feliz

- Bueno, milady, dígale algo a ver si le contesta.

- ¡Ay, qué nervios!...¿y qué le puedo decir?

- Que usted también está encantada.

- No me animo a hablarle…¿qué hago nana? ¿lo beso directamente o me cambio el vestido? ¿Me suelto el pelo o me acomodo el moño? ¿Le gustaré? ¿Será apasionado o se parecerá al príncipe Carlos?

- Disculpe, milady-la interrumpe la nana-, ¿pero usted se está comiendo la cabeza por un sapo?

- Querida nana, este inmundo batracio sólo puede albergar un principe de primera.

Pero cuál no sería su sorpresa cuando oyen que el sapo les dice:

- No os asustéis de mí, os lo ruego. Yo una vez fui un hermoso príncipe, pero el hechizo de un brujo maléfico me convirtió en sapo, por medio de un sortilegio que sólo puede ser roto por el beso de amor de una casta doncella soñadora.

- ¿Con ser soñadora no alcanzará?- dice la princesa ya decidida a besarlo.

Pero la nana la interrumpe y se dirige al sapo:

- ¿Cómo sabemos que no está mintiendo?

- ¡Soy incapaz de mentir!-contesta el sapo- El hechizo del brujo fue precisamente por haber sido mentiroso y me dejó incapacitado para mentir.

- Muy bien, pero antes de tomar una decisión-dice la nana- queremos saber cuáles son sus intenciones.

- Mis intenciones son las mejores-asegura el sapo-ya que sólo el beso de ella puede volverme a mi condición de principe, y entonces le propondía matrimonio, iríamos a vivir al castillo con mi padres, ella renunciaría a su nombre para adquirir el mío, a su religión para adquirir la mía, me acompañaría a todos los actos oficiales y atendería el castillo, criando a mis hijos y renunciando a ellos en caso de divorcio.

¿Nada más?-pregunta la nana.

- Nada más-responde el sapo.

La princesa y la nana se apartaron del sapo para deliberar.

Esa noche cenaron puchero de sapo.

 

 

(Extraido del libro “Si soy tan inteligente…por qué me enamoro como una imbécil”, de Gabriela Archer)

 

Debí haberlo imaginado

Debí haberlo imaginado

Escribo desde la rabia que me da el no darme cuenta nunca que la gente no cambia tan fácilmente. Escribo rápidamente una palabra tras otra para no ponerme a gritar por seguir siendo tan ingenua. Escribo porque sé que me tranquiliza.

Ayer, tras una semana encontrándome con Toni por los pasillos y sin decirnos nada más que unas cuantas palabras de rigor, me decidí a proponerle que hoy desayunáramos juntos para ponernos al día. Para mi sorpresa, accedió encantado, pues afirmó que tenía muchas ganas y que teniamos mucho de qué hablar. Un simple “sí” me hizo pensar que al menos podiamos ser amigos.

Pero mis amigas no opinan igual, piensan que no podemos ser amigos. “Ël no va a ir a tomar café”, me dijo Marcos anoche, que desde que le conté que había vuelto a toparme con él anda previniéndome de que tenga cuidado.

 

Una vez más, tengo que darle la razón. Toni no ha venido. Como siempre, ni un mensaje ni una llamada para avisar, simplemente, no dar la cara. Como ya hizo una y mil veces. Como ya lo había olvidado.

 

Padre solo hay uno

Hace un año en mi familia pasábamos uno de los peores momentos que recuerdo. Mi padre se había puesto muy enfermo y le habían tenido que ingresar de urgencia en un hospital, y mi madre se hallaba convaleciente de otra dolencia por lo que apenas podía salir de casa.

Mientras la ambulancia se llevaba a mi padre, fui consciente que toda la responsabilidad caía sobre mí, yo debía tomar las riendas acerca de cómo llevar la situación en ese momento. Cierto que, tanto mi hermano como yo somos ya mayorcitos, pero me quedé en blanco durante mucho tiempo tratando de sobreponerme. Sólo quería preguntarle a mi padre qué debía hacer, a la misma persona que se habían llevado a toda mecha en medio de la noche, y quise gritar porque me dí cuenta en ese momento de cuanto le necesitaba y de que nunca había sido consciente de ello. Mi padre siempre había sido el pilar sobre el que se movía mi vida, cualquier decisión que he tenido que tomar, por muy pequeña que fuera, ha pasado por su tamiz. Yo, que siempre me las he dado de muy autosuficiente, no lo era tanto, y no era ni capaz de dar un paso sin que mi padre lo aprobara.

