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Mi Peter Pan

Deseaba haber aparecido por aquí antes, decir que no había olvidado que tenía un pequeño rincón azul, escribir al menos una o dos veces por semana, desgranar mis pensamientos tecleando en mi habitación, o en mi despacho, pero la desidia hacía su aparición en cuanto empezaba a hacerlo. Había épocas, cuanto más triste estaba mi corazón, en que las palabras me salían solas. Hoy, es como si mis dedos se encontraran agarrotados.
Pero aunque tarde, siempre vuelvo.
Últimamente he pensado mucho en el paso del tiempo, en la carrera hacia la temida palabra “madurez”, que no encaja en mi diccionario vital. Echo la vista atrás y aún me veo como la estudiante ingenua que suspiraba por un amor que no llegaba, la que deseaba que pasara toda la semana corriendo para que llegara el fin de semana, la que lloraba desconsolada viendo películas románticas. Hace poco, un suceso en el autobús que me lleva al trabajo cada mañana, hizo que casualmente conociera a un chico muy peculiar. Desde entonces, hablamos cada mañana, a pesar de todo lo que no tenemos en común. Él es un chavalín muy joven, acaba de cumplir diecinueve años. A menudo me habla de sus estudios, los trabajos que tiene que hacer, lo bien que se lo pasa con sus amigos y los ambientes en los que se mueve, lo mucho que le gusta la universidad y lo divertido que es el campus. Y me entra muchísima pena, porque a mí me asusta crecer. Y crezco.
Regálame septiembres

Sentada en un incómodo banco del andén, dejó pasar un metro tras otro, los suficientes para que ya no se le notaran los ojos humedecidos y se le acabaran los suspiros…No podía encaminarse así hacia el otoño.
Septiembre. He vuelto. Los repartidores de prensa gratuita me taponan el paso y con una práctica perdida,agarro como puedo los periódicos mientras intento no dejar caer el bolso y el libro. La primera señal de que todo vuelve a su cotidianidad, conmigo, todos vuelven a la ciudad.
Ha sido un verano de viajes, de excursiones estudiadas y otras no tanto, de perderse en caminos forestales y pasear descalzos por la playa al ponerse el sol. Días de llorar temiendo perder el ancla de mi barco, de reir por mis innumerables patosadas, de capturar paisajes, de cruzar miradas y consolidar lazos. A veces ha habido días de pisar sobre tablones sueltos, de marear el suelo que pisaba, de dudas. Otros, días de certezas, de fotos a contraluz y aviones a Centroeuropa.
Un regreso a casa que me descoloca, un verano que me dice adiós, y un otoño que me regalará melancolía…
“Fin del verano que nunca quisimos
pero que siempre estará justo donde queremos.
Fin de los días de risas y vinos
nos permitieron soñar aunque fuera despiertos.
Y es que las mejores fotos las guardo en mi retina
donde contemplo tus ojos y alabo tu sonrisa”
Regálame septiembres. Capítulo 7
Agobiada

Tras unos cuantos acontecimientos típicos de estos días, es decir, bodas, bautizos y comuniones, he acabado bastante harta de que la única pregunta de todo el mundo hacia mi persona fuera la de que cuando me voy a ir a vivir con Toni.
Ayer se lo comentaba a una amiga, el problema es que no veo el momento. Empecé a posponer la decisión hasta cumplir los treinta, pero el plazo se está acabando. Y yo sin embargo aún no tengo mentalidad de evolución. Siempre he sido muy echada para atrás en la mayoría de las decisiones. Y el tiempo corre.
Paseos de realidad

Últimamente he dejado pasar bastante tiempo entre un escrito y otro, la razón no es ni bucólica, ni romántica ni original, sino demasiado cotidiana: pereza.
El ordenador que me permite tener conexión ha decidido abandonarme, la tarea de buscar otro está complicada y arañarle minutos a la jornada laboral me echa bastante para atrás, la desidia de nuevo.
En estos días poco ha cambiado mi vida, aunque he descubierto que la fidelidad de algunas amigas vale poco en algunos casos y que largos años de interés mutuos han sido sustituidos por años de intereses propios
También me he dado cuenta de que los gritos no pueden con las palabras y que el mar donde mejor se nada es aquel en el que no hay olas.
Estoy aprendiendo a mirarme en el espejo de mi interior sin dar un respingo por si aparece un espiritu reflejado, los espectros hace días que comenzaron la mudanza.
Mi corazón está tranquilo. Mi rutina, también.
Parte de mí

1- ¿Qué apodo tienes? Si,si…y os lo voy a decir…jajaja.Tengo uno con el que la mayoría de la gente me identifica. Hace años que olvidé mirar si escucho mi nombre verdadero. En el mundo blog, soy Fiore o Piki
2- ¿Cómo te arreglas el pelo? Liso, me tiro un montón de tiempo con el secador intentando dominar las puntas rebeldes. Odio el encrespado
3- ¿Qué hay de nuevo en tu vida? Un viaje inesperado
4- ¿Cuántos colores luces hoy? Uno sólo, verde. Parezco el casco de una botella
5- ¿Introvertido o extrovertido? Extrovertido, excepto en situaciones de presión
6- El último libro que has leído: Luna Nueva. Estoy un poco saturada de vampiros
7- ¿Duermes mucho? La verdad es que soy marmotilla, sí
8- Si la persona que te gusta está cogida, ¿qué haces? Intentaría desengancharme
9- ¿Hay algo que te haya hecho infeliz estos días? Sí, la verdad. No entiendo cómo puede haber gente tan insensible y cerrada al diálogo, pero sólo pensar en el tema me enferma
10- Tu postre favorito: Fresas con naranja o helado de café
11- ¿Cuánto tardas en prepararte por las mañanas? Nada, quince minutos escasos. Siempre me levanto con la hora pegada y ni me da tiempo a desayunar
12- ¿Qué websites visitas diariamente? Blogs, el correo, mi red social y las de algún periódico
13- ¿Qué asignaturas estás estudiando ahora mismo? Programación en html, una maravilla (ironía)
14- ¿Te gusta conducir y limpiar? No demasiado, prefiero limpiara conducir, me relaja
15- ¿Cuál es la última canción que se te ha quedado en la cabeza? Human, de Los Killers
16- ¿Cuál es la última película que has visto? La boda de mi novia. No me gustó demasiado, más tópicos de lo mismo.
17- ¿Cuál es tu momento favorito del día? El atardecer, cuando llego a casa y puedo quitarme los zapatos y ponerme cómoda
18- ¿Qué es lo que detestas de tus tareas diarias? Madrugar, y vérmelas con algunos gañanes del trabajo, jajaja
19- ¿Cuál es tu helado favorito? El de café o el de chocolate.
20- ¿Qué es lo que esperas con más ansia los próximos 30 días? La llegada de la primavera, el buen tiempo y las terracitas. Ahh! y una boda.
Tan sólo letras

Recuerdo que solía escribir a menudo, por las tardes, avanzaba unas cuantas páginas de la historia que nunca terminé, aquella que pensaba enviar a una revista, o dejar leer a una poquita gente sin confesarles que eran mis letras. Siempre me dio mucha vergüenza, innecesaria, porque nunca llegó el caso.
La historia, arrugada ya, descansa en el tercer cajón de mi mesa de estudio, compartiendo polvo junto a diarios interrumpidos, escritos a trompicones, con más pedazos de tristezas que de alegrías, que nunca han sido amigas de la tinta.
En ocasiones, un hecho cotidiano o una anécdota, me llevaban a garabatear páginas en blanco, hoy folios amarillentos. Diseminados entre los recodos de mi habitación.
Ayer los reuní todos en una caja de esas de apariencia antigua que decoran espacios. A mano. Para leerlos de vez en cuando.
Quizá el siguiente paso sea recuperar esa historia que un día dejé.
No me he ido, aunque lo parezca. Sólo que mis palabras se alejaron por un tiempo de mi compañía.
No quiero esperar a estar triste para regresar. Por eso vuelvo hoy.
Fuiste mi oscuridad...eres mi luz

“Mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz, motivaciones…
Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro.
De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantez y belleza.
Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro.
No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas. Y nada tenía sentido…”
Luna Nueva, Stephanie Meyers
Así me sentí yo durante meses. Cuando todo se hacía cuesta arriba, porque tú no me empujabas para que continuara. Cuando mi teléfono se borró de tu agenda, aunque asegures que no de tu cabeza. Cuando crucé ese puente dejándote en el otro lado.
Por eso no me gusta ver las fotos que se hicieron antes de ese día nublado. En esas imágenes en las que tú estás pero yo siento que eras otra persona.
“Yo soy el mismo”, me dices. “No, tú has cambiado, para ser lo que eres ahora”.
No me gusta hablar de esa primera etapa. Para mí ahora es nuestra primera historia común.
Nubes de algodón

Escribo poco estos días, las ideas vuelan de mi mente con la misma fragilidad con que una hoja sucumbe al viento. El frío me entumece los pensamientos y las horas se escapan lentamente sin hacer nada, en ocasiones contemplando una pared llena de fotos o consumiendo vorazmente las páginas de mi libro.
Mi rutina vuelve a estar desordenada, pierdo los pasos al salir del trabajo y me envuelvo en escaparates que tiran de mí. Aprendo a hacer maravillas con mi exigua nómina, tomo cafés, escribo grandes cartas en otro idioma, sueño que vivo en un videoclip, fabrico muñecos con las cuentas de lo que fue un collar, me pierdo contando las vacas diseminadas por la ciudad…pero no estudio ya.
Mi constancia se evapora de igual modo que la nieve de los días pasados, como la forma de las nubes que hace un rato contemplaba por la ventana.
Un invierno más me temo que vuelvo a dejar colgado lo que empecé.
Qué blanda soy.
Meme sobre el blog
Recogiendo el testigo que me ha pasado Susana,contesto este meme
1.¿Qué te motivó a escribir un blog?
Hace unos años yo ya era lectora asidua de algunos blogs. En un mail, la autora de uno de ellos me animaba para crear uno propio.Este correo, y la ruptura con mi novio de entonces,que me provocó una gran tristeza, hicieron el resto.
2.¿Consideras que escribes bien?
No creo ser un prodigio de las letras, hay posts de los que no estoy nada orgullosa,y otros, a los que considero más auténticos, porque nacen de dentro.
3.¿Cuál sería un adjetivo (o varios) para describirlo?
Soñador, sentimental
4.Has pensado a veces que se ha vuelto una obligacion. ¿Cuándo?
Una obligación no, pero en algunas ocasiones en que llevo mucho sin escribir, me fuerzo a actualizar,y a veces forzando, no me gusta el resultado.
5.Seguro que hay blogs que no te gustan, cuáles, te atreves a mencionar uno en concreto y decir por qué?
A los que no me gustan no vuelvo, así que rápidamente olvido sus nombres.
6.¿Comentas a veces por obligación?
No, si comento es porque me apetece añadir o aportar mi opinión a lo que ya he leido.A veces visito blogs de mis habituales y no comento,o bien porque no se me ocurre nada, o bien por falta de tiempo.
7.¿Cuál es tu post preferido de este año?
Llevamos muy poquito de año, ahora no recuerdo alguno en especial. De años anteriores, recuerdo uno que le dediqué a mi abuela.
Uff, vaya compromiso. Cada uno de mis contactos me aporta algo, pero quizá por antigüedad nombraría a Rayan, que hace unos textos increíbles, a Alba-Ezne, que no tiene nada que envidiarle, a Susana, porque me deja pensando cada una de sus entradas, a Cora por la acidez e ironía…Luna, porque me identifico con sus escritos…Podría seguir, ya que sacaría algo bueno de cada uno.
8.¿Cuál es tu blogger preferido? (no valen preferencias afectivas):
9.¿Temes que un día tu blog deje de atraer a la gente y dejen de comentarte?
Me daría pena, pero miedo no siento.Nada es eterno
10.¿Qué crees no serías capaz de escribir?
Detalles demasiados personales e identificativos, o textos de personas e ideas en las que no creo.
11.¿ Piensas que un blog es una especie de terapia?
Para mí sí. A veces sólo puedo hablar con mis textos. Cuando estoy triste me ayuda a canalizar mis emociones.
¿Cómo llegasteis aquí?
12.Una pregunta que te gustaría contesten tus lectores.
Duerme conmigo en las noches tristes

Me duelen las noches en las que confundo mis pensamientos,
me duelen los minutos que paso mirando mi imagen en el espejo con la cara mojada,
me duelen los besos que no llegaron pero no deseo que lo hagan,
me duelen los mensajes leídos en la madrugada y los ojos gris plata.
Me duelen las horas de oscuridad que se evaporan cuando amanece y me despiertan tus abrazos.
Me duele el pasado.
No me duelen tus sonrisas, ni tus besos, ni las letras que me hacen llorar de ilusión. No me duelen tus brazos, ni tus disculpas, ni tus despistes ni tus muecas inocentes. No me duelen tus detalles, ni nuestras manos entrelazadas mirando escaparates, ni nuestras rutinas de domingo.
No me duele tu mirada, porque en ella me pierdo. No me duele tu amor, porque me da fuerzas.
Tú no me dueles, porque mi vida te necesita. Por favor, no me dejes caer. Temo los golpes.
Tres deseos

Aquella tarde llovía, el despacho estaba poco iluminado y apenas había trabajo, casi todo el mundo estaba en la exposición de la primera planta. Yo prácticamente no había dormido y preferí acabar unos asuntos pendientes para no tener que hablar con nadie. Mi móvil no sonaba, y las horas pasaban sin que mi entonces novio diera señales de vida. Era el tercer día sin noticias. Algo pasaba. Ni una explicación, ni una señal…
Curioseé varias páginas de Internet para distraerme, entre ellas algún blog, y pensé en que quizá me distraería ver cómo funcionaba.
De eso hace tres años hoy.
Por eso estais todos invitados a tarta. Una tarta con tres velas. Si fuera maga os concedería tres deseos, pero…nunca se sabe. Pedidlos.
Quizá se cumplan.
Gracias a todos.
Los que estáis tras esa pantalla, y los que la habéis traspasado.
Tardes de domingo raras

Mientras la lluvia inunda las calles y empaña los cristales, mi cabeza está en sequía, y mis dedos entumecidos. Por eso he tardado en volver, porque aunque tengo muchas cosas que escribir, me cuesta ordenar las palabras y marcarme un tiempo para reflejarlas. Estoy perdida entre apuntes de una oposición inminente que vuelve exclusiva mi lectura, obligandome a aparcar la novela que me acompañaba en el autobús,y con la que mis ojos dejan de estar secos. En el trabajo, no hacemos otra cosa que preparar un acontecimiento especial, para el que estamos echándole horas y al que, me temo, ni siquiera podremos asistir.
Os sigo, y espero pronto publicar textos más largos.
Despertares

Me empieza a dar el solecillo en la cara, y al darme la vuelta hacia el otro lado de la cama, un tambor repiquetea mi cabeza. A mis pies las botas, tan tumbadas como yo lo estoy, y restos de un maquillaje que pocas horas antes me adornaba la cara. Al incorporarme noto el mareo, y me acuerdo de las copas vacías.
Hacía mucho que no me sucedía, una noche intermitente, y los focos de luz y trasiego de personas vuelven a mí. Episodios sueltos, cansancio, alguna lágrima y mucho ron. Volví al punto en que me encontraba hace unos tres años, pero ahora lo acuso más. Ni soy la que fui, ni quiero serlo. Menos mal que otro día ha empezado.
Muñeca de trapo

Últimamente me cuesta mucho ordenar todo lo que se me pasa por la cabeza, mis emociones son como un balancín que unas veces sube hasta tocar el cielo y otras parece que va a excavar un agujero en la tierra.
Mi vida se pierde entre inmensas alegrías y profundas tristezas, reacciones extremas y sueños en los que aprovecho para decir todo aquello que en mi día a día no digo. Me despierto tensa y necesito un café para volver a ser yo y recuperar las riendas de mi diplomacia.
A veces me cuesta estar pendiente de la gente, apago el teléfono y deseo perderme y ser muda por un día, otros deseo saber, conocer, hablar, y abrazar.
Y quiero escribir, pero no me salen las palabras. Y quiero reir, pero no me sale la risa. Y quiero llorar, pero no me salen las lágrimas. Y al enfadarme, no me salen los gritos.
A veces soy como una muñeca a la que le mueven los brazos.
Sólo los besos salen solos.
Septiembre

La mañana se hace larga cuando el sueño ha sido muy corto…y los párpados pesan. Hacía mucho que no lloraba escondida en el baño.
“En los días que te quise, en los días que me amaste, todo el mundo era tú, todo el mundo era yo, no había nada más lindo.
Cuantas noches reímos,cuantas noches lloramos,
no importaba el lugar sólo nuestro cariño.”
Meme estival
Haciendo un esfuerzo sobrehumano por salir del sopor en el que me encuentro a causa del calor me fuerzo a escribir. En el despacho no tenemos aire acondicionado y hasta las pobres hormiguillas se frien en el asfalto. Puesto que mi materia gris no quiere trabajar mucho para no derretirse, o pongo un meme que le he robado a Rake. Se trata de explicar 5 normas que definan mi estilo personal: ropa, calzado, complementos, peinados y maquillaje
1. Ropa: Tirando a pijilla en ocasiones, vaqueros con polo manga larga o corta, depende de la estación, camisillas de todos los colores, jerseys de pico (uf, qué calor según lo escribo…)o rollo casa-de-la-pradera en otras, sobretodo en verano: faldas hippiofloreadas, vestidos tipo embarazada, camisetillas con nido de abeja en el pecho y hombros al descuerto…Casi nunca me vereis con algo largo. Soy bajita, me comería.
2. Calzado: Cada vez tiro más hacia el zapato plano de tipo manoletina, ahora pienso en unos tacones y me entran unos sudores…Antes era fan de las plataformas pero eso quedó atrás. Para todo terreno: Converse
3. Complementos: Va por etapas. Pendientes tengo de los de bolita de casi todos los colores, siempre los llevo. Con los colgantes y las pulseras soy más inconstante, empiezo a llevarlos un montón hasta que me canso y se me olvidan. Y de los bolsos, mejor no hablo, que se me salen del armario. Ahora me ha dado por los maxibolsos.
4. Peinados: Creo que llevo el mismo corte de pelo desde hace casi 20 años, jajaja. Melenita lisa y de color rubio. Un año experimenté con el pelirrojo pero no me emocionó. Soy muy poco innovadora en ese aspecto.
5. Maquillaje: Suelo usarlo cuando salgo de fiesta, pero a veces es tan imperceptible que ni se me nota. Cada vez me da más pereza pintarme.
Le paso el testigo (voluntario) a….Angemary, Lunapepi, Ira y Susana
Quema el termómetro

El calor me hace lenta de reflejos, me vuelve cansada y me disminuye mi capacidad de atención, fomenta mi dejadez y altera mi humor hasta límites exagerados. Me hace florecer mi lado más irascible. Y entonces es cuando hago lo que me enerva de mí misma. Perder los nervios.
Caen chaparrones que no mojan en la madrugada. Y luego, son mis lágrimas las que mojan. Odio discutir por tonterías. Odio dejarme llevar por impulsos banales
Lo siento.
Moonlight

La primera tarde agradable en muchos meses, la luz entraba por mi ventana mientras preparaba la maleta, todo esparcido en la cama y yo demasiado despierta para perder mis horas entre las cuatro paredes. Ayer el tiempo me invitaba a dar un paseo.
Sin proponer el camino, crucé calles y rotondas, y al girar la última esquina, el parque apareció frente a mí. Caía ya la tarde y el horizonte entre dos luces.
Durante escasos dos segundos, hice un amago de volver sobre mis pasos, como si una barrera invisible me prohibiera el paso. No había puesto un pie allí desde la noche luminosa. ¿Para qué ensuciar la memoria de los castaños que rodean su perímetro?
Pero de esa noche ya hace mucho. Fue antes de que vinieran las lágrimas, antes de que vinieran las lluvias…, y las lluvias ya terminaron. Dieron paso al sol, y a la luna.
Por eso entré ayer en el parque, porque necesitaba saber si aún se veía la luna.
Allí estaba donde la dejé, y también me sonreía.
Me encanta mirarla. Me encanta mirarte.
Su voz

Ayer fue un momento de revisión del pasado, pero sé valorar mi presente. Mi Toni, que es mi piedra angular. Su voz es mi bálsamo, y sus manos son capaces de quitarme el temblor. No estoy bien, no estoy pasando alegres despertares, pero Toni está a mi lado, mirándome cuando hablo a raudales de mis ansiedades, y queriéndome.
Ayer pasé una de las peores noches que recuerdo, y aún noto cómo se me erizaba la piel cuando observaba la habitación, con una oscuridad cada vez más densa. Sintiéndome pequeñita y sola. No recordaba la sensación de tener que salir corriendo a buscar a mi hermano, para que me diera vida. Finalmente me volví a mi habitación, llamé a Toni, y tras escuchar las frases bonitas que sólo él sabe dedicarme, me abracé a un peluche y traté de soñar. Me dormí casi al alba.
Hoy estoy extraña, temo a la noche, pero sé que su voz está al otro lado del teléfono, y que vela por mí. Y todo me parece menos malo.
Refugio
Miro de nuevo el reloj, las manecillas siguen en el mismo sitio, parece que fue hace una eternidad cuando consulté la hora, y la evidencia me demuestra que tan sólo ha sido hace unos instantes.
Los minutos caen despacio en el despacho, el pasillo solitario, el Retiro le ha robado toda la vida al viejo caserón en el que me hundo entre papeles.
Mi mente lleva tres semanas actuando lentamente, con la misma parsimonia con que los segundos pasan, y el tiempo se hace eterno. Y eternas las tardes.
Resignada, intento adaptarme a la nueva monotonía, en este entorno laboral cada día más sombrío, cuya única nota de color la ponen las estatuas que, no lejos de mí, practican posturas eternas. A veces, contemplarlas supone salir del estado de máquina que se apodera de mí cuando llevo horas tecleando.
Me he acostumbrado a ver sus sombras dibujadas en la pared y a menudo me imagino que cobran vida.
Si no fuera porque mi labor se desempeña de día, me daría miedo trabajar bajo estos techos. Se trata de un imponente edificio, con muchos años, cuyos sótanos aún conservan viejos secretos.
Allí voy a parar siempre que tengo un disgusto, parece que el silencio que reina allí abajo apacigua mi espíritu. A partir de ahora, los disgustos causados por el trabajo se quedarán allí. He encontrado una especie de oasis. Me gusta.
Meme de jueves
Ví este meme en el blog de Mikhon y de Ira, y he decidido copiarselo:
1. Coge el libro que tengas más cerca, ve a la página 18 y escribe la línea 4:
(…) Me avergüenza trabajar en la televisión de este país, tan chirriante y descerebrada (…), del libro El huracán lleva tu nombre, Jaime Bayly.
2. ¿Si estiras tu brazo derecho, que tocas?
La CPU de mi ordenador y el auricular del teléfono, que por cierto, está sonando
3.¿Qué ha sido lo último que has visto por la televisión?
Mmm, Sin tetas no hay paraíso…vale, el título se las trae pero el Duque es mucho duque.Y ayer lloré mucho.
4.Sin mirar, ¿qué hora es?
10:30 am, ¡quiero irme a desayunar!
5.Ahora mira, ¿qué hora es?
10:23 am ¡anís, todavía falta
6.Quitando el ordenador, ¿qué escuchas?
El teclear de mi compañera de despacho, parece hiper concentrada, vamos como yo…
7.¿Cuánto tiempo estuviste fuera el día que estuviste más tiempo en la calle?
Unas 26 horas más o menos, ya no era persona como para acordarme, pero fue en las fiestas de mi pueblo (¿y esta pregunta??)
8.¿Antes de estar escribiendo en el blog, ¿qué estabas haciendo?
Catalogar una revista médica, pero las ilustraciones me han revuelto el estómago
9.¿Qué llevas puesto ahora mismo?
Pantalones negros, converse rojas, camiseta blanca y jersey rojo, bonísima y conjuntada que voy, o sea.
10.¿Soñaste ayer?
Por supuesto, soñé con Toni
11.¿Cuanto tiempo te estuviste riendo la última vez que te reíste?
Casi una hora, soy el saco de la risa, y cuando ya todo el mundo se ha calmado yo sigo partiéndome la caja
12.¿Qué hay en las paredes de la habitación donde estás?
Un calendario de anatomía donde se ven todos los músculos del cuerpo, varios posters de células y otro de un embarazo.
13.¿Has visto alguna cosa extraña últimamente?
Un hombre con orejas de perro de peluche gritando por la ventanilla del autobús que cojo todos los días (verídico…por lo visto es una campaña de publicidad)
14. ¿Cuál es la última película que has visto?
”Como la vida misma”. Me aburrí bastante, no la recomiendo
15.Si fueses multimillonario de la noche al día… ¿qué comprarías?
Un montón de casas y fincas, para vivir de las rentas
16. Alguna cosa sobre ti:
¿Solo una? A ver…me encanta pasear en dias de primavera
17.Si pudieras hacer alguna cosa en el mundo, independientemente de la política, ¿qué harías?
Crear y presidir una fundación cultural
18.¿Te gusta bailar?
Me encanta
19.¿Qué piensas de George Bush?
Que es americano…no hago comentarios
20.Imagina que, por reacción espontánea, tienes una niña; ¿cómo la llamarías?
Uy, lagarto, lagarto…esperad que me levanto a tocar madera
21.Imagina que, en vez de tener a una niña, tienes un niño, ¿qué nombre le pondrías?
Misma respuesta que la anterior
22.¿Te gustaría vivir en el extranjero?
No, aquí está lo que necesito. El extranjero, sólo para viajar
23.¿Qué te gustaría que te dijese Dios cuando llegues al cielo?
Me siento orgulloso de ti.
ndica el nombre de las 5 personas para hacer este meme:
Voy a ser mala, la nominación es para…Alba, Lunita, Etiam, Sara y Manuel
Balance vacacional

Y la ventana dejó pasar el sol…y la niebla.
En esta Semana Santa, no ha existido mal…
- Percatarme de que en mi pueblito cada vez queda menos gente de la que conocí y concienciarme de que a muchos no les volveré a ver.
- Empaparme bajo la lluvia y la nieve y sentir un dolor intenso en la cara a causa del viento
- Ver cómo un amigo, un antiguo amor, lo pasa mal porque no sabe qué hacer con su vida.
- Descubrir una enorme gotera en la casa tanto tiempo cerrada.
- Esperar durante más de una hora el paso de la procesión a una temperatura de un grado
- Quedarnos sin mezcla para las bebidas y recurrir a lo primero que aparece en la nevera
- Enfadarme con una amiga y desaparecer
- Tener la peor discusión con Toni en lo que llevamos de relación
…que por bien no viniera
- Conocer a nueva gente que ha venido a hacerse cargo de casas que pertenecieron a sus abuelos u otros familiares y que traen aires nuevos.
- Llegar a casa y sentir el calor de las estufas, tomarme una taza de leche bien caliente mientras me arropo en una mantita
- Comprobar que a pesar de todo lo que el pasado nos separó y de todas las lágrimas, de capricho pasó a amistad.
- Llamar a un pintor para que vea la gotera y encontrarme con alguien a quien ubicaba muy lejos
- Emocionarme al ver pasar a los pasos y a mi antigua cofradía
- Reirme a carcajadas al ver el regalito sorpresa de la mezcla improvisada para beber
- Reconciliarme con ella y que me haga el desayuno
- Darme cuenta de lo tonta que puedo llegar a ser con la persona que más quiero, y reconocer que quiero estar siempre con él. Reconcilizarnos, abrazarnos y dormir juntos.
Ha habido de todo
Abrir una ventana

Y sin saber muy bien cómo, me encuentro con que ha llegado la Semana Santa, y me doy la vuelta para ver dónde se han quedado los meses de enero y febrero y ya no los veo, ni rastro. He pasado las dos últimas semanas en una nebulosa, como una sucesión de minutos en las que todo se convertía en un proceso mecánico que culminaba a la hora de dormir. Y me siento estúpida.
En el trabajo me encuentro con la mesa llena de carpetas, me siento hastiada y me da rabia apurar un informe que tal vez sea el último que haga, me fastidia sacarle el trabajo sucio a una empresa que me da largas sobre mi futuro. Pero he decidido tranquilizarme, no gano nada de malhumor, y tampoco soluciono mis problemas.Aprovechando estos días también quiero dar vacaciones a las negruras que quieren ocupar mi cabecita, espero que se cojan unas muy largas, a ser posible a destinos alejados. Mientras yo me encierro en alucinaciones, los días se suceden y el tiempo no espera por mí.
No haré maravillas estos días, pero siempre suponen una excusa para reabrir mi ventana de madera y dejar que entre luz en el salón abandonado a unos kilómetros de la capital.
Quizá los paseos y los reencuentros con amigos, hagan que se me quite este atontamiento en el que me he sumergido involuntariamente
Con las ganas...
Hoy no voy a escribir demasiado, mi jefa me espera tras la enorme puerta caoba de su despacho para encargarme algún marrón. Os dejo con esta canción. Cada vez que la escucho me va gustando más, y es que hacía mucho que no se me ponía la carne de gallina con una letra. Puro sentimiento, hasta los ojos se me humedecen.
En la boca del lobo
Cuando aparqué el coche a las nueve de la noche en la puerta de mi casa, solté un enorme suspiro de alivio. Menudo fin de semana…creo que tengo suficiente dosis de conducción para una temporada. Me gusta conducir, pero a la vez me asusta, no puedo evitarlo, mi coche parece un avión y me siento muy pequeñita en esa mole.
Cuando me propusieron ir a pasar la noche en aquel pueblo me pareció una buena ocasión para quitarle el polvo al pobrecillo y sacarlo del garaje.
Y la oscuridad de la carretera me bloqueó, y esas curvas que parecían no tener fin. Menos mal que siempre hay alguien para solventar ese tipo de problemas y hacer que se restablezca la calma. Y es que por más que intento controlar mi nerviosismo, éste siempre aparece.Por suerte, el camino mereció la pena, pues una escapada siempre viene fenomenal y las risas y los bares desconocidos en pueblos pequeños, tienen su encanto. Lo único que me chafó la noche, fue una desafortunada llamada de teléfono, y es que no aprendo, me encanta torturarme y me fastidia no estar segura de mí misma Afortunadamente, pienso luego que no tengo motivos y me da por reir. Y espero seguir riendo mucho tiempo.Curarse en salud
Hoy tengo la tensión por los suelos. Me pasa a veces, y cuando ocurre empiezo la cura de sueño. No quiero que mi padre acabe teniendo razón y al final la falta de descanso me pase factura. Lo cierto es que últimamente noto en mis carnes el cansancio producido por dormir menos horas de las que mi cuerpo necesita. Al final, siempre me entretengo entre unas cosas y otras y raro es el día en que me voy a la cama antes de la madrugada. Luego, el despertador no perdona, y debo estar en pie antes de ser persona, antes incluso de que pongan las calles.
Tampoco la llegada del fin de semana ayuda mucho, pues irremediablemente no descanso lo que quisiera, y eso que en ocasiones mis siestas son antológicas, y me convierto en guasa de mis amigos. Qué se le va a hacer. Creo que debo poner el remedio durante la semana, empezando por quedarme en casita más a menudo.
Hoy me he aprovisionado de una manta y un chándal viejo y he empezado una nueva vida de ermitaña, comprobando lo bien que se está en casa una fría tarde de invierno sin tener que salir.
Y es que en el fondo, disfruto de la musiquita de la cadena, del amodorramiento en el sofá, de las horas frente al pc… ¿entonces cuál es el problema? Que el resto de los componentes de mi familia han decidido hacer exactamente lo mismo, con lo que el descanso se reduce a la enésima potencia.Entonces es cuando me entran las prisas por la tan ansiada independencia.Otro año que comienza

El reloj, que fiel a su cita anual, marca las doce, doce campanadas que dejan atrás una cifra y reciben otra, 365 días con otro nombre…En el minuto uno, las copas chocan entre sí, abrazos y besos. Todo un ritual, y el mío propio, lagrimillas en los ojos, pues durante esos instantes pasa corriendo mi año, con sus momentos malos, que los ha habido, y los buenos, que son los que quiero guardar. El 2007 me trajo a Toni, y el 2008 lo recibió con mi familia.
Menudos nervios los míos, mientras mi padre le ofrecía turrón yo miraba por la ventana esperando que vinieran a buscarnos cuanto antes. Lo paso yo peor que él. Mis abuelos, en un rincón, callados pero sonriendo con sus ojillos y mi madre, por enésima vez, diciéndome que porqué nos íbamos a una fiesta tan lejos. Y lejos fue, puesto que no llegamos hasta las 3 y media. Quizá la noche que uno menos aprovecha. En el mismo lugar donde años antes lloré en Nochevieja, cayeron olvidos, cayeron copas, y entre risas, un enfado.
El día 1, toca hacer balance. Quizá me podía haber quedado en casa.
Y sé que el año que viene estaré diciendo lo mismo…Matices sobre mí, y un breve good bye
Os dejo este meme que me ha pasado mi compañera de profesión y gemela física Elena, y aprovecho para despedirme unos días de vosotros. Me voy de vacaciones…a la vuelta os cuento
1.Edad
28 años, y sigo siendo niña
2.Día de la semana
Sábado, por supuesto, tengo todo el día para mí, aunque últimamente me empiezan a gustar los domingos por la tarde, no soy masoca…
3.Mes
Junio, aparte de ser el mes de mi cumpleaños, pienso que tiene una luz especial y con todo el verano por delante ¿qué más se puede pedir?
4.Algo que no soportes de una persona
La falsedad y la hipocresía, las malas artes, el engaño.
5.Si quieres ligarte a alguien ¿Cómo lo haces?
Uff, soy súper tímida para ligar, me cuesta tomar la iniciativa pero si alguien me interesa me deshago en simpatías y sonrisas, a veces parezco boba.
6.¿Te gusta conducir?
Sí, pero sólo si me sé el camino, de lo contrario me da miedín.
7.Algo que eches de menos
El impulso que tenía hace unos años. La complicidad con algunos amigos.
8.Tres cosas que te gustan de ti
- Me vuelco en tener detalles con las personas a las que quiero
- Sé escuchar
- Pienso que soy divertida, excepto cuando me convierto en Lady Drama
9.Tres cosas que no te gustan de ti
- Soy una ilusa, muy inocente. No veo la piedra hasta que no estoy en el suelo.
- Soy bastante llorona, cuando una cosa me irrita, me duele o me decepciona, enseguida se me humedecen los ojos.
- Soy extremadamente aprensiva e hipocondriaca, y a veces el miedo me supera
10.Tres cosas que te den miedo
- El futuro, pienso en si llegaré a verlo
- La enfermedad
- Los cambios
11.Tres cosas que lleves puestas ahora
- Un jersey rosa
- Un colgante que me regaló Toni y que me acompaña casi siempre
- Unos pantalones de vestir marrones
12.Tres cosas sin las que podrías vivir cada día
¿Sin las que podría vivir? o ¿sin las que no podría vivir? En el primer caso, podría vivir sin coche, sin microondas y sin…cortinas,jajaj. Y en el segundo caso, no podría vivir sin gente a la que querer. No podría superar la soledad
13.Tres de tus cantantes o grupos preferidos ahora.Mmm, a ver…nunca he sido de cantantes o grupos definidos, según el momento me gustan más unos u otros, pero si tengo que decir alguno, nombro a Quique González, la Quinta Estación y Fito
14.Tres canciones favoritas en este momento.
- Papeles mojados, de Chambao
- Sueños rotos, de la Quinta Estación
- Si tú quisieras, de Efecto Mariposa
15.Tres cosas que quieras en una relación
- Amor
- Respeto
- Confianza y afinidad
16.Dos verdades y una mentira
- Me encanta la organización de eventos, planes, viajes y fiestas y tomar la iniciativa sin resultar mandona
- Un plan apetecible para mí cada día másm consiste en cena, cine y copa (método CCC)
- Me gustan los deportes de riesgo, y lo próximo que haré será puenting
17.Tres cosas que te atraigan del sexo opuesto
- Un cierto aire de chulería y de niño malo (ojo, capullos y cabrones no, pícaros en todo caso)
- Personalidad e iniciativa
- Capacidad de escucharme, comprenderme y hacerme reir
18.Tres cosas que no puedes hacer
- Respirar bien cuando corro, cada vez que hago deporte acabo coloradota y asfixiada
- El pino contra la pared
- Quedarme callada cuando sé que tengo razón
19.Tres de tus hobbies favoritos
- Leer un buen libro
- Tomarme unas cañitas sin prisa y con grata compañía.
- Pasear y perderme un rato
20.Tres cosas que estás deseando hacer ahora
- Abrazar a Toni
- Salir de la oficina.
- Llegar a casa y preparar la maleta 21.Tres sitios dónde te gustaría ir de vacacionesEscocia, Chile, Canadá
22.Tres cosas que te gustaría hacer antes de morir
- Comprarme la casa de mis sueños
- Tener una familia
- En definitiva, llevar una vida feliz
23.Tres cosas que te hacen llorar
- Los comentarios hirientes
- Las desigualdades en el tercer mundo respecto a nosotros
- La violencia doméstica y a menores24.Tres cosas que te hacen sonreír
- Mi hermano intentando tocar la guitarra
- Toni mirándome
- Las fotos de mi corcho
25.Tres cosas que te hacen reír a carcajadas
- Gomaespuma
- Mi hermano intentando tocar la guitarra de nuevo, o diciendo bobadas en la comida
- La felicidad Se lo paso a Rayan, Cora, Alba, Luna y Etiam, como regalito.Hace frío junto al río

Fin de semana de escapada. La capital me escuece muchas veces y necesito salir de vez en cuando. El frío intenso de la madrugada cada vez hace más mella en mí, que me pregunto porqué no soy la misma de antes, la que tenía capacidad de aguante, la que reía más y la que veía las cosas más positivas.
Aunque las cosas van bien, parece que siempre me acompaña un halo de melancolía donde quiera que vaya, tengo miedo de que mi alma de rompa como un vaso de cristal que se estrella contra el suelo, de que mi mundo en equilibrio se precipite por algún lado de la balanza.
Caminando por las estrechas calles del centro a paso lento, me detuve a contemplar la catedral iluminada, la quietud, la noche y el frío le daban un aire de novela. Y me acordé de la escapada que nunca hice con una persona en la que creía. Porque yo estaba allí, como dije, y él no.
El taxi me dejó cerca de la casa y retrasé mi llegada. A pesar de los pinchazos que amenazaban con romper mi cabeza, me fumé un cigarro junto al río. La ciudad estaba muerta, contrastando con el ambiente que dejé en el bar. Me gusta regalarme pequeños momentos como ese, contemplando un paisaje que nunca había visto, y me acordé de unas palabras dichas hace tiempo. Cuando aún creía en él. Quizá ya no quede nada de eso, o quizá sí. Sólo es un quizá y no una certeza, pero la persona en la que yo creía no se dedicaba a hacer daño de manera gratuita a aquellos que le quieren, y que quizá con esto, dejen de quererle.Teléeefono, mi caaasaaaaa
Estoy hecha una piltrafilla, si alguien me viera, pensaría que aún no me he quitado el disfraz de Halloween, pues las casualidades han hecho que se me juntaran varios sucesos paranormales que han modificado mi cuerpo. Un molesto virus ha acampado a sus anchas en mi interior y sus efectos me han producido una congestión en nariz y ojos impresionante. Sin embargo, otros dos hechos acompañan a tan incómoda sensación.
Ayer un latido incesante en un dedo provocado por una picadura, me llevó al médico, que diagnosticó una reacción alérgica al veneno del bicho en cuestión, tengo el dedo tan hinchado que ET a mi lado, no es más que un aficionado.¡Y no acaba ahí la cosa!, me compré unos pendientes con una tuerca tan chiquitita que ha terminado por clavárseme en el lóbulo, lo que conlleva tener que abrir…y que ha provocado que ¡adivinad! tenga la orejilla inflamada y coloradota, acentuada con el frío.
¡Con lo divina y linda que soy!, he puesto el cartel de “No se admiten visitas hasta nuevo aviso”Esa soy yo...(asustada y decidida)
Hace unos días, Etiam, me pasó un meme, últimamente he estado un poco perezoza y no he escrito, pero como al fin y al cabo soy una nena muy obediente, aquí teneis ocho cosillas sobre mí:
1. Me gusta mucho salir de marcha, para qué negarlo, puedo cerrar el bar a las 8 de la mañana con cuerda para rato y disfruto saludando a unos y a otros. Sin embargo, muchas veces la tranquilidad del sillón me puede y solo quiero que me traigan la cama para no moverme. En esas ocasiones, no soporto que intenten convencerme. Que me guste salir no quiere decir que tenga que estar presente en todas las fiestas.
2. Soy pelín maniática en cuanto a los horarios, enciendo y apago el móvil a las horas estipuladas para ello, miro el correo electrónico siempre a la misma hora, me marco hasta las hojas y los temas que debo estudiar cada día y las horas en las que debo hacerlo…quizá a veces me paso de cuadriculada, pero a estas alturas me cuesta desacostumbrarme.
3. Con mis amigas…soy un poco madre, no sé, con ellas me sale el instinto protector que no tengo conmigo. Me siento alocada, pero trato de que ellas no me emulen, la verdad, nunca lo consigo.
4. Adoro salir a dar paseos sola, podría pasarme cinco horas caminando por Madrid perdida en mi mundo, pensando, escribiendo historias o recreándome en la gente que pasa por mi lado sin apenas darme cuenta. Me carga las pilas.
5. Soy débil, muy débil. Cuando discuto con alguien me cuesta reprimir las lágrimas, incluso aunque sea por algo insignificante. Me hieren enormemente las actitudes de la gente y tropiezo más de quinientas veces con la misma piedra.
6. Soy bastante expresiva y habladora cuando estoy en confianza. Mis compañeros de la facultad se parten de risa cada vez que reproduzco alguna anécdota de mi vida diaria. Suelen acabar con un: “lo que no te pase a ti…”
7. Tengo fobia al futuro. Soy tremendamente miedosa, me creo síntomas que no padezco y problemas que no existen. Me cuesta pensar en asuntos a largo plazo, ya que me asusta que no lleguen a cumplirse. Me paraliza el miedo al fin.
8. Estoy total y absolutamente feliz de estar junto a Toni, vivo en una nube color rosa y paso por uno de mis momentos más cariñosos. Estar enamorada me hace estar viva. Soy una romántica de cuidado, de las de películas ñoñas y canciones lacrimógenas.
Sin arena en los pies

Vuelvo a la oficina y tras unos minutos de desubicación inicial, pronto parece como si no me hubiera marchado. Mi compañero no me ha hecho ni caso, tan solo para decirme un sieso buenos días con cara rancia, no me ha preguntado qué tal me ha ido, me da igual. Prefiero estar siete horas callada a contarle lo luminoso de mis vacaciones. Ahora me parecen lejanas, y sólo hace unos pocos días paseaba por la orilla del mar dejando que las horas me acariciaran los tobillos. Me encantó ver amanecer en la playa, me encantó la tranquilidad del momento y la brisilla mañanera, pero eché de menos a Toni, a quien las secuelas de una operación han impedido acompañarme. Así que continuamos sin ver juntos el mar.
Aunque sigo muy perdida con mis propios amigos, Pete me ha dado una pequeña tregua y me ha dirigido las primeras palabras de estos últimos dos meses, pocas pero agradecidas, quizá con el tiempo vuelve a ser como antes.
Ahora de vuelta a la ciudad, pero mi mente aún continua de vacaciones. Suerte que en dos días es fiesta.
Sin dar pie con bola

El calor me agota, y por suerte no está haciendo un verano caluroso, pero yo estoy más floja que otros años. No soy capaz de mantenerme despierta en un autobús, ni después de comer, y la cabeza me baila hacia todos los lados mientras intento mantener abiertos unos ojos que no me responden.
Ando todo el día entre dos casas, sin asentarme definitivamente en ninguna de ellas, preparando comidas que se me resisten, y haciendo trizas, ropa que parece revelarse contra mí en una lavadora. Quedarse sola mientras toda mi familia está de vacaciones, lejos de ser un respiro, está siendo una odisea.
En cuatro días, he pinchado la rueda del coche, me he perdido en una carretera comarcal, me he dejado las llaves en casa con el consecuente cambio de una cerradura, y he cogido una infección en la piscina, que me ha dejado la piel rojillo cangrejo.
En el trabajo, en lugar de bajar la actividad como suele ocurrir en los meses de verano, no ha hecho más que crecer, y mientras antes me escapaba a tomar un café o comentar las últimas novedades, ahora no puedo despegarme casi del asiento.
A pesar de todo, me siento fenomenal, las vacaciones están por llegar.¿Convivencia?
Llega el verano, y con él más planes, más escapadas, más ratos que pasar al aire libre, y la necesidad de salir de mi burbuja. A pesar de los felices cambios en mi vida, llevo dos meses prácticamente fuera de lo que es mi mundo. Sintiéndome fuera de lugar con quienes he compartido demasiado. Por eso mi amiga Ángeles insistió tanto en que dejara mi retiro y les acompañara en esta ocasión, una oportunidad para pasar el fin de semana juntos. La idea de dormir bajo el mismo techo que Pete y Marcos no se me antojaba demasiado halagüeña. Con Marcos, nada ha sido lo mismo desde que me decepcionara este invierno, y aunque le adoro y es tan importante, pienso que es como si se hubiera levantado un muro entre nosotros. Y ¿qué decir de Pete?, aún con el corazón herido él, y con corazón culpable yo, el acercamiento es delicado.
Pero apelé a los buenos tiempos y decidí ir.Y pasé la noche entre abrazos y lágrimas, discusiones y reproches. Miradas de enfado, y disculpas sinceras.
Los quiero mucho, pero la habitación se queda aún pequeña para todos nosotros.
Sólo los abrazos envolventes que recibí a mi vuelta, me hicieron ver que nunca se pierde todo, pues lo que he ganado me llena de vida.Dando señales de vida
Estoy contenta, parece que las cosas estén empezando a calmarse, aunque lo estaría más si pudiera contarle a todo el mundo el motivo por el que me brillan los ojos. Mientras tanto, callo…y espero que corran los días.
Pete está enfermo, y la amistad que nos unió ha hecho que decida dedicar algunos ratos libres para hacerle compañía. A veces las sonrisas se cruzan con velados reproches que achaca a la perdida de confianza con él. Yo le hago ver que las cosas no pueden ser iguales. Querría contarle muchas cosas, pero sé que mis palabras le harán daño.
Y mientras tanto, espero al día de mi cumpleaños, el viernes, para elaborar un balance de todo lo acontecido este último año. Un auténtico caos.Lo que ha de venir...

Analizo mis sentimientos en la tranquilidad de mi habitación, y me invade una sensación enorme de soledad, de extrañeza y de lejanía con mi mundo. La gente a la que veo todos los días se me hace distante y lo que antes me importaba tantísimo hoy me es indiferente. Me siento sin fuerzas para preocuparme por lo que antes luchaba. Me quedo sin lágrimas para llorar por lo que siempre lloraba.
La búsqueda de segundos caminos es lo único que me mantiene animada, sólo cuando no escucho a Pete llorar al otro lado del teléfono y hace que mi firmeza se tambalee y que mi ilusión parpadee.
No sé cómo caminar hacia los meses que vendrán.
He hecho un paréntesis en mi rutina para conocer por fín un puerto que un día prometí mirar. Y paseé y disfrute de la vista y la calma. Pero las luces de los barcos y las aguas del mar, me trajeron el deseo de compartirlo con quien no estaba.
Quiero volver a verlo de nuevo, con ojos no empañados.
Me preguntaste que cuándo me cansaría de sentirme mal por todo. Creo que aún no tengo la respuesta.
Días y noches

Varios días sin escribir intentando sacar un momento en el trabajo y acabar desistiendo, varios días sin dormir en mi habitación porque se me antojaba lugar non grato, varios días al borde de las lágrimas y a un paso de la risa desaforada. He pasado unos días tocando dos extremos, el de la pena y el de la alegría. Mensajes que me hacen sonreír y conversaciones que me mantienen viva todo el día y parte de la noche, paseos por el centro de la capital, carreras bajo la lluvia, una dulce espera de madrugada…
Pero también hay en mi mundo llamadas que no son contestadas, velados reproches, falta de confianza, y amigos con los que el abismo cada vez es más grande. Y tan pronto una mañana despierto pletórica como al momento me hundo pensando en lo mal que me siento. Tiempo de contrastes. De libros que terminan, de películas que comienzan. De lluvia y sol.
Un sol que asoma, poco a poco, pero asoma y quiero verlo.
Power on
Y cuando dije “Basta, se terminó ”, la luz se apagó, como si un gran relámpago hubiera cortado toda mi corriente eléctrica, y me dejó tumbada en la cama, con la cara churretosa por lágrimas que no encontraban desembocadura y formaban charcos,sin ganas de abrir la boca y sin ganas de correr. En off…
Pero vuelvo, vuelvo porque por una vez voy a pensar en mí, vuelvo porque sé que ahí fuera hay gente esperándome, vuelvo porque hay gente por conocer, lugares que visitar, llamadas que recibir e historias que escribir.
Aunque haya quienes quieran apagarme, este cacharro llamado Fiore, aún tiene mucha batería.
Y por eso, estoy en on.
Aire para mí

A Pete no parece haberle hecho mucha gracia que haya planificado este puente por mi cuenta, pero aun así ha comprendido mis razones.
Me voy a marchar unos días con mis amigas ya que me apetece una escapada de ese estilo. Me sorprende cada día la capacidad que tiene de aceptarme, estaba acostumbrada a ver en otras relaciones caras de enfado, reproches y algún que otro chantajillo emocional, él me comprende y es consciente de que necesito mi propio espacio para no empezar a agobiarme. Hay mundos que considero sólo míos y en los que me cuesta dejar entrar sin llamar.Veo como mis amigas se ven envueltas en una espiral de dependencia de sus parejas tal, que no son capaces de dar un paso sin ellas. Yo no quiero caer en eso. No puedo caer en eso.
Sin embargo, me ha conmovido tanto su confianza, que creo que volveré antes para pasar unos días del puente también aquí. Tampoco es cuestión de que se rompa la cuerda.Y yo misma tengo miedo de caer en errores olvidados.Y abrir puertas que ya están cerradas.
Pasadlo muy bien estos días y cuidado con las carreteras.Prueba de resistencia

Me considero una persona abierta, fácil de tratar y tolerante. Participativa, con conversación y algo despistada. Cuando llego nueva a un sitio paso por unos cuantos días de timidez hasta que me hago con el entorno, luego empiezo a estar a gusto y trato de mejorar la relación con las personas que me rodean.
Me gusta mucho hablar, lo reconozco, y hasta ahora sólo existía una persona en mi vida a la que aborreciera tanto que su sola presencia me causara malestar.
Por todo esto, cada día se me hace más insoportable compartir despacho con mi compañero de trabajo, porque está a punto de convertirse en la segunda persona bajo cuyo mismo techo no puedo estar.
El hecho de que no me salude al entrar ni se despida al irse, es ya ínfimo. Ocho horas con alguien que no me dirige la palabra es superior a mí. No despega la vista del ordenador ni aunque haya fuego en el despacho, y cuando lo hace es para dirigirme alguna mirada de reproche porque me ha sonado el móvil o me ha llegado algún mensaje. No participa en las reuniones, nunca hace uso de su derecho al desayuno para hacer ver quién es el que más trabaja y hace participe al jefe de cada uno de nuestros movimientos, para quedar por encima de todos.Sé que el problema no lo tengo yo sino él, pero se me hace tan insoportable estar al lado de alguien así que hoy he saltado.
La niña tranquila, la niña frívola y tonta que seguro que él ve, ha gritado. Ha perdido los nervios…Retazos

El ordenador, inerte sobre la mesa, acumulando polvo y prácticamente sin encender. Lo enchufo y al comenzar a escribir, nuevamente lo apago. Mis dedos no saben dónde moverse, qué teclas acariciar. Muchas cosas que decir, pocas ganas de hacerlo. Estados de ánimo cambiantes.
Mi garganta se enciende y se apaga, muestra signos de fatiga y debo cuidarla, mi compañero inicia una cruzada contra mí porque quiere un proyecto para él solo, Marcos no me mira a los ojos ni me desea buenas noches, una amiga ha decidido que yo sea la sustituta de su novio tras la ruptura, me roba el aire, las horas, el sueño, las ganas de cenar…me llena el calendario. Pete me sorprende con su pasividad en ciertas cosas, aunque pone equilibrioen mi desorden.
Demasiadas nubes hay en mi cabeza, las mismas que hay en el cielo de Madrid hoy. Aunque se esperan cielos despejados.
El fin de semana dejó baldado mi cuerpo, las horas de sueño pasan factura, y se fue dejándome agotada. También me ha dejado la alegría de una visita y un reencuentro, la huella de una conversación extendida durante toda la madrugada y el sabor de unas cervezas que nunca terminé pero de las que siempre me acordaré. Me preguntó si le sentía un extraño. “No”, fue la respuesta. Le siento cercano y eso me hace esbozar una sonrisa.Son quienes todos los días están cerca de mí a quienes siento extraños estos días. Deseo que venga la normalidad de nuevo. Que me los devuelvan como eran antes…
Miedos...
Soy terriblemente negativa e hipocondríaca cuando me pongo a ello, es algo que siempre me ha venido persiguiendo desde que era pequeña y que con los años, al menos no se ha agrandado, aunque sí ha continuado. Tendía a pensar cosas espantosas, que me nublaban la vista y me oprimían el pecho creándome una gran ansiedad. Esperaba todos los males posibles y me los creía.
Hubo una semana en la que ni siquiera me atreví a poner los pies en la calle, víctima de un terror infundado y que me atenazaba el cuerpo. Por fortuna, nunca más he vuelto a tener una reacción de ese estilo tan larga, pero a veces aún me vienen negros pensamientos.
Ayer fue uno de esos días, durante veinte minutos, me sentí incapaz de moverme, paralizada de miedo y temblando literalmente. Son momentos fugaces, fruto de algún recuerdo no manifestado o fruto de mis miedos internos. Esos que, aunque no se manifiesten, siempre están ahí.
Por suerte, no vencí a la tentación de meterme en la cama a llorar, pero me sentí muy frágil en el bar, buscando continuamente los abrazos de Pete y sin atreverme a quedarme sola en ningún momento.
Hoy estoy más tranquila, sé que este es un post algo deprimente, pero necesitaba soltarlo.
Dos mitades

Mi corazón tiene dos partes, unidas sí, pero de momento incompatibles. Lo que una parte dicta, la otra lo rechaza, lo que una ensalza, la otra lo menosprecia.
La parte rebelde es la que contiene los recuerdos, la parte que recoge el pasado sin soltar lastre, la parte que te dibuja, que susurra tu nombre cuando llueve, la parte que no te olvida.
La parte cuerda es la que me lleva a abrir la ventana para ver amanecer, la que recoge el presente, la que sonríe hoy y mañana...
Estas partes están conflicto, y yo quiero que se reconcilien, que la parte rebelde ceda ante la supremacía de la cuerda.
Hoy es día 14, un día más para cada una de las partes de mi corazón, pero no para la sociedad que nos obliga a que hay que quererse más.
Hoy, como siempre, quizá una parte aún te recuerde, y quizá la otra decida por fin doblar la esquina y ser feliz.
Una luz en la Gran Vía

La tarde comenzó con el relato de historias en ocasiones leídas, pero nunca escuchadas. Cara a cara contamos emociones y hechos. Nuestras historias propias.
Entre vaso y vaso hubo lugar para las fotos y los abrazos. ¿cuánto tiempo pasó? Demasiado, a juzgar por los guardianes de mi vida, que entraron en la cueva. Los acordes del piano dejaron de sonar, y de la risa pasé al llanto. Me apagaron el interruptor y sin pretenderlo me dejaron a oscuras. Miento. No me dejaron a oscuras. Una luz brillaba a mi lado en la Gran Vía.
Una luz que me ofreció tranquilidad, y serenidad en la tormenta. La misma luz que me dijo que me dejara llevar por mi nombre. Que intentara bailar en mi mundo. En medio de la oscuridad, siempre brilla una llama. Y aún tengo que contemplar muchas luces. Las luces del puerto, por ejemplo.
Muchas gracias por todo. Me ha encantado
Cuidando de mí

Apenas hablo de Pete aquí, algunas referencias veladas y de pasada. Ayer, una persona que conoce el blog me preguntó el motivo y quizá la respuesta sea que todavía no sé el papel que le puedo asignar, ya que aún no sé lo que realmente representa en mi mundo.
Del mismo modo que me hace falta su presencia, me irrita su cercanía en ocasiones. Del mismo modo en que a veces me hace reír, lloro por su causa cuando me siento hundida.Al mirarle a la cara, sólo veo buenos sentimientos, una mirada limpia y tierna y un corazón lleno de paciencia hacia mí, que tengo tan poca para él.
Me descubre llorando sin motivo y aunque le apena, nunca me recrimina nada. Luego tengo días buenos y sé que son gracias a él, pero no soy capaz de decírselo. Nunca le he dado las gracias, sólo sonrío, y le digo menos de lo que necesitaría escuchar.
Y estos días en los que la fiebre no me ha dejado, tampoco él lo ha hecho. Una mano que buscaba la mía, y caldos calientes que llegaban cuando mejor me venía. Y yo, bajo las mantas, pensando en que no es justo.Es tanto lo que él me da, y tan poco lo que yo le doy…Nueva etapa

Llevo varios días sin escribir, la causa: un molesto virus que me ha dejado machacado el estómago y que me ha regalado unos fabulosos dolores de cabeza. Todo comenzó el día de Halloween, esa sí que fue una noche de terror, salí a una fiesta sin disfrazar pero aún así mis ojeras daban miedo.Y lo más irónico de todo es la cantidad de gente que conocí, hay que ver, que cuando más hecha una patata estoy es cuando más ligo.
Ya estoy recuperada, aunque todavía algo molesta, pero eso no me impide retomar mi actividad habitual. De hecho, voy a ser ahora pluriempleada. Además de mi trabajo, empiezo a ser colaboradora de un sitio en el que ya trabajé. Haré trabajos ocasionales y creo que me tocará algún marrón, empezando por el de esta tarde, ya que tengo que ir al aeropuerto a recoger a unos invitados de honor que llegan de Francia. ¡Con el estrés que me produce Barajas!A esto hay que añadir que cada vez queda menos para mi examen, 19N, una vez más otro intento de opositar, que, seamos sinceros, no creo que dé fruto.
Tengo poco tiempo libre de momento, pero estoy contenta y procuro quedarme con lo bueno de cada cosa, que para una racha de optimismo que me llega no estoy para desaprovecharla…-------------------------------------------------------------------------------------------------------
Por cierto, ¡felicidades querida niña!Aquella noche sin luna...

Agosto de 2001. Noche cerrada en el campo. Un grupo de doce personas se encamina con linternas por el borde de la carretera hacia la entrada de la finca. Bajo la poquísima luz que la luna ofrece se ve, tras las vallas, la fachada imponente del hospital abandonado y los restos de lo que fue su parking. El pueblo más cercano queda lejos para ir a pie,y sorprende que en un sitio tan relativamente alejado pudiera haber tiempo atrás una febril actividad.
La chica que cierra el grupo no está nada convencida acerca de lo que van a hacer. Se ha convertido en la moda del verano y ella no comprende muy bien qué puede tener de divertido meterse ahí dentro,donde seguro que sólo hay ratas, pero tiene aún más miedo de quedarse sola en la entrada mientras sus amigos recorren el edificio.
Hay un agujero en la valla, por lo que pronto se encuentran dentro del jardín.
Deciden dividirse en dos grupos para moverse con más libertad mientras recorren las seis plantas de aquella mole.
Pegada a su novio, la chica miedosa se promete que no montará un numerito, pero la sola idea de verse envuelta en tinieblas hace que se arrepienta de no haberse quedado en casa.
Ya están dentro del edificio, lejos de estar vacío, aún se aprecian las distintas estancias y los carteles de lo que un día fueron. Pasillos con camillas abandonadas, papeles y ropas amontonados,un enorme silencio y una profunda oscuridad. La linterna apenas ilumina el frente más inmediato. Y esta chiquita empieza a ponerse nerviosa cuando los demás deciden seguir subiendo plantas. Parte de las escaleras están derruidas y los huecos del ascensor amenazan con una fuerte caída. Y suben, y caminan sobre un suelo de baldosas levantadas, y en el que a veces una fotografía rompe la monotonía.
Y ella piensa en el pasado de aquel lugar, en la gente que allí estuvo internada y en por qué aún siguen muchas pertenencias por allí, como si el tiempo se hubiera detenido. Entonces siente una fuerte opresión en el pecho, no por el miedo a lo desconocido y a lo que tantas veces ha visto en las películas de terror, no porque piense en fuerzas sobrenaturales, sino porque piensa que no debería estar allí, porque se siente como si estuviera perturbando la intimidad del lugar.Y decide no seguir, y se pone nerviosa. No puede recordar cómo llega de nuevo hacia la salida y se ve fuera del edificio acompañada de su novio.
Han pasado cinco años, y aún se me encoge el estómago.
Por otros caminos

Aún es de noche cuando salgo de mi casa para ir a trabajar, aún me pesan los ojos de tanto sueño que guardo y sigue sin darme tiempo a desayunar porque siempre me levanto apurada, pero no me importa, ya que después de varios días tensos y ambiente enrarecido en el trabajo, la situación se ha desarrollado de una manera satisfactoria para mí sin comerlo ni beberlo. Y como yo no lo esperaba, he tomado el cambio con ilusión.
Ahora tengo un mejor horario y un espacio más grande (¿para mí sola?)para trabajar, y me entra más luz de la calle. Se acabó por fín el comer todos los días comida de tartera y las dos horas interminables que tenía entre turno y turno.
Además, desde hoy empiezo de nuevo la carrera hacia las oposiciones, y, aunque tengo muchos pájaros en la cabeza, espero que sea más productivo el tiempo dedicado. Pete va a ayudarme con algunos temas y yo intentaré ser paciente, en todos los sentidos.
La llegada del otoño casi siempre me pone triste, una mezcla de nostalgia y melancolía cuando paseo por los parques de color amarillento, y un cansancio inusual que me lleva a arrastrarme y tener desgana. Pero quiero que este año sea distinto, porque tengo mucho por hacer y ya he dado mi palabra de cambio. Y no puedo romper.Cambios de ánimo

Como en el anuncio del Clio me sentí yo ayer, hecha un mar de lágrimas en el coche mientras escuchaba la radio. En realidad, fue un día bastante estresante en el trabajo. Últimamente andamos con problemas por culpa del horario y se suceden las tensiones con la directora, sobretodo por parte de compañeros que se ven más perjudicados. Aunque a mí no me afecta directamente, sí que me salpica el mal ambiente.
Al salir del trabajo, ví que se había quedado una buena tarde, por lo que me fui a dar un paseo por el Retiro. Cuando llegué allí me animé. El solecito en la cara, las últimas terrazas y en el estanque un ratito de lectura de un libro que me está gustando bastante. A media tarde recibí un mensaje que me levantó más el ánimo, así que, bastante satisfecha llamé a una amiga para tomar algo.
Me fui a casa, me cambié de ropa mientras tarareaba y al rato mi amiga vino con su coche a recogerme. Ella llevaba un pastel de música en el coche, yo tenía la noche parlanchina al principio y ni la prestaba atención. Pero se fueron sucediendo canciones y tras escuchar cómo Amaral cantaba que “sin ti no soy nada” o el bobalicón de Cristian Castro se quejaba “porque te me has ido” o Juanes habla de sus “fotografías para amarte en la distancia” y una sucesión de doce canciones más en esa línea, me percaté sorprendida de que mientras hablaba mis ojos se habían llenado de lágrimas, y entonces fue cuando mi amiga pronunció aquello de: “Fiore, ¿estás llorando?”. Y después vino un llanto convulso e irracional, que se abría camino frente al parloteo de casi dos minutos antes. Y Ana Torroja insistía que “aunque fui yo quien decidió que ya no más y no me cansé de jurarte que no habrá segunda parte, me cuesta tanto olvidarte…”.
Al ratito se me pasó, pero ella estuvo mirándome por el rabillo del ojo durante toda la noche. Malditos cambios de ánimo…el suconsciente me puede.
Shhh...siete secretos
Tras mis primeras vacaciones (las segundas están por llegar en breve), recojo el testigo que en su momento me pasó Estrella, así que trataré de hurgar un poquillo en mi interior y contaros algún secretillo. Alguno no es un secreto propiamente dicho, pero tampoco es algo que vaya contando a gritos por ahí. A ver…mis siete secretos:
1. Este blog mismamente. Nadie de mi entorno conoce su existencia, aunque en algunas ocasiones he estado a punto de contárselo a alguien de quien no hable demasiado.
2. Tengo muy pocos secretos propios, pero soy depositaria de los secretos de los demás, algo que en muchos momentos llega a agobiarme. Sé cosas de las personas más cercanas que nadie más sabe y que he jurado no contar. Pueden contarme lo que sea siempre y cuando no se trate de algo que afecte de manera negativa a otra persona querida, de ese modo me pondrían en un compromiso
3. Soy terriblemente hipocondríaca, hasta el punto de llegar a creerme enferma notando todos los síntomas. A veces me entra un miedo irracional al mundo en general y me paso días llorando como una magdalena y con la cama como único lugar seguro.
4. A pesar de haber estudiado en un colegio de monjas, me estoy empezando a plantear muchas de las cosas que en su momento eran acogidas como verdades impepinables y que aceptábamos a pies juntillas. A día de hoy a veces me cuesta recordar la letra de las oraciones que repetíamos mañana tras mañana hasta la saciedad.Sin embargo, muchas veces siento el deseo irrefrenable de entrar en una iglesia y rezar, y quedarme en calma.
5. Tuve una historia loca con un chico al que todos consideraban prácticamente un delincuente en potencia y al que sólo yo veía su lado “bueno”, digamos. Lo que de manera oficial, fue algo pasajero que no llegaba al año, se extendió realmente en el tiempo durante tres, pero nunca lo dije porque todos me trataban de masoca.
6. Tiendo a hacer una montaña de un grano de arena, de tal manera que a veces me desbordo y acabo agobiadísima y con una ansiedad que nadie comprende puesto que no les he contado cual es el origen del “drama”. A veces,cosas tan tontas que yo misma me sorprendo con el tiempo.
7. Me gustaría poder soltar mi lengua desde hace unos días. Algo planea sobre mi cabeza y me cuesta dormir bien, pero me lo estoy tragando yo solita. Sé, que como otras veces, esto también se irá.
Y esto es todo, cedo el testigo a quien lo quiera recoger. ¡Animaos alguno!
Punto y aparte

Acabo de releer el último post y sólo siento un gran vacío, ganas de que no hubiera ocurrido, y por otra parte alegría por haberle vuelto a ver. Llevo varios días en que no dejo de darle vueltas a lo sucedido, pero todo el mundo coincide en que debo OLVIDARLO, sin embargo ahora de nuevo tengo que empezar el camino para ese proceso desde el principio...
Quería dejar este último post a modo de despedida temporal. Por fin han llegado las esperadas vacaciones y durante veinte días colgaré mis obligaciones y buscaré un poco de sol y tranquilidad en la costa. Espero que me vengan bien estos días de desconexión para aclararme y para poner en órden una vida que ya empezaba a estarlo.
Quizá no pueda escribir con la asiduidad acostumbrada, pero si saco un tiempo puede que me cuele en vuestros rinconcitos por un ratito para ver qué se cuece por ahí.
¡Nos vemos el 28!
Otro mes que se va

Los días vuelan, y así, casi sin darme cuenta ha pasado el mes de julio, como un suspiro, treinta días corriendo en el calendario como si hubiera mucha prisa por llegar corriendo a agosto. Entre cañitas y sesiones nocturnas de cine, entre mañanas de trabajo y tardes de piscina, entre revisiones de coche y combinaciones de autobuses para unir dos lugares bastante alejados, entre planificaciones de escapadas y la búsqueda de nuevas actividades se me ha escapado el mes.
Mientras Toni se acostumbra a su nuevo trabajo, dos chicas andaluzas han ocupado su despacho. Y el alejamiento marcado por su traslado no ha sido posible, debido a las salidas nocturnas y las frecuentes coincidencias en los bares de la zona. Circunstancias propias de veranear en el mismo pueblo.
Mientras Marcos viaja a Europa y me manda postales cada vez más espaciadas, Pete empieza a conocer a mis amigos y se va integrando en mi ambiente. Y yo me levanto cada día con una sensación de tranquilidad mayor.Y es que mi ansiedad se apacigua con su calma, y mi inquietud se mitiga con su tranquilidad y su firmeza.
En este mes he borrado mensajes que creí que jamás borraría, y he empezado de nuevo a jugar al tenis contra personas que ya no eran la misma de siempre, he llorado poco, he reído mucho y he ampliado horizontes.
Y hoy empieza un nuevo mes, y dentro de poco las ansiadas vacaciones.La coctelera agitando...

El día amanece despejado, demasiado. El coche a pleno sol hierve y me quemo las manos con el volante. Compruebo que me he dejado las gafas de sol en casa cuando ya es demasiado tarde para volver, así que conduzco todo el camino con el sol dándome en la cara intentando no comerme los demás coches. El copiloto va empanado y le echo la bronca porque me tiene que indicar el camino, ya que mi desconocimiento de las carreteras es total.
Una ojeada al medidor del depósito de gasolina me indica que estoy casi en reserva y me pongo de los nervios. Mi hermano me deja el coche tiritando cada vez que lo usa. Y el desvío a una estación de servicio parece no aparecer nunca…Hasta que aparece, por fín.
Una hora más de recorrido por las circunvalaciones, y mientras tanto la música infumable a la que me somete Pete.Por fin llegamos. Por suerte puedo aparcar el coche en batería aunque entra justito…
Una cola enorme y una temperatura de unos 37 grados, casi nada. Y miro lo que me espera, y me pregunto cómo me he dejado convencer con lo miedosa que soy yo para esto, con lo poco que me van a mi las emociones fuertes.
Subidas, bajadas, giros, vueltas…y se me revuelve el estómago.
Cinco horas y catorce colas más tarde, Fiore, empapada, mareada, con dolor de cabeza, con los hombros achicharrados sin gorra y con la mochila rota, se promete que tiene que pasar mucho tiempo hasta que vuelva a la Warner. Y se arrepiente de no haberse quedado en el sofá leyendo.
Un camino

No sé en que momento te he abierto las puertas de mi corazón, ni sé a partir de qué día he empezado a encender el móvil de madrugada esperando ver un mensaje tuyo.
No sé desde cuando tu compañía resulta tan grata para mí, ni sé cuando traspasaste la barrera de la amistad para convertirte en el ángel que vigila mis sueños.
No sé que hacer ahora que te conozco más, no sé desde qué momento dejé de llorar en tus brazos y empecé a reir. Y me da miedo, porque en una semana he salido de la ciudad de la decepción para entrar en la de la esperanza.
Y ahora te vas...y me dejas pensando.La ciudad desde lo alto

Intento inspirarme. Trato de escribir al menos unas cuantas palabras sobre papel mojado, pero me cuesta un montón. Doy vueltas en una silla que no es de mi medida, frente a un ordenador que me resulta extraño y en una habitación que no es la mía.
En las estanterías, música que no reconozco, y libros que jamás leí. Y me encuentro desorientada en un escenario que no me pertenece, pero que conozco bien.
Esta noche seré su invitada porque tengo que levantarme tan pronto que ni los autobuses me podrían traer a la capital, así que aquí duermo. Mañana me espera una larga cola en una oficina, y todo por hacerle un favor a mi hermano que está de examenes.
Marcos ha salido a tomar algo, ella le estaba esperando adecentándose junto a la boca del metro, y yo no he consentido en molestar y he preferido quedarme escribiendo y oyendo música en su ordenador.Lleva ya fuera dos horas y en la calle se oye música, y es ahora cuando me empiezo a sentir genial porque la brisita entra por la ventana y me refresca.
Me gusta su casa, pero no me siento cómoda aquí sola.El teléfono móvil está sonando, lleva así un buen rato, pero no lo voy a coger, no me apetece hablar con nadie.
Creo que voy a salir a tomarme un vaso de leche al balcón. Me encanta ver Madrid desde este octavo piso, las calles iluminadas, la lejanía del horizonte, y oir los murmullos de la gente que a estas horas abarrota las terrazas de verano.
Quizá así me despeje y tome decisiones coherentes, y quizá así también pueda luego escribir algo.Una vela más...
Me decía mi abuela cuando yo era pequeña, que nadie debe llorar el día de su cumpleaños, porque de lo contrario llorarías todos los demás días del año.Todavía me acuerdo de aquella frase porque me resultaba imposible que un niño llorara el día de su cumpleaños…
Siempre me ha encantado la fecha en la que nací, a comienzos de verano, y finales del colegio, adiós examenes y bienvenidas vacaciones. No podía cumplir años en mejores circunstancias. Me gustaba ir a clase con unas cuantas chucherías para repartir y siempre me guardaba para mí bastantes más de las que debería, jeje.
Después en la facultad, aprovechábamos el final de las clases para celebrarlo todas juntas, puesto que casi todas mis amigas eran de la misma fecha. A veces nos comprábamos incluso nuestro propio regalo.
No me gustaba celebrar el cumpleaños yo sola, de hecho las veces que lo celebraba siempre era con alguien y nunca por iniciativa propia. Odiaba tener que estar pendiente de la gente y de si mis amigos se llevaban bien entre ellos, así que prefería algo tranquilito.
Ahora lo que hago es reunirme con mi familia para comer y quedar con tres o cuatro amigos para charlar y tomar algo.
Me sigue haciendo mucha ilusión la mañana del día de mi cumpleaños, pienso que aún me quedan muchas cosas por hacer y muchos más que celebrar si la vida quiere. Y adoro comer tarta y pedir deseos, aunque cada vez haya más velas que apagar.
Hoy es mi cumpleaños, y voy a hacer caso a mi abuela, no voy a llorar.Es mi día, y no me lo va a amargar nada ni nadie.Eso lo dejaremos para otro día.
Hoy cantaré y soplaré las velas de mi tarta, y me reiré de tonterías y pensaré que va a ser un año maravilloso.
Feliz cumpleaños Fiore. Creo que me lo merezco…
No deberías...
“Y otra vez seremos dos extraños, y otra vez volver a hacernos daño. Otra vez estoy en el fondo del dolor, otra vez tú y yo…”
La voluntad de no volver a caer se me vuelve muy débil cuando tengo delante su cara, cuando le miro y me encuentro con ese rostro que fue tan querido y al que renuncié hace ya varios meses porque era lo mejor para los dos, porque él no iba a cambiar…Decidí cortar la cuerda y no mirar atrás, conocí a Zak y perdí la cabeza por él, pero aún guardaba mucha frustración por la historia que acababa de terminar.
Toni siguió su camino, y yo el mío, hasta hace poco. Yo confiaba en mi fuerza de voluntad, tenía demasiadas cosas que olvidar y me había costado muchísimo no irme cada noche a la cama pensando en él. Mis amigos no confiaban tanto, fueron testigos de mis llantos incontrolados durante el último año y vieron como poco a poco me resignaba a estar sin él y levantaba el vuelo gracias a Zak, que me salvó del naufragio. Pero el recuerdo de aquellos otros ojos descansaba todavía dentro de mí, dormido, como esperando despertarse en el momento menos oportuno. Todos lo intuían.
Fingir indiferencia delante de mis compañeros, evitar salir a por agua para no cruzarme con él por el pasillo, intentar no coincidir en la hora del desayuno y frenar los impulsos de coger el coche y visitarle durante su baja…todo eso fue duro para mí, y lo sigue siendo. Pero no soy tan fuerte, no he superado esa prueba. Hace dos días mientras paseaba con él, volví al pasado y mientras un impulso irracional me llevó a besarle, mi cerebro repetía: “No deberías”…
Y otra vez de camino al precipio. “No deberías”
Revelaciones
Hace unos años me arrepentí de no haber querido a la persona adecuada, porque estaba demasiado ocupada esperando otros trenes, y perdí un amigo. Hoy, temo que me vuelva a pasar lo mismo. ¿Cuántas veces no me habré fijado en la persona equivocada?¿cuantas veces no he deseado querer a otra persona como me quería ella a mí?
Estoy cansada de tirar de la gente, cansada de machacarme temiendo al futuro, y pensando en el pasado. Y mientras tanto, van pasando delante de mí otras cosas en las que ni siquiera me fijo porque tengo la vista puesta en la dirección opuesta.Algún día, me daré cuenta de que volví a esperar en la estación equivocada…y para entonces será demasiado tarde para regresar.
Llevo una mañana muy poco productiva, pensando en que queremos a quien no nos quiere, y no escuchamos a quien nos quiere, o no queremos verlo.
Un mensaje esta mañana y una larga conversación anoche, han vuelto a descolocar mis esquemas. Nunca hubiera imaginado que a esa persona le pasaran esas cosas por la cabeza. Nunca pude imaginar que le importara así. Y yo no puedo hacer nada…una vez más.
¿porqué nunca acierto con las personas a las que les entrego mi corazón?Siguiendo el juego...
- Te responderé con algo, al azar, que me gusta de ti.
- Te diré qué película/canción me recuerda a ti.
- Diré algo que deberíamos de hacer juntos.
- Diré algo que solo tenga sentido para ti o para mi (o solamente para mi).
- Te diré mi primer/más claro recuerdo de ti.
- Dejaré una frase que sea de alguna manera apropiada para ti.
- Te preguntaré algo que siempre haya querido saber de ti.
Si hago esto para tí, estaría genial que lo subieras a tu blog... A mí me contestó Susana, esto fue lo que me dijo: Pikifiore...
1. Lo dulce que eres y ese lado solitario que te sale a veces
2. Pretty woman, y no me preguntes por qué...
3. Iros a la sierra un par de días, a olvidarnos de todo y a charlar con una caña bien fría delante.
4. Putos bichos ;-)
5. Tampoco lo recuerdo, pero sé que un día llegaste y empezaste a escribirme. También me entraste muy bien desde el principio y me prestó un montón que con el tiempo, abrieses tu propio blog.
6. El día más asqueroso, solo tiene 24 horas, recuérdalo siempre y no te olvides de sonreír.
7. ¿Qué es lo que más echas de menos de él?
Me hizo mucha ilusión...
Más días para pensar

Esta mañana, mi calle, habitualmente abarrotada de coches, amanecía con una tranquilidad poco habitual. El buen tiempo y la inminencia de un largo puente han hecho que la gente pase estos días alejados de la rutina. Mis amigas han puesto rumbo a Asturias a primera hora de la mañana entre risas y con muchas ganas. Ayer me despedí de ellas. Es la primera vez que todas se van y yo me quedo, pero no me apetecía ir. Bueno, sí me apetecía pero me desmotivaba ser la única que no pudiera ir acompañada de su pareja, y aunque hay confianza, no me apetece ser el sobrante, creo que los ocho lo van a pasar muy bien, pero yo no pintaba nada.
Esta tarde haré una pequeña maleta con dos o tres cosas básicas, y me marcharé a pasar estos días a la sierra. Como en Semana Santa, me dedicaré a pasear y leer, pero esta vez sin mi familia, que prefiere quedarse aquí.
Marcos vendrá a verme algún día para comer en el campo o dar algún paseo pero luego se vuelve a ir. Es mejor no tentar a la suerte, y aunque yo quiera poner distancias no voy a hacerlo de golpe, pero tampoco voy a dejar opciones que permitan pasar mucho tiempo juntos. En otros tiempos, él hubiera venido a pasar estos días a mi casa, pero ahora no. Mejor para todos.
Por otra parte, mis compañeras de trabajo visitaron a Toni el jueves pasado, y le llevaron unas cuantas películas para hacerle más amena su recuperación. Yo no fui porque me parecía muy violento aparecer en su casa, ver a sus padres, a los que cogí mucho cariño en su día y encontrarme con su hermano con el que tantas risas me eché. Además, a mis compañeras les hubiera extrañado que les hubiera acompañado, porque piensan que le acabo de conocer.No he querido contar nada, no quiero dar que hablar.
Sin embargo, y para mi sorpresa, él esperaba mi visita. Así fue como me lo contaron ellas al día siguiente. Hoy hemos hablado por teléfono. Dice que está mejor y al pedirme que fuera a verle...no me he podido negar. Me acercaré mañana o pasado, al fin y al cabo no estoy tan lejos.
Pasad estos días lo mejor que podáis y disfrutad de cada momento
Volviendo a mis tareas

De nuevo estoy aquí. He vuelto al Ministerio después de tres semanas. Los papeles para la renovación del contrato se retrasaron y por eso yo ya pensé que me quedaba en la calle. Pero no, ya he firmado y me he incorporado. Llevo toda la mañana dedicada a volver a ubicarme, al marcharme guardé un montón de documentos en una caja y ahora nadie sabe decirme cual es el actual paradero de dicha caja, así que continuaré mañana con mi labor de investigación.
Me han asignado el mismo despacho, pero con compañeros distintos, ya que ha habido redistribución de personal y de tareas, así que ahora tengo por delante la labor de ponerme al día en todo lo nuevo que tengo que hacer.
Los pasillos siguen igual de solitarios y fríos, y la cafetería igual de bulliciosa, el olor a comida a partir de la una de la tarde sigue siendo igualmente fuerte, y la máquina de snaks continúa estropeada casi un mes después. Los de seguridad siguen siendo tan bordes como de costumbre y la fotocopiadora sigue atascándose cada vez que introduzco un taco más gordo. En el desayuno vuelven a sonreirme cada mañana y yo sigo mirando por la ventana al repartidor de correo que llega en torno a mediodía. Aparentemente, todo está como lo dejé, pero falta una persona, y a pesar de todo estoy deseando que vuelva.
Forma parte del escenario. Forma parte de esto, y sin esa persona a este engranaje le falta una pieza.
Espero que te recuperes pronto. En serio.
Volver tras las vacaciones

Unos días muy tranquilos y con la ausencia de la gente a la que más me apetecía ver han marcado mi Semana Santa. Mi amiga Ángeles se marchó a pasar estos días con su novio, al igual que han hecho otras dos amigas, y en el lado masculino, mis amigos estaban más interesados en acabar su maqueta que en cualquier otra cosa, así que verles les he visto poco. Mis días han transcurrido entre excursiones por la montaña y larguísimos paseos por el campo aprovechando el buen tiempo. Unas veces acompañada por mis padres, y otras, por una pareja de amigos que no dejaban de agobiarme echándome moralinas y aconsejándome sobre lo que debía o no hacer con mi vida. También he salido sola a caminar, con mi mp3 y sin un camino establecido, siempre es agradable acercarme al río que hay cerca de mi casa, o al mirador, o a los caminos de las huertas, y perderse un rato.
He pensado mucho, y pese a tener gente a mi alrededor me he sentido muy sola. He echado mucho de menos a Marcos, que pasaba estos días en Alemania, y he sido incapaz de dejar de hablar con él al menos un día, pese a que antes de las vacaciones decidí alejarme un poco de él, tras descubrir un hecho que me decepcionó un poco. Pero no es eso lo que quiero.
Me pierdo en un mar de confusiones, y tras la baja de Toni por un accidente de moto me siento algo culpable por haber deseado días antes dejar de verle durante unos días. Ahora no iré yo a trabajar, ni tampoco él.Ya no habrá necesidad de encontrarnos por los pasillos.Y me vuelvo a sentir mal.
También me he dado cuenta del poco tiempo que este invierno he dedicado a mi familia. Estos días lo he pasado muy bien con mis padres, comiendo por ahí algún día y visitando algún pueblito cercano. Sin faltar a la tradicional procesión del Viernes Santo, en la que hasta hace unos años participaba como nazarena.Un año más ha pasado la Semana Santa.
Tiempo libre

Tener unos días de vacaciones para desconectar es una gozada, planificar cosas y tener tiempo para uno mismo y para los demás, pero tener unos días de vacaciones forzosas, no lo es tanto. Sobretodo cuando se acerca la Semana Santa y te encuentras sin un euro en el banco. Antes esto lo único que me queda es resignación, al fin y al cabo no es una situación definitiva y sólo estaré en el paro hasta nuevo aviso, y hasta que puedan hacerme un nuevo contrato en el ministerio.
Como otras veces en la misma situación pienso en que es buen momento para hacer todas las cosas que no he podido hacer mientras trabajaba, o en aquellas que debería hacer pero que por pereza o falta de tiempo no he llevado a cabo.
Debería buscarme un horario para estudiar, tomármelo como una jornada laboral con pausas para comer y descansar un rato, pero no tengo fuerza de voluntad.
Debería también montar la estantería de madera que lleva meses en el trastero esperando para ser colgada. Debería llevar el coche al taller, ir al INEM a ver qué papeles necesito para el paro, visitar a mis abuelos, buscar academias de inglés...
Debería,sí, pero creo que no lo haré (salvo lo de mis abuelos), como siempre, todo se quedará en propósitos.Y lo volveré a dejar.
En cambio, sí que me apetece aprovechar la llegada de la primavera para dar paseos por Madrid, ir al Retiro o al Jardín Botánico, visitar museos, ver la exposición de Faraón o conocer el Palacio Real, que aunque parezca mentira pese a ser madrileña aún no lo he visto.
¿Fotos?No, gracias
Odio con todas mis fuerzas salir en fotos de cámaras que no sean la mía, porque eso quiere decir que será otra persona y no yo la primera que vea los espantosos resultados. No hay ni una en la que salga correctamente.
No es cuestión de fotogenia, a decir verdad salgo bien y me veo mona, pero nunca sé qué cara poner .Siempre me pillan mirando para otro lado, o con los ojos cerrados, o seria mientras todos ríen, o descojonada mientras los demás salen con cara de circunstancias. O con un gorro… (sí, eso suele ocurrir cuando he bebido, siempre acabo poniéndome algo en la cabeza).
Y no hablemos de los fotomatones, en los que siempre salta el flash cuando estoy buscando el dinero o agachándome para recoger lo que se me ha caído.
No me gusta la típica “cara de foto” porque parecemos bobos todos, y tampoco la típica foto estudiada de grupo todos mirando a la cámara y diciendo “patata”. Prefiero las fotos improvisadas, esas en las que realmente uno sale tal cual es.
Y digo esto porque ayer me reuní con unas amigas para hacerle un collage a una chica que se marcha de viaje, y queríamos poner fotos nuestras. Empezaron a sacar viejas instantáneas de tantos años en el colegio, de copas, de excursiones, de cumpleaños mil, etc, y aparte de entrarme una tristeza inmensa por lo rápido que pasa el tiempo, me dí cuenta de que en todas las fotos yo soy la que da el cante. Ellas decían: “Fiore, aquí estás graciosísima..”
Sí, claro, pero yo lo que quiero es salir normal y mirando donde tengo que mirar.
Al final y tras una buena criba el collage quedó bastante bien, pero en las fotos que yo elegí no salgo yo, sale la otra Fiore que llevo dentro.
Desvelada

Tic tac, tic tac, tic tac…me está volviendo loca ese sonido, el único que escucho. A las cuatro de la mañana aún estoy despierta, y no hago más que dar vueltas en la cama desquiciada.Yo, que acostumbro a tener un sueño fácil, parece que por esta noche no lo voy a lograr. En el poco rato que he conseguido dormir, he pasado un angustioso sueño en el que me las veía y deseaba para conseguir el cariño de dos hijos que de repente tenía. Así que mejor despierta.
En la cama y mirando al techo tarareo por lo bajo una música que no se me quita de la cabeza, repaso la ropa de la mañana siguiente y repito uno de los temas que me he estudiado esa tarde.
Pienso en el reconocimiento médico de hace dos semanas y me pongo un poco nerviosa en lo que me dirán, como siempre. Pienso en los pasos a seguir si no me renuevan el contrato, otra vez a mandar curriculums, que pesadez.Pienso en mi hermano y en su examen para entrar en esa escuela en la que quiere entrar. Pienso en Angeles y sus dudas, en Marcos y su insatisfacción laboral, en Toni y su baja (por eso no le había visto estos días), en mi madre y sus clases de conducir. Todas y cada una de las personas a las que he visto en los últimos días pasan por mi cabeza esta noche. Pero el sueño no llega y las agujas del reloj parecen no moverse.
En el canal Historia ponen un documental sobre las mujeres de la República, en los demás, películas que pillo empezadas. Encender el ordenador hace mucho ruido y leer no puedo porque ayer acabé el libro y tengo que devolverlo hoy a la biblioteca.
Me pongo el discman un rato a ver si se me va la musiquilla de la cabeza, pero nada…
Me duermo a las siete menos cuarto. A las siete suena el despertador.
Me levanto, me visto y a apretujarme en el metro, hoy hay huelga.
Tengo unas ojeras que me llegan al suelo. No veo la hora de pillar la cama. Esta noche espero dormir como una bendita.
Fiore pasada por agua

Prometía ser un puente pasado por agua y así ha sido. Aún me siento mojada, no pude elegir mejor momento para perder el paraguas, y con éste van cinco en lo que llevamos de invierno. No lo puedo evitar, a mi costa va a hacerse millonario el vendedor.
A pesar de los augurios y de las advertencias del hombre del tiempo, decidí escapar de la capital y aprovechar los días de descanso en la sierra. De vez en cuando, pasear por allí y pasar sola unos días me viene muy bien. Y tenía ya una buena fiesta organizada para la noche del sábado. Pero la lluvia apalancó a más de uno en casa. A mí la primera. Embutida en un enorme chándal y delante de la televisión, el panorama de vestirme y empaparme no se me hacía muy agradable, así que opté por no salir. Pero el domingo me convencieron e, ingenua de mí, me ofrecí a llevar yo el coche ya que no tenía intención de beber. La última vez.
Situación: las doce de la noche, diluviando y yo casi sin saber donde estaba el limpiaparabrisas, puesto que apenas hace unos días que estrené coche. La carretera totalmente oscura y sin apenas señalización, y las luces de cruce con una potencia escasísima. A mitad del camino, mi amiga Ángeles me obligó a parar en el arcén para revisar las luces. Tres minutos fuera del coche me pusieron como una sopa y calada hasta los huesos tuve que continuar, estornudando y mojando toda la tapicería. Me salté el desvío hacia mi casa y acabamos en un camino sin asfaltar con barro hasta en el motor, y el coche que luego no arrancaba porque se había quedado atascado.
Y los demás venga a decir que me diera prisa. Finalmente, salimos de allí, pero creo que ya voy servida de coche durante una temporada. Ahora cuando quiera estar tranquila, creo que paso de ir a la sierra. Madrid con sus atascos es más llevadero para mí.
Primer día
Mi mes de marzo comienza con algunos cambios importantes. Hace dos semanas, y teniendo en cuenta que mi contrato finalizaba en poco tiempo, de nuevo empecé a enviar curriculums a diestro y siniestro, y he tenido suerte. La semana pasada me llamaron para una entrevista y a los dos días ya estaba contratada. Casi no me dio tiempo a despedirme de los que han sido mis compañeros hasta ahora, pero esta tarde iré a firmar la renuncia y a despedirme en condiciones. Todo ha ocurrido rapidisimo, ni yo misma pensé que pudiera tener esa suerte.
Hoy ha sido mi primer día en el sitio nuevo. Es en un ministerio, y está en un sitio de lo más céntrico y en una de las zonas más bonitas de Madrid. Vuelvo a cambiar de horario, de compañeros y de hábitos,pero estoy contenta.
Hoy me he estado haciendo con el sitio, poniendome un poco al día, y creo que en pocos días, y cuando conozca el edificio estaré a gusto.
Sigo con mis propósitos de verle el lado positivo a todo y pensar en mí.Y me he centrado de nuevo en mis opos.
Breve manifiesto
Esta tarde en la radio he escuchado una canción que decía: "Voy a conseguir lo que soñé y el amor también vendrá, voy a separarme del ayer y el futuro llegará. Sólo importa lo que quiero hoy, que mañana Dios dirá, y hoy quiero bailar, quiero gritar, quiero pasar de los demás".
Estoy harta de tomarme las cosas tan en serio, estoy harta de no pararme a pensar SOLO en mí y harta de hacer un mundo de cada cosa. Ahora necesito descansar.
Ha sido una semana estresante de un lado para otro,y ahora sólo quiero dormir.Y disfrutar con lo que soy y lo que tengo.
Casi un error

“¿Estás bien Fiore?”
“No,no me encuentro muy bien”
“¿Qué te pasa?”
“Nada que te pueda importar”
“Ahhh,vale. Tú misma”
Esta fue la última conversación que tuve con Marcos.Acto seguido me bajé del coche sin dar más explicaciones y me fui dando zancadas a mi casa. Estaba de muy malhumor. Había estado a punto de estropearlo todo.
Tras unas cuantas cervecitas y algún que otro chupito de tequila, que tengo comprobado que hace estragos en mi estómago, me aconteció un ataque de sinceridad brutal que fue frenado por mi amiga, gracias a eso, no acabé contándole a Marcos que cada vez me cuesta más aguantar a su chica, y mantenerle a él la mirada. Odio esos arrebatos. Por suerte, finalmente nos fuimos del bar a tiempo para que el momento pasara.
Hoy me alegro de no haber dicho nada. No soy quién para confundir a nadie con mis jaleos cuando ni siquiera yo misma me aclaro.
Pero, eso sí, durante mucho tiempo no creo que vuelva a tomar tequila. No me gusta el efecto que causa en mí, que no suelo beber.
Por cierto, entre tanto caos ¡he pasado el primer examen para una universidad!, así que ahora tendré que esmerarme con el segundo.
Un poco más sobre mí

Voy a aprovechar para seguir la cadena de preguntas que he visto en el blog de Su y en el de Cora.
Cinco profesiones por las que he pasado
- Dependienta en una tienda de ropa: Un trabajo en el que duré muy poco, era incapaz de disimular delante de las señoras cuando me preguntaban si tal o cual camiseta les quedaba bien. No tengo mucho don de ventas,al final acababa convenciéndolas de que no era su estilo o de que buscaran algo más barato.
- Repartidora de rosas en San Valentín y promociones varias, tales como chorizos, quesos o batidos bajos en calorías
- Teleoperadora, productos químicos concretamente
- Figurante o extra de televisión y cine (entiéndase como actividad para sacar dinero, no como profesión). Ahí estaba yo, que no me perdía ni una,jeje. Si erais seguidores de Al salir de clase, seguro que me habreis visto por los pasillos del instituto o en el bar de turno haciendo bulto más de una vez.
- Bibliotecaria, en todo tipo de instituciones, privadas o públicas. Es mi profesión actual, y de la que aspiro a sacarme alguna vez una plaza
Cinco películas que recomendarías
- El diario de Noah
- Eduardo Manostijeras
- Vacaciones en Roma (me encanta Audrey)
- ¿A quién ama Gilbert Grape?
- Esa cosa llamada amor
Como se puede apreciar, me gusta el pastel, qué se le va a hacer. Soy una romántica incurable
Cinco personas con las que te has ido de viaje y volverías a repetir
- Mis dos mejores amigas
- Marcos, mi amigo
- Zak, mi ex. Lo pongo porque me encantaría repetir, aunque las posibilidades son inexistentes.
- Mi hermano, sí, la verdad es que me lo paso fenomenal con él y estamos todo el día riéndonos. Nadie como él para sacarme de mis casillas y luego arreglarlo con una payasada.
Cinco debilidades gastronómicas
- Ensalada de tomate, lechuga, zanahoria, atún, maiz y huevo
- Tortilla de patata
- Lasagna
- Filetes rusos
- Quesooo
Bien baratita que salgo.
Cinco sitios en los que me gustaría estar cada día, incluido hoy
En mi propia casita, es lo que deseo. Poder algún día independizarme y tener mi propio refugio de paz
Geográficamente hablando me gustaría estar, si no cada día y para siempre, al menos una temporada, en Granada, contemplando la Alhambra de noche.
Y visitar Edimburgo, Rumanía y Gruyère.
¿Estudiar? Nooo

Otro examen a la vuelta de la esquina y yo sigo perdiendo el tiempo entre unas cosas y otras. Aprovechando estos cuatro días que aún me quedaban antes de volver a trabajar puse muy convencida en órden mi mesa, retire los papeles de nuevo acumulados y cogí los apuntes por enésima vez.
Suena el teléfono, una amiga histérica que me tiene que relatar su última aventura amorosa y correspondiente análisis de situación. Puesto que la conversación promete ser larga, prefiero tