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The World of Pikifiore

¿Estudiar? Nooo

¿Estudiar? Nooo

Otro examen a la vuelta de la esquina y yo sigo perdiendo el tiempo entre unas cosas y otras. Aprovechando estos cuatro días que aún me quedaban antes de volver a trabajar puse muy convencida en órden mi mesa, retire los papeles de nuevo acumulados y cogí los apuntes por enésima vez.

Suena el teléfono, una amiga histérica que me tiene que relatar su última aventura amorosa y correspondiente análisis de situación. Puesto que la conversación promete ser larga, prefiero tenerla en persona, así que vuelvo a guardar los apuntes. Me visto, me pongo unos pantalones cómodos y bajo al pub irlandés donde siempre quedamos.

Después de dos cocacolas, una cerveza y una pequeña discusión vuelvo a mi casa pero ya es la hora de cenar así que no tiene sentido ponerme a estudiar.

Tras la cena me entra un sueño espantoso, y dada la terrible mañana que había pasado, me meto en la cama para que pase cuanto antes el día.

Hoy me he levantado tarde, empezamos mal, en el salón, mi hermano está empezando a ver una película en DVD, mmm, me apetece verla: Pleasantville.

Otra mañana que ya no hago nada. Esta tarde he quedado con Marcos para ver las fotos del viaje y hacer unas compras, y mañana habrán acabado mis vacaciones y yo no he memorizado ni un maldito tema.

 

No tengo fuerza de voluntad, pero puesto que en un mes se acaba mi contrato, supongo que me pondré a ello con más ahínco.

Algún día por fin me sacaré la oposición de ayudante de bibliotecas.

Una mañana de locos

Una mañana de locos

Hace unos días leí en uno de los boletines oficiales que el día 15 de febrero finalizaba el plazo para entregar una documentación importante, lo apunté y después seguí metiendo ropa en la maleta.

 

Esta mañana me he levantado relajadamente para desayunar puesto que hasta el viernes no voy a trabajar, y mientras calentaba la leche un fogonazo ha venido a mi cabeza: ¡hoy es día 15 y no he entregado los papeles!

Al mirar el reloj y ver que eran casi las once por poco me da un pasmo.Casi con los ojos pegados me he metido en la ducha, y en menos de diez minutos ya estaba saliendo de mi casa sin ni siquiera haberme molestado en sacar el café del micro, despeinada, con la documentación original pero sin las fotocopias y el bolso abierto. Debido a lo justito del tiempo, opto por ir en coche porque el autobús puede tardar en pasar. Craso error, para una conductora torpe que vive fuera de la capital coger el coche para ir al centro de Madrid es lo peor que le puede pasar.

Al llegar, obviamente no encuentro aparcamiento, veo un sitio pequeño pero hay que maniobrar demasiado y yo aún no tengo esa capacidad, así que busco un parking. El único que encuentro está un poco más lejos pero no hay otra.

Salgo corriendo y cuando llego a la ventanilla del ministerio me doy cuenta de que no he hecho las fotocopias. Otra excursión a buscar la reprografía más cercana, que no existe, encuentro una, colas interminables de chavales de instituto, hago pucheros y finalmente me cuelo delante de un grupo muy majo.

Haciendo sprint por las calles llego de nuevo al ministerio, ahora sí que hay cola. Finalmente, consigo entregar la documentación diez minutos antes de que acabe el plazo.

Saco el coche del parking haciendo malabarismos para evitar todas las columnas, y cuando tan feliz por fin voy por la Gran Via, un coche me da por detrás en un semáforo. Abollón al canto y un guiri disgustado diciendo que ha sido culpa mía por no haber arrancado, y yo diciendo que ha sido suya porque estaba muy cerca y no me ha dejado reaccionar. Mi primer parte, la gente mirando y yo muy colorada.

Por fin llego a mi garaje, aparco el coche, compro el pan y en el trayecto hasta mi casa me para un tío y me dice: “Chavalina, una pregunta”, ¿tú quieres vivir o morir?”, no reacciono, mi cara es de pasmo, “dame tu móvil ahora mismo”. Ha debido ver mi cara, en seguida va el tío y me dice: “¡es broma!. No le he partido la cara ahí mismo porque no tengo narices.

 

Al llegar a casa me he puesto a llorar, necesitaba descargar el estrés acumulado de toda la mañana

 

El regreso

El regreso

Pues ya estoy aquí de nuevo. Después de una semana sin obligaciones, levantándome con el sonido del mar de fondo, paseando por la playita en pantalón y manga corta en pleno mes de febrero y bebiendo cerveza en las terracitas mirando el puerto, vuelvo a retomar mi vida, mis estudios, mi trabajo y dejar a un lado mis confusiones mentales, o eso espero.

Me marché muy confundida, y estos días no han evaporado esas confusiones pero al menos las han dejado arrinconadas un tiempo. Parece que al estar tan lejos de casa, no existe el pasado sólo el presente.

Pasar tanto tiempo con Marcos después de que yo empezara a mirarle de otra manera no ha sido muy fácil, pero a la vez ha sido muy agradable.Han sido días de muchas confidencias, de risas compartidas y de miradas cómplices. Al mirarle pienso que podría ser la persona que busco, pero inmediatamente después se me ocurre que sería un auténtico error confesarle lo que se me pasa últimamente por la cabeza. Sería un error porque rompería todo lo que nos une, que es precisamente el que nos contamos todo sin tapujos, se perdería toda esa complicidad.

De nuevo aquí, creo que todo esto es pasajero. Porque aún no he dejado de recordar a Zak, ni al lejano Toni. Porque nunca he sido capaz de pasar página del todo,y es como si tuviera varios libros empezados.

Aún me quedan unos días libres antes de volver al trabajo, pero vuelvo a centrarme en los estudios, a ver si algún día esto da su fruto.

 

 

 

 

Punto de partida

Volver a ese bar la noche del sábado fue como si me hubieran dado una bofetada. Un montón de recuerdos vividos se me agolparon en mi cabeza en el mismo momento en que crucé la puerta. Sabía que iba a tener esa sensación, por eso lo había estado evitando. Allí nada había cambiado, allí seguía todo como siempre, y el sábado no me resultó posible escaquearme.

Ya no me apetecía nada bailar, y el cansancio acumulado hizo el resto, así que me despedí de mis amigas y les dije que no se preocuparan, que yo cogería un autobús para volver a casa, pero que allí no pensaba quedarme.

La noche del sábado fue muy fria, y mientras esperaba el autobús acurrucada en la marquesina pensaba en la sensación que me había hecho irme de aquel sitio. Aunque a veces pienso que todo va bien, otras me doy cuenta de que ninguno de mis fantasmas ha desaparecido. Que no puedo avanzar mientras no deje aparcado en un rincón de mi cabeza aquello que me duele recordar.

 

Mientras esperaba, pensaba en que no sé que es lo que quiero, en que no sé a quién quiero olvidar, y en que no sé si quiero volver a recordar a quien ya salió de mi vida hace tiempo.

El otro día me planteaba si sentía algo más que amistad hacia Marcos, pero continúo pensando mucho aún en Zak, y hace una semana vuelve otra vez a mi vida alguien que me hizo sufrir mucho, alguien que existió antes de Zak.

 

Se llamaba Toni. Una llamada al móvil esta semana y todo se vuelve de repente patas arriba. Alguien al que no llegué a olvidar del todo pero al que Zak me ayudó mucho a dejar atrás.

 

Y ahora de nuevo confusión.

Pero ya aclararé mis ideas, ahora sólo quiero pensar en pasarlo bien esta semana. Me voy a Canarias con Marcos a ver a una amiga. Aún me quedaban unos días libres en el trabajo y mi jefa no ha tenido inconveniente en dejarme esta semana libre. Me voy muy confundida, no se si vendré más confundida aún, pero como dice Scarlett O’ Hara: “ya lo pensaré mañana”.

 

Vuelvo el domingo, espero que os vayan bien las cosas por aquí.

 

 

Cinco de conceptos

Cinco de conceptos

Voy a contestar las sugerencias de esta semana e inmediatamente después iré a taparme con una manta un rato ya que creo que estoy incubando un catarro, y ahora...no me gustaria ponerme mala ya que el lunes cojo vacaciones. Todo ha sido un poco precipitado e inesperado pero ya tengo incluso los billetes.Cuando no me duela tanto la cabeza, mañana espero, hablaré de ello.

1.¿Qué te sugiere la palabra domingo?

De cuando era más pequeña, juegos en casa de mi vecino de al lado y merienda con otros niños, calorcito de la chimenea y mucho sueño. En las tardes de verano, me sugiere paseos después de salir de la piscina y unas cuantas excursiones en bicicleta.

Ahora, me sugieren tardes de cine y de estudios y mañanas de dormir hasta la hora que quiera

2.¿Qué te sugiere el mar?

Inmensidad...melancolia al atardecer escuchando el ruido de las olas, deseos de empezar una vida nueva en otro sitio, paseos por el espigón y la brisa en mi cara, planes, vacaciones y en ocasiones, soledad.

3-¿La idea de avión?

Por supuesto viajar, gusanillo en el estómago, un poco de nerviosismo y ganas de que el trayecto sea corto, me da un poco de yuyu volar, y ante todo debo colocarme lejos de la ventanilla.

4.¿La palabra abuelos q te trae a la mente?

Mucho cariño, comidas en torno a una mesa comentando cualquier programa que echan en la tele, historias del frente, de los duros comienzos de una pareja recien casada en la capital, de cómo salió adelante un negocio y tuvieron a mi madre...mis abuelos son muchas historias.

 

A mis abuelos paternos desgraciadamente no les conocí, y tristemente, el mismo día que yo nací, mi abuelo abandonó esta vida.

5.¿que te sugiere "piel"?

Piel...caricias, besos.

Quemazones en verano por el sol, moreno...y crema en invierno por el frío.

 

 

¿Protección o celos?

¿Protección o celos?

El día que Marcos y yo nos conocimos en un aparcamiento conectamos desde el primer momento, y desde entonces se ha convertido en un pilar fundamental en mi vida. Es mi mejor amigo, el que me escucha y sabe sacarme la sonrisa cuando más lo necesito.

Aquel día mis amigas y yo habíamos tenido un percance con el coche, y el motor no arrancaba. Por suerte un grupo de chicos nos vio apuradas y se ofreció a ayudarnos con el jaleo de llamar a la grúa y llevarnos a casa. Se trataba de Marcos y sus amigos.

Marcos tiene una sonrisa contagiosa, y un humor extraordinario, y sus ojos reflejan su estado a la perfección. Sé cuando está triste, agobiado o eufórico, cuando está cansado o cuando no le gusta la situación.

Nos hemos ayudado en momentos de bajón y nos hemos divertido, y nunca nos hemos sentido atraídos el uno por el otro.

Siempre he sido de las que piensan que es posible una amistad entre un chico y una chica, que no tiene porqué acabar en enamoramiento de una de las dos partes, pero ya no estoy tan segura...

Últimamente le he acaparado mucho, he recurrido mucho a él como él lo hacía a mí, pero tiene que vivir su propia vida al margen de que yo ahora esté estancada.

Marcos ha conocido a una chica, tras superar algunos desengaños, ahora parece remontar un poco y le dedica mucho tiempo. Y yo, al tiempo que me alegro por él, no puedo dejar de mostrarme recelosa con ella, y desconfiada. Quizá piense que no es todo lo buena que él necesita, o que me muestro demasiado protectora, ¿o quizá es algo más? Sé que últimamente miro a Marcos con otros ojos, pero eso es porque me siento vulnerable y sensible...¿no?

 

Destapándome

Destapándome

Bueno, pues recogiendo el testigo que me ha pasado Kamala, voy a presentaros mis cinco hábitos extraños, manías, rarezas o como querais llamarlo. La verdad, me ha costado elegir cinco,uff,no por maniática pero sí por cuadriculada, que lo soy bastante.

A ver...

1. Tengo que poner tres despertadores a la hora de levantarme, ya más por ritual que por necesidad. Uno, lo meto dentro del armario, otro en mi escritorio y otro en la cabecera de mi cama, y hasta que cada uno no ha sonado cinco veces no me levanto de la cama, aunque ya esté más que despierta. Estareis pensando que no hay quien duerma conmigo...debo aclarar que tienen un volumen bajo que no es el suficiente para desvelar a nadie.

2. Me encanta llevar sombreritos, pero únicamente lo hago si es jueves o domingo, podría llevarlo cualquier día de la semana, pero no, he tomado esa norma, ¿quién sabe por qué?

3. En mi nevera nunca falta un bote de pepinillos agridulces. Me encantan y todas las mañanas a mediodía me tomo uno y así continuo tan feliz hasta que coma.

4. No paso nunca por delante de un kiosko de periódicos, siempre lo bordeo por detrás, aunque eso suponga que tenga que salirme de la acera. El origen de esto viene de cuando era muy pequeñita. Una vez vi al kioskero desmayado sobre los periódicos y no me atrevía a volver a pasar por delante porque pensaba que se iba a levantar y agarrarme (era un hombre un poco siniestro).

5. Soy muy cuadriculada para usar el movil.Lo enciendo a las once de la mañana y lo apago a las once de la noche, excepto los viernes y los sábados en que lo apago a las 2.

Vayaa, me acabo de dar cuenta de que soy un pelin rara...no preocuparse, no es grave.

 

Evocaciones y canciones

Evocaciones y canciones

CONNOTACIÓN: Significado subjetivo que tiene una palabra por su asociación con otras.

Recuerdo a la profesora del colegio cuando nos explicaba la diferencia entre denotativo y connotativo, mi cabecita infantil no se aclaraba con los términos y me preguntaba porqué si algo ya tenía un significado, nosotros podíamos buscarle otro.

 

Malditas connotaciones...ahora ya sé que a veces algo determinado nos puede evocar diferentes reacciones y significar cosas distintas.

El simple olor de un perfume asociado a alguna persona concreta me puede provocar reacciones diversas. Si huelo Alvarez Gómez, mis connotaciones son familiares, me hacen recordar a mi padre y a mi abuelo, y la sensación es agradable. Si huelo Hugo Boss, mis connotaciones son más sexuales, mi primer novio olía así y aún hoy no puedo sentarme al lado de alguien en el autobús con el mismo aroma sin pasarme todo el camino mirándole de reojo.

Todo nos evoca algo, ya sea positivo o negativo. Situaciones determinadas, un paisaje, un lugar cerrado, un pequeño detalle, una conversación, una simple palabra, una melodía...

La música, sin duda, es la que más me conmueve ¿quién no tiene canciones que asocia con momentos determinados? Momentos alegres, momentos tristes, momentos especiales...

Estas son las mías:

Canciones que me evocan buenos momentos:

-          My heart will go on, de Céline Dion (mi primer beso verdadero)

-          Je l’ aime a mourir, de Francis Cabrel (reminiscencias de mi etapa francesa)

-          Lady in red, de Chris de Bourg (la primera vez)

-          Losing my religion, de REM (un viaje alucinante)

-          El roce de tu cuerpo, de Platero (muy buenos momentos adolescentes)

-          Azul, de Cristian (un amor al otro lado del mar)

-          No es lo mismo, de Alejandro Sanz (complicidad absoluta)

Canciones que me gusta oir para animarme :

-          Overtura de la ópera “Caballería Rusticana"

-          Es por ti, de Juanes

-          Preguntas, de El Canto del Loco

-          Uptown Girl, de Westlife

Canciones que duelen:

-          Como Camarón, de Estopa

-          Días de verano, de Amaral

-          No vuelvas a mí, de la Factoría

-          Revolvió, de Bebe

-          No, de Shakira

 

Estas aún no puedo escucharlas sin que me cueste.

 

Un fin de semana agotador

Un fin de semana agotador

Bueno, ya pasó...por ahora. El sábado aún tengo que hacer una prueba para una bolsa de trabajo de una Universidad, ¡cómo está el tema!, unas mil personas apuntadas para ser interinos...creo que es una utopía el que pueda entrar en ese mundillo. La verdad es que estoy optimista respecto a los resultados de los examenes que he hecho. No creo que saque plaza pero al menos sé que no lo he hecho tan mal, y que si estudio más quizá el año que viene pueda sacar buena nota.

El sábado me presenté a dos procesos, eran cinco plazas para muchísima gente, y yo entre tanta pregunta tipo test ya me estaba haciendo un lío.

El del domingo era para el Ministerio de Cultura. Nos presentábamos unas 1200 personas para 7 plazas de auxiliar de bibliotecas. Los pasillos de la facultad donde se hacía el examen estaban rebosantes, y el aula donde se hizo la prueba era la más grande que yo había visto en toda mi vida. Desde luego, todo mi respeto para los que aprueben porque allí no paraba de entrar gente, y la lectura de las listas se hizo interminable.

Yo defendí mi examen como pude, y para ser honestos creo que podría aprobar, otra cosa es dónde pongan la nota de corte.

Al menos, lo hecho hecho está

 

 

Los demás son palabras, tan sólo palabras

Los demás son palabras, tan sólo palabras

1.¿Qué es lo mas bonito que te han dicho?

No puedo destacar una porque todas las palabras dichas con el corazón por la persona a quien quiero siempre son las cosas más bonitas. Pero recuerdo que alguien muy muy especial me dijo que había nacido para convertirse en mi ángel y velar por mí. Aún lloro cuando recuerdo ese momento. Todavía retumba en mis oidos una frase que no me deja dormir: “soy tan feliz que me da miedo”. Creo que ha sido uno de los momentos más emotivos de mi vida.

2.¿Qué es lo mas feo que te han dicho?

No hay una frase para esto, las palabras a veces van cargadas de tanta ira que pueden convertirse en dardos. Una vez discutí con una amiga, me dijo muchas cosas que dolieron, afortunadamente el tiempo pone las cosas en su sitio y el daño puede remitir. En mi caso era una muy buena amistad y los cimientos se han ido construyendo de nuevo porque nos dimos cuenta del error. A veces los malos entendidos pueden acabar con todo.

3.Qué es lo mas bonito que has dicho?

Soy muy pastelilla, así que si siento de verdad me salen cosas muy bonitas, pero no las voy a poner aquí porque así no trasmite.Cuido mucho a las personas que me importan, así que en ocasiones les envio cartas o mensajes con lo que me sale del corazón en ese momento.

Creo que las cosas más bonitas se las he dicho a mi mejor amigo.Y a Zak.

4.Qué es lo mas feo que has dicho?

Lo feo prefiero olvidarlo, aunque nunca he sido de las que van a dar. Cuando me enfado con alguien me enfado, pero casi nunca digo nada de lo que luego me vaya a arrepentir.

5.¿Prefieres las personas sinceras, de las que dicen lo que realmente piensan o te sienta mal estar con este tipo de personas tan directas?

Bueno, es que aquí hay matices, bastantes matices. Siempre les he dicho a mis amigas que si algo no les gusta me lo digan, que hay confianza, y eso es lo que hacemos, pero sabemos como hacerlo para no incomodar, porque nos conocemos mucho. Me gusta la gente espontánea que en un momento dado opta por decir algo que le viene a la cabeza con total sinceridad. Sin embargo, a veces la sinceridad se convierte en mala educación y grosería, y conozco algunos casos en los que me han dado ganas de decir: ¿y a ti quien narices te ha pedido que hables?

 

Me llueven examenes

Me llueven examenes

Ya hoy he desistido de reclamar.

Estoy muy enfadada porque parece que la propia Administración hace posible que nunca pueda aprobar una oposición. Antes de las navidades me organicé mi plan de estudios de modo que pudiera avanzar algo y repasar lo que ya sabía, puesto que uno de los procesos selectivos para una universidad comenzaba el 21 de enero (el próximo sábado). Al poco tiempo me dieron un susto, otra universidad convocó su proceso para ese mismo día y gracias a que muchos protestamos, lo aplazaron hasta el día 28. Siguiente sobresalto, el día 22 convoca el Ministerio de Cultura su examen. Ala, ahora tengo una oposición el sábado y otra el domingo. Pero el colmo ya ha sido ahora, después de estar un año y medio esperando, ¡un ayuntamiento convoca a su vez el primer examen para su proceso selectivo este sabado!. La conclusión es que me vuelven a coincidir dos examenes. Es para volverse loca, y harta de presentar reclamaciones lo único que me queda es echarlo a suertes.

Eso me pasa por no centrarme en un solo organismo.

Ya lo dijo mi madre.

 

El mes más largo de mi vida

El mes más largo de mi vida

Hoy de nuevo me siento triste.

Hoy hace un mes que Zak salió de mi vida, aunque no de mi corazón, sé que aún no ha pasado el tiempo suficiente para que salga de ahí.

Un mes en el que han pasado unas navidades, un nuevo año que ha comenzado, un proyecto que empieza a ver la luz, cosas cotidianas que no he podido compartir con él.

Un mes que ha sido como un año entero.

Mensajes que no se reciben, teléfonos que no suenan, y una esperanza de volver que cada día que pasa se apaga un poco.

Hasta hace unos días aún no había hablado abiertamente del final de todo aquello, ni siquiera con mi mejor amiga. Con ella sólo lloraba, pero era incapaz de hablar de todo lo que ha pasado. Ahora, treinta días más tarde, lo veo irreal, como si hubiera pasado en otra vida, o a otra persona. Y no termino de creerlo.

Ya no me levanto llorando, ya no pienso en él cada minuto del día, ya no me pregunto continuamente si estará bien, porque no me dejo a mi misma, porque me obligo a no hacerlo.

Porque quiero que esto pase.

Sin embargo, cada vez que suena el movil pienso en mi interior que puede ser él, y cada vez que paso por su casa me imagino subiendo a darle un sorpresa...y luego pienso, no, ya no.

No ha sido mi primera relación, ni tampoco la más larga, de hecho, ha sido demasiado corta, pero sí aquella cuyo final más me ha marcado, por lo inesperado de la decisión.

Trastorna mucho cuando un día estás arriba, y en menos de veinticuatro horas ya no estás.

Ha sido la relación más especial de toda mi vida, en la que he vivido con más ilusión y más esperanza hasta el más mínimo instante. La que me ha devuelto la sonrisa tras unos momentos bastante malos, la que me ha hecho creer en mis capacidades, la que me ha dado otra forma de ver el mundo.

Y aunque ahora no estemos juntos, y quizá ya no lo estemos nunca, y aunque me cueste mucho entender sus razones, nunca podré reprocharle nada, porque mientras duró, siempre fui su princesa...y nunca hizo que me arrepintiera de haberle conocido.

Es por eso que duele tanto.

 

 

 

 

 

Los papeles se multiplican

Los papeles se multiplican

Estudiar siempre cuesta, y retomar los estudios después de haber abandonado los libros durante cinco meses, cuesta aún más.Llevo dos años metida en bibliotecas, buscando información en todos los lugares habidos y por haber, fabricándome mi propio temario porque el de la academia resulta obsoleto, y aún no saco nada en claro. Bueno sí, que esto es interminable.

Los ficheros se acumulan en las estanterías y todo lo que leo me parece interesante para poner en tal o cual tema. El resultado son un montón de folios impresos y de anotaciones farragosas distribuidas en las diferentes carpetas o cuadernos.

Cuando estudiaba la carrera era mucho más ordenada, tenía mis apuntes perfectamente organizados y tenía muy claro qué es lo que tenía que estudiar cada día. Pero ahora con las oposiciones es diferente, como no sé por dónde empezar, empiezo cada vez por temas diferentes. Empiezo y empiezo, pero el caso es que no acabo. Supongo que se debe a que no tengo espíritu opositor. Por eso a la mínima de cambio, lo dejo. Este verano fue la última vez que lo dejé. No tenía cabeza para estudiar y arrinconé los apuntes. En octubre lo retomé, pero una vez más, mis deseos de presentarme a todas las convocatorias relacionadas con lo mío han hecho que vuelva a pillarme el toro.

He cogido los apuntes de nuevo con fuerza, y sorprendentemente, me paso horas delante de ellos, memorizando datos y más datos para mantener la mente ocupada, y eso hace que me sienta mejor de ánimo y deje a un lado mis problemas personales.

Como las tardes las paso en el trabajo, los días pasan volando...y en nada me plantaré en las fechas críticas.

Creo que aún no he dicho a qué me presento. Preparo oposiciones a bibliotecas, ya sean de ayuntamientos, estatales o de universidades. Debo estar loca...

 

 

 

Vuelta al pasado

Vuelta al pasado

Hay una canción de La Oreja de Van Gogh que cada vez que la escucho me hace recordar una época a la que no quisiera volver. Se trata de una etapa agridulce de mis primeros años en la universidad. Por aquel entonces, yo estaba totalmente obsesionada ( que no enamorada) con un chico. Mi mundo no existía si él no estaba cerca, y toda mi existencia se centraba en saber qué es lo que hacía y dónde estaba. Durante años (¡¡uff, ahora que lo pienso fueron años!!) tuvimos una relación sin compromisos, nos liábamos de vez en cuando y mi objetivo continuo era hacer que entre una vez y otra pasara cada vez menos tiempo. Yo quería ser la única, pero para él yo sólo era la amiga con la que pasar determinadas noches.

Ahora sé que aquello no era sano para mí, lloraba todos los días y él seguía manteniéndome como una más en la lista, eso sí, con prioridad pero sin exclusividad. Fueron años en los que por seguirle cambié hasta mi forma de actuar. Salía siempre hasta las mil para que encontrara en mí una compañera de fiestas ideal, raro era el día que no cerrábamos el bar, él y yo, siempre los dos, porque aunque no tuvimos nunca una relación ideal de pareja, él estaba a mi lado como un amigo. Pero la amistad se fue deteriorando, porque mi obsesión se hacía mayor y no soportaba verle con nadie más. Ya no me servía seguirle en sus fiestas, ni reirle sus gracias, separé mi vida de la suya, y por ello pude recobrar mi normalidad y superar mi obsesión.Este fin de semana coincidí con él en una fiesta de cumpleaños. Y volví a reirme con él, y a hacer payasadas y a bailar, volví a quedarme hasta las siete de la mañana mientras llegaba el autobús, y a divagar en un banco recordando viejos tiempos, no tan buenos. Fui capaz de verle sin sentir esa enfermedad de los celos que me asaltaban en el pasado.Gracias a Dios, o a mi misma, ya no soy así. Sigo recordando “las tardes de invierno por Madrid” y “las noches enteras sin dormir”. Sigo recordando su imagen “esperando en mi portal sentado en el suelo”, pero están tan lejanas, que forman parte de otra vida, otra vida a la que no volvería.

 

Y ahora que le he visto de nuevo, lo sé más que nunca.

 

Cinco de Reyes

Cinco de Reyes

 No me apetece mucho escribir algo largo hoy así que contestaré brevemente las cinco de esta semana.

1.¿Que te han dejado los reyes?

Teniendo en cuenta que no pedí nada, la verdad es que los Reyes han tenido que dejar volar su imaginación...o no. Clásicos básicos: ropa a la última, alguna película y dinerito, para que lo emplee en lo que mejor considere.

2.¿Que regalo te ha encantado?

Pues la verdad, la ropa, este año han dado en el clavo con lo que buscaba.

3.¿Que regalo no te ha gustado?

Jajaa, pues todos los años pasa igual. Mi abuela me regala ropa interior desde tiempos inmemoriales, y claro, con el paso del tiempo, el concepto que ella y yo tenemos de ropa interior “mona” difiere bastante...así que con un beso le agradezco el detalle mientras busco con la mirada a mi hermano, que, invariablemente, se muere de la risa.

4.¿Cambiarás algo?

Os podeis imaginar que la ropa interior “mona” va a volver derechita a la tienda.

5.¿Que regalo te ha sorprendido?

Cada uno en su estilo, como nunca espero nada concreto, siempre me sorprendo y me emociono.

 

Este año deseaba fervientemente un regalo, pero ni siquiera ellos son tan magos como para podérmelo hacer.

 

 

 

Ya se han acabado las fiestas, lástima que a partir del lunes la vuelta a la rutina sea inevitable. A la vuelta de la esquina me esperan las oposiciones y los libros se acumulan pacientemente en mi mesa...

 

 

 

 

 

 

La noche de la ilusión

La noche de la ilusión

Desde siempre, la víspera del día de Reyes me ha parecido un día especial, ultimando los preparativos y haciendo las últimas compras, bastante apuradas ya.

Recuerdo la sensación de irme a la cama esa noche antes de lo habitual y muy nerviosa por si hacía algún ruido y asustaba a los camellos, y entonces decidían no aparecer por mi casa. Mi padre nos pedía que le llamáramos si queríamos ir al baño, pero mi hermano y yo nunca nos atrevimos a movernos de la cama. Cuando amanecía, mis padres nos despertaban para que fueramos todo juntos al salón y abrir los regalos.

Ya no hay niños en la familia, pero a pesar de ello, seguimos viviendo estos días como cuando lo éramos, y mis padres mantienen la tradición incluso colocando sus zapatos y los de los demás en el salón.

También seguimos bajando a la cabalgata, me encanta ver a todos los niños tirando de sus padres para colocarse lo más cerca posible y recoger tantos caramelos como quepan en sus manitas. Me gusta ver las caras de los padres cuando miran a sus hijos. Me emocionan aún las luces de las carrozas y los trajes de los pajes, los malabaristas y los camellos, los globos, las luces...Me parece una noche que alimenta la magia.

Aún sigo siendo una niña.

 

Encuentro especial

Encuentro especial

De un plumazo se han ido al garete mis propósitos de empezar el 2006 partiendo de cero. En cuanto sonaron las doce campanadas, y tras unas cuantas lagrimillas de rigor que ningún año puedo evitar, me conciencié de que el 2005 pertenece al pasado y que por tanto al pasado también pertenece Zak. Durante días, he actuado como si nunca hubiese existido, al haber cortado de forma radical el contacto, sin llamadas, sin mensajes, se me hacía más fácil, podía pensar que todo había sido como un cuento.

Pero muchas veces las cosas no son como esperamos que sean.

El día 31 a última hora, decidimos no ir a la fiesta que teníamos pensada, y en lugar de eso, pasarnos por el local que un amigo había alquilado. Aunque yo tenía muchas ganas de ir a una casa, me aseguraron que iba a ser una fiesta pequeña y que en cuanto alguna de nosotras quisiera nos iríamos. El nuevo sitio estaba bastante más alejado, pero en cuanto me subí al coche me animé, al fin y al cabo quería tener un plan me no me recordara al del año pasado. Un sitio que no pintaba mal, mis amigas y ganas de bailar, no necesitaba más. Pero el destino es el destino, y no descansa.

Allí estaba Zak.

No lo supe hasta que llevábamos un buen rato, después de todo, el local no era tan pequeño como pensaba y había más gente de la que me imaginaba. ¿Cómo había llegado hasta aquí?, y sobretodo ¿porqué no habré ido a mi fiesta desde un principio? ¿porqué habiendo tantísimos sitios estamos los dos aquí?

Cuando en una de las veces que volvía de la barra oí que alguien a la espalda decía mi nombre, ya sabía que era él. Me quedé quieta pensando si debía girarme, sabía que si lo hacía volvería a ver aquellos ojos, esos ojos con los que sueño cada noche, volvería a ver esa sonrisa que tantas veces me había dedicado...si me giraba, volvería al punto de partida, y no quería. Pero aún así me giré. Y le ví, y supe porqué me había enamorado de él, y quise odiarle por haber dejado nuestras ilusiones a un lado, pero no pude.

Sólo articulé a decir un escueto “feliz año Zak”, y él “feliz año Fiore”.

Ahora sé que no es tan fácil hacer como que nada ha existido.

 

Propósitos

-Este año me propongo...

Empezar realmente a darme cuanta de lo que tengo, valorar las posibilidades que la vida me ofrece, estudiar en serio para las oposiciones y pensar en mi futuro


2-Este año no dejare que...

No dejaré que las cosas me afecten tanto como para que el mundo se pare alrededor, ni que los nervios me jueguen una mala pasada. No dejaré que los errores del pasado no me dejen avanzar


3-Este año tengo que ir a....

Todos aquellos lugares en los que tengo amigos que no paran de repetirme que les debo una visita


4-Este año en el mundo ojala...

Todo cambie para bien


5-Una frase de animo para 2006...

Todas las cosas son imposibles mientras lo parecen

Esto no son más que buenos propósitos que luego trataré de cumplir, aunque la historia se repite año tras año, aunque yo tengo buenas esperanzas con el 2006

 

Recuerdos del colegio

Recuerdos del colegio

Parece que fue ayer cuando salí del colegio, y a lo tonto, ¡han pasado ya diez años!, luego vino la facultad, y después la incertidumbre...pero los años que pasé en el colegio los guardo con cariño, a pesar de que acabé muy harta de las monjas.
Al año siguiente de acabar el colegio, seguía viéndome con mis amigas de clase absolutamente todas las semanas, quedábamos todos los viernes y eso era sagrado, y así fue durante unos cuantos años más, después las circunstancias hicieron que cada una fuera haciendo su vida.
Cada una se hizo su propio grupo de amigos, y entre parejas, trabajos, carreras diferentes y mil historias, las quedadas se empezaron a espaciar hasta acabar desapareciendo prácticamente, o quedar reducidas a una reunión anual y algún mail o llamada en cumpleaños, fiestas o algún acontecimiento relevante.
Ayer nos reunimos de nuevo porque en Navidades es cuando podemos volver a coincidir, y de año en año nos vamos poniendo al día.
Alguna ya no vive en Madrid, encontró trabajo fuera y se marchó sin ninguna intención de volver, otra se ha comprado un piso y en breve se lo entregan, otra también abandona Madrid, e incluso el país para ir detrás de un sueño, e incluso ¡la menor del grupo nos anunció su futura boda!, con la de historias que he vivido con ella...se me saltaron las lágrimas de emoción. Y yo, aún tratando de encontrarme y de decidir cómo quiero que sea mi vida.
En medio de la alegría del momento, había un poso de melancolía, sabemos que  pasará tiempo antes de que nos volvamoa a reunir todas.
Yo las recuerdo tal y como éramos en esos años locos, cuando empezábamos a salir por ahí y hacer locuras de todo tipo, cuando el mayor drama del mundo era que fulanito no te mirara o que sor María te abochornara delante de toda la clase. Cuando nos escapábamos por la ventana del gimnasio para ver a los chicos del colegio de enfrente o cuando hacíamos colas durante horas para que nuestro cantante o grupo favorito nos firmase un disco.
Y sé que, diez años después, todas seguimos siendo las mismas.
 

¿Es fácil dejar de fumar?

¿Es fácil dejar de fumar?

Leo en el periódico que la mayoría de los bares permitirán fumar a partir del 1 de enero, pero no las discotecas. Pues lo que yo me imaginaba. La verdad es que casi nunca voy a discotecas pero sí a bares de copas, y con el grupo de amigos mega fumadores que tengo, la situación entonces no va a cambiar mucho. Seguiré llegando a casa con la ropa ahumada y ellos podrán seguir yendo a los sitios habituales sin miedo a que no puedan dar una calada.

La verdad es que imagino que si se es muy fumador no debe ser nada fácil adaptarse a la nueva ley. Mi compañera de trabajo, por ejemplo, fuma un cigarro tras otro, y delante de mí se contiene, a mí no me importa que fume, no sería la primera vez que comparto mesa con fumadores, pero creo que se corta un poco por mí. La chica ya se está haciendo a la idea de que va a tener que bajar a la calle a partir del próximo año porque según me ha dicho tajantemente no piensa dejarlo. Fue ella la que me contó que hace poco fue a cenar a un restaurante en el que ya se había oficializado la prohibición de fumar, y que había más gente en la puerta del restaurante dando caladas apuradas que dentro.

En otro tiempo, quizá yo hubiera sido de esos. Comencé a fumar por tontería y porque me hacía sentir importante el tener un cigarro en la mano, y puede que me hiciera sentir más segura. La verdad es que nunca llegué a tener un hábito grande, era la típica “fumadora de ocasión”. Me entraban ganas de fumar cuando estaba con gente, cuando tomaba café o cuando me ponía muy nerviosa (esto me sigue pasando), pero no sentía ninguna necesidad de fumar si estaba tranquilamente en mi casa, en la calle o en la piscina. Así que un paquete me duraba bastante, e incluso se me olvidaba a veces que llevaba siglos en el cajón y compraba otro.

Lo dejé por completo cuando conocí a Zak, seguidor de la vida sana, le ofuscaba tanto verme con un cigarro que acabé dejando de comprar paquetes por tontería. Sin embargo, a veces me gustaba verle rabiar y me iba a escondidas al baño con una amiga a fumar. Luego se mosqueaba y cuando ví que la cosa iba en serio dejé de hacerlo. Hasta que ya no fumaba nada...

 

Cuando me dejó, me entró tal ataque de pánico y de nervios que me compré un paquete nada más marcharme del bar, durante una hora fumé hasta que me dolió el pecho. Claro, no estaba acostumbrada.

Aún tengo ese paquete en el cajón, y ahí se quedará sin acabar.