Por eso, verme sin él fue uno de los momentos más duros de mi vida. Mi padre hasta entonces siempre había estado en casa para cuando lo necesitara.

“Papá, tengo que hacer esto”, “papá, tengo que hacer lo otro”, a veces ni siquiera me molestaba en trabajarmelo yo solita porque sabía que podía sacarme él las castañas del fuego. Dependí demasiado de él y de sus aprobaciones. Casi nunca valoraba las opiniones de mi madre, y cuando tenía alguna discusión con ella, la única persona a la que acudía era justamente a él, aun sabiendo que no podía ponerse de mi lado.Durante dos días con sus noches dormí a su lado en la habitación del hospital, pensando en que siempre lo recibí todo de él, y él había recibido poco de mí. Que nunca le conté lo mucho que me dolía cuando se enfadaba conmigo, o que todas las mentiras que le dije no eran sino para hacerle rabiar y colmar su paciencia, que todas las amenazas de hacer tal o cual cosa, marcharme sin permiso de viaje o hacer cosas que sabía que no aprobaba, solo se quedaban en eso, en amenazas, nunca hacía nada que él no hubiera hecho, pero eso él no lo sabía. A sus ojos, yo quería mantener esa imagen de tozuda y terca , no quería que sufriera, pero al mismo tiempo le hacía sufrir con esa actitud.

 

Nunca le había dado un beso porque me apeteciera o porque estaba muy contenta, no. ¿para qué? si el iba a estar allí siempre.

Pero nadie está nunca para siempre. Me juré que si mi padre sobrevivía, muchas cosas cambiarían, cambiaría mi manera de actuar con él, y no sería tan arisca, le demostraría que me importaba más de lo que él pensaba.

Hoy, puedo dar las gracias a la vida por dejarme cumplir ese juramento.

Hoy mi padre sabe que le adoro, y así se lo demuestro cada día que pasa.

 

El y ella...

El y ella...

Cuando ÉL  y ELLA se conocieron, no imaginaron ni por un instante la historia que surgiría entre ellos. En contra de los pronósticos de los que les rodeaban, se enamoraron. A ELLA le encantaba su aire de niño tranquilo, su serenidad y su ternura. A ÉL le gustaba porque decía que le hacía la vida más interesante y se sentía vivo con el sonido de su risa. Pero buscaban cosas distintas. ÉL era un tipo independiente, introvertido y metódico, que estaba a gusto con ella pero no quería pensar en un futuro. ELLA era una romántica incurable que deseaba que vivir algo especial y duradero. Tuvieron momentos inolvidables, y otros en los que se dijeron cosas que intentaron borrar, pero siempre estuvieron unidos por un hilo especial. Hasta que se rompió. ELLA se agotó de esperar y ÉL no luchó lo suficiente.

ELLA lloró mucho, pero encontró consuelo en una persona maravillosa que le dió todo aquello que había buscado y con quien recuperó la ilusión, pero importantes motivos hicieron que tampoco aquello funcionara.

EL se dedicó a estudiar y estudiar y pronto el tiempo pasó. A veces ELLA se sentía tentada de llamarle y escuchar su voz, pero luego recuperaba la cordura.

Pasó más tiempo y ELLA empezó a sentir deseo por su mejor amigo, deseo que confundía con amistad o a la inversa.Y se dedicó a intentar frenar ese sentimiento.

Hace un mes EL la llamó y volvió a sacudirla en un momento en que ELLA creía haberle olvidado. Y se materializaron sus miedos del pasado y todos sus disgustos pasaron de nuevo por su cabeza, por eso, no quiso verle. No quería abrir de nuevo la caja. Se marchó de vacaciones conmovida porque hubiera dado señales de vida, y furiosa también por ese motivo.

EL encontró un trabajo, y se dedicó a hacerlo lo mejor posible.

ELLA cambió su trabajo por otro mejor hace unos días, y en su afán por conocer el nuevo edificio, descubrió que el azar, o el destino, o lo que quiera que fuera, le había hecho una jugada. Allí, cuatro puertas más a la derecha de su despacho…trabajaba ÉL.

¿Por qué, Toni? ¿Por qué cuando ya te habías marchado de vida? Ahora a la ilusión del nuevo trabajo se une el miedo que me da sufrir, y sobretodo el poder volver a enamorarme de ti.

Destinados

Destinados

Fragmento de “El Alquimista”, Paolo Coelho:

“Entonces fue como si el tiempo se detuviese, y el alma del mundo surgiese con toda la fuerza delante del muchacho. Cuando miró los ojos negros de la muchacha, sus labios indecisos entre una sonrisa y un silencio, comprendió la parte más importante y más sabia del Lenguaje que el mundo hablaba y que todas las personas de la tierra eran capaces de entender en sus corazones. Y esto se llamaba AMOR, una cosa más antigua que los hombres y que el propio desierto, y que, sin embargo resurgía siempre con la misma fuerza dondequiera que dos pares de ojos se cruzasen. Allí estaba el puro lenguaje del mundo, sin explicaciones, porque el universo necesitaba explicaciones para continuar su camino en el espacio sin fin. Todo cuanto el muchacho entendía en aquel momento era que estaba delante de la mujer de su vida y que sin necesidad de palabras ella debía saberlo también. Tenía más certeza de esto que de cualquier cosa en el mundo, aun cuando sus padres, y los padres de sus padres, hubiesen dicho que era preciso enamorarse, cortejar, conocer a la persona y tener dinero antes de casarse. El que decía esto, jamás había conocido el lenguaje universal porque cuando uno se sumerge en él, es fácil entender que siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de las grandes ciudades. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, el pasado y el futuro pierden importancia y solamente existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma MANO. La mano que despierta el amor, y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol. Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana”.

¿Creéis que de verdad hay una persona hecha para cada uno y que sólo los más afortunados la encuentran? ¿Creéis en el destino? ¿Creéis en que a veces la vida nos da una oportunidad para reconducir algo del pasado?

 

Empiezo a pensar que quizá sí.

 

Primer día

Primer día

Mi mes de marzo comienza con algunos cambios importantes. Hace dos semanas, y teniendo en cuenta que mi contrato finalizaba en poco tiempo, de nuevo empecé a enviar curriculums a diestro y siniestro, y he tenido suerte.

 

La semana pasada me llamaron para una entrevista y a los dos días ya estaba contratada. Casi no me dio tiempo a despedirme de los que han sido mis compañeros hasta ahora, pero esta tarde iré a firmar la renuncia y a despedirme en condiciones. Todo ha ocurrido rapidisimo, ni yo misma pensé que pudiera tener esa suerte.

 

Hoy ha sido mi primer día en el sitio nuevo. Es en un ministerio, y está en un sitio de lo más céntrico y en una de las zonas más bonitas de Madrid. Vuelvo a cambiar de horario, de compañeros y de hábitos,pero estoy contenta.

 

Hoy me he estado haciendo con el sitio, poniendome un poco al día, y creo que en pocos días, y cuando conozca el edificio estaré a gusto.

Sigo con mis propósitos de verle el lado positivo a todo y pensar en mí.Y me he centrado de nuevo en mis opos.

 

 

Breve manifiesto

 

Esta tarde en la radio he escuchado una canción que decía: "Voy a conseguir lo que soñé y el amor también vendrá, voy a separarme del ayer y el futuro llegará. Sólo importa lo que quiero hoy, que mañana Dios dirá, y hoy quiero bailar, quiero gritar, quiero pasar de los demás".

 

Estoy harta de tomarme las cosas tan en serio, estoy harta de no pararme a pensar SOLO en mí y harta de hacer un mundo de cada cosa. Ahora necesito descansar.

Ha sido una semana estresante de un lado para otro,y ahora sólo quiero dormir.Y disfrutar con lo que soy y lo que tengo.

Años atrás

Años atrás

Cuando tenía catorce años pasé una temporada viviendo en Francia en un internado gracias a una feliz idea de mis padres, que querían que perfeccionara el idioma. Era un internado mixto, pero con zonas separadas para niños y niñas, al estilo de los colegios ingleses. De aquella época guardo muy buenos momentos,pero también la recuerdo como un periodo de mucha soledad. Echaba tremendamente de menos a mis padres y a mis amigas de aquí, y aunque iba con mi mejor amiga, no me hacía gracia la idea de tener que estar hablando francés durante el día y soportando a aquellos niños franceses que tan mal me caían. Todos excepto uno, se llamaba Guillaume Gineste (Gigi el amoroso para nosotras) y era a sus catorce añitos, todo un pícaro. Se convirtió en nuestro compañero de juegos y con él ibamos a tomar chocolate a la plaza, a jugar a la playa y a hacer burla a los turistas que llegaban en verano a nuestro pueblito. Montábamos en bici haciendo el loco y haciamos todo lo que podíamos para irritar a nuestros monitores del internado. Guillaume era un rebelde nato y nos arrastraba a nosotras en sus ocurrencias.Las niñas le adoraban y los niños hacían lo que él decía, pero él siempre fue muy arisco para las demostraciones de cariño.

Una tarde volviendo de jugar al tenis, nos dimos un rápido beso en las bicicleteras, y recuerdo que después yo le dí una patada en la rodilla. No volvió a pasar, pero el día que volví a España, los dos lloramos como magdalenas. Durante los siguientes meses nos escribimos cartas, y nos mandamos fotos, pero poco a poco las cartas empezaron a espaciarse y terminaron por desaparecer.

Hace un año mis padres instalaron una parabólica y a través de ella vemos canales internacionales. Mi madre dice que viene muy bien para que sigamos familiarizados con el idioma, así que de vez en cuando me da por poner el canal de la televisión francesa. El domingo a media tarde, mientras hacía zapping, me paré a ver un concurso al estilo 50x15 en francés. Habían eliminado a un concursante y en ese momento llamaban a otro. Un muchacho regordete y de ojos vivos se mostraba nervioso ante la cámara mientras el presentador le hacía preguntas. Tenía unos ojos que me resultaban familiares.El presentador dijo: “Guillaume habite à Lyon avec sa femme et ses deux fils.C’est la prèmiere fois qu’il vient a la tèle »

¡Guillaume ! Mi Guillaume. Doce años después, se había casado y había tenido dos niños.En mi mente, pensé que seguiría siendo un rebelde, aunque esa carita de pícaro no había cambiado. ¡Qué sensación tan rara me invadió!Verle en el salón de mi casa, desde Francia.

Grabé lo que quedaba de programa y me pasé toda la tarde viendo los álbumes de aquella época. Fue como retroceder de golpe más de una década.

Cae la nieve sobre Madrid

Cae la nieve sobre Madrid

El sábado pasé la mañana en un examen, con un montón de personas más. La mañana se presentaba amenazadora y gris y sobretodo muy fria, y nosotros, pobres opositores congelados, esperando que dijeran nuestro nombre en plena calle. Después, más de lo mismo, tests, nervios, dudas...

Durante todo el día no paró de llover, y aunque no parecía que fuera a mejorar, se mantuvo programada la cena de esa noche, a la que asistí con más desidia que otra cosa.

Las conversaciones sobre sus pisos y las muestras de cariño continuas entre las parejitas asistentes fueron la tónica habitual , así que me puse a jugar con las servilletas. Me llevo muy bien con ellos, pero creo que ya no cuadro allí. Se trata de gente con la que salía hace tiempo y a quien tengo mucho cariño, pero no me apetece acudir a cenas en las que yo soy la única que no tiene pareja y que no tiene una vida ordenada y no aguanto que me digan: “Fiore, a ver cuando sientas la cabeza”. Me sentía como Bridget Jones acudiendo a una cena en casa de sus amigos, “los petulantes casados”.

Al terminar la cena, todos se fueron a casa y yo que tenía ganas de tomar una cerveza llamé a mis amigos. Estaban en una fiesta de Carnaval,vaya por Dios...

Me acerqué un rato, pero ese rato se convirtió en horas y al salir, un manto de nieve cubría las calles. Todo estaba blanco y seguía nevando. Y no había indicios de que parara. Al llegar al intercambiador de autobuses me enteré de que debido al mal estado de las carreteras habían suspendido el servicio, por lo que me era matemáticamente imposible volver a casa.

Si no fuera por mi ángel guardián ahora mismo seguiría al borde de la congelación esperando que pasara el temporal. Marcos me ofreció cobijo en su casa y me vino a buscar cuando ya tenía los pies calados.

Mientras me abrazaba para que entrara en calor, pensé que así iba a estar bien, que podrá haber otras chicas en su vida, pero mientras él siga estando ahí, todo estará bien.

Paseamos por la nieve hasta su casa, hacía tanto que no veía nevar en Madrid...

Al día siguiente me levanté muy animada. Había dormido sonriendo toda la noche.

 

Anotaciones

Anotaciones

Hoy contestaré esta tanda, tengo que apurar el tiempo y aún me quedan un montón de cosas por hacer.

 

1.- ¿Que método utilizas para recordar cosas?, agenda, la mano, post-it, nota en la nevera...

La verdad es que no tengo un método exclusivo, muchas cosas ni siquiera las apunto porque pienso que no se me olvidarán y finalmente sí que se olvidan, así que últimamente he optado por anotar pequeñas cosas en el móvil para que suene la alarma en un momento dado y me recuerde lo que tengo que hacer, a quién tengo que llamar o qué debo comprar.

No soy muy de post-it, porque acabo olvidando dónde los dejo (sí,ya se que son adhesivos, pero nunca los pego). La mano, imposible, no soporto verme la mano manchada, aunque sea con una anotación enana.

 

Todos los años me compro o me regalan una agenda y al principio siempre la anoto con ganas, apunto todo, pero con el tiempo voy perdiendo fuelle y llega a diciembre casi vacía.

2.- ¿Qué es lo que apuntas todos los días?

Actualmente, los temas que tengo que estudiar al día y las páginas de Internet que tengo que visitar para sacar artículos.

3.- ¿Qué no apuntas nunca porque nunca se te olvida?

Los cumpleaños importantes y los teléfonos habituales. Se me suelen quedar con facilidad las fechas y los teléfonos.

4.- ¿Qué te gusta apuntar?

El número de teléfono de ese chico tan guapo y tan majete que he conocido (un supuesto). A veces he apuntado en cuadernos mensajes que no quería borrar y que me resultaba difícil perder,algunos demasiado bonitos o especiales.

También me gusta apuntar las proporciones exactas de medidas para que me salgan los pasteles o las tartas que sin éxito intento preparar de temporada en temporada

5.- ¿Qué es lo que no te gusta apuntar?

Las fechas de los examenes. Cuando lo apunto se me vuelve amenazador mirar ese papel.

 

Las citas del médico

 

Máscaras, disfraces y recuerdos

Máscaras, disfraces y recuerdos

Junto a la ventana de mi despacho se levanta ahora un enorme escenario instalado en el patio con motivo de las fiestas de Carnaval. Durante toda la semana, los operarios de sonido y de instalaciones han estado afanándose en la tarea, por lo tanto, mi semana ha sido poco productiva. Con tanto ruido ahí fuera no se puede trabajar igual, pero el caso es que ha quedado muy bien.

Mañana inauguran el carnaval y comenzarán las fiestas. Habrá desfiles y bailes, pero yo no podré ir porque estaré estudiando en mi casa, ya que el sábado me examino otra vez . Tampoco me apetece.

El año pasado estuve por primera y de momento única vez en un desfile. En Madrid no se viven igual los carnavales, al menos yo no los vivo a fondo porque no son unas fiestas que me gusten demasiado. Pero el año pasado fue especial porque fue durante el desfile cuando surgió la relación por la que he derramado tantas lágrimas en los últimos meses.

Desde siempre he sido muy vaga para disfrazarme y aunque luego me veía muy graciosa me costaba tomar la iniciativa de decidir de qué quería vestirme. Ahora con el paso del tiempo ya hace muchos años que no me disfrazo, más que por sentido del ridículo por pereza. Sin embargo, me gusta ver a la gente disfrazada y participar en la elaboración del traje. Mis amigos adoran disfrazarse y para ellos, no hace falta que sea carnaval para hacerlo, se buscan cualquier excusa para hacerlo en cualquier mes del año.¡No nos habremos echado risas cuando en pleno mes de junio deciden montar su propio carnaval!. Este año creo que no habrá disfraces, al menos no en febrero.

Cuando estaba en el colegio, estos días representaban excusas para no ir a clase, pero a diferencia de los otros niños del barrio mis días sin clase eran diferentes ya que mientras los demás estaban jugando yo tenía que ir el miércoles de ceniza al colegio para que las monjas me hicieran el ritual de la ceniza. Nosotras presumíamos luego para ver quién era la que tenía más ceniza en el pelo, cuanto más se tenía más molaba. Después las monjas nos daban una comida especial y nos anunciaban que en muchos días (cuarenta) ya no podríamos comer carne, y yo lloraba, porque a mí era lo que más me gustaba...

Entre recuerdos, me voy a tomar el café de media tarde. Mientras, en el patio se hacen los últimos ajustes de sonido y se escucha algo de música.

“Todo aquel que piense que la vida siempre es cruel tiene que saber que no es así que tan solo hay momentos malos y todo pasa .Todo aquel que piense que esto nunca va a cambiar tiene que saber que al mal tiempo buena caraaa.Ahh, no hay que llorar que la vida es un Carnaval y las penas se van cantandoo”

 

 Pues eso, que me lo aplique yo la primera.

 

 

 

 

Casi un error

Casi un error

“¿Estás bien Fiore?”

“No,no me encuentro muy bien”

“¿Qué te pasa?”

“Nada que te pueda importar”

“Ahhh,vale. Tú misma”

Esta fue la última conversación que tuve con Marcos.Acto seguido me bajé del coche sin dar más explicaciones y me fui dando zancadas a mi casa. Estaba de muy malhumor. Había estado a punto de estropearlo todo.

Tras unas cuantas cervecitas y algún que otro chupito de tequila, que tengo comprobado que hace estragos en mi estómago, me aconteció un ataque de sinceridad brutal que fue frenado por mi amiga, gracias a eso, no acabé contándole a Marcos que cada vez me cuesta más aguantar a su chica, y mantenerle a él la mirada. Odio esos arrebatos. Por suerte, finalmente nos fuimos del bar a tiempo para que el momento pasara.

Hoy me alegro de no haber dicho nada. No soy quién para confundir a nadie con mis jaleos cuando ni siquiera yo misma me aclaro.

Pero, eso sí, durante mucho tiempo no creo que vuelva a tomar tequila. No me gusta el efecto que causa en mí, que no suelo beber.

Por cierto, entre tanto caos ¡he pasado el primer examen para una universidad!, así que ahora tendré que esmerarme con el segundo.

 

 

 

Un poco más sobre mí

Un poco más sobre mí

Voy a aprovechar para seguir la cadena de preguntas que he visto en el blog de Su y en el de Cora.

Cinco profesiones por las que he pasado

- Dependienta en una tienda de ropa: Un trabajo en el que duré muy poco, era incapaz de disimular delante de las señoras cuando me preguntaban si tal o cual camiseta les quedaba bien. No tengo mucho don de ventas,al final acababa convenciéndolas de que no era su estilo o de que buscaran algo más barato.

- Repartidora de rosas en San Valentín y promociones varias, tales como chorizos, quesos o batidos bajos en calorías

- Teleoperadora, productos químicos concretamente

- Figurante o extra de televisión y cine (entiéndase como actividad para sacar dinero, no como profesión). Ahí estaba yo, que no me perdía ni una,jeje. Si erais seguidores de Al salir de clase, seguro que me habreis visto por los pasillos del instituto o en el bar de turno haciendo bulto más de una vez.

- Bibliotecaria, en todo tipo de instituciones, privadas o públicas. Es mi profesión actual, y de la que aspiro a sacarme alguna vez una plaza

Cinco películas que recomendarías

- El diario de Noah

- Eduardo Manostijeras

- Vacaciones en Roma (me encanta Audrey)

- ¿A quién ama Gilbert Grape?

- Esa cosa llamada amor

Como se puede apreciar, me gusta el pastel, qué se le va a hacer. Soy una romántica incurable

Cinco personas con las que te has ido de viaje y volverías a repetir

- Mis dos mejores amigas

- Marcos, mi amigo

- Zak, mi ex. Lo pongo porque me encantaría repetir, aunque las posibilidades son inexistentes.

- Mi hermano, sí, la verdad es que me lo paso fenomenal con él y estamos todo el día riéndonos. Nadie como él para sacarme de mis casillas y luego arreglarlo con una payasada.

Cinco debilidades gastronómicas

- Ensalada de tomate, lechuga, zanahoria, atún, maiz y huevo

- Tortilla de patata

- Lasagna

- Filetes rusos

- Quesooo

Bien baratita que salgo.

Cinco sitios en los que me gustaría estar cada día, incluido hoy

 

En mi propia casita, es lo que deseo. Poder algún día independizarme y tener mi propio refugio de paz

 

Geográficamente hablando me gustaría estar, si no cada día y para siempre, al menos una temporada, en Granada, contemplando la Alhambra de noche.

Y visitar Edimburgo, Rumanía y Gruyère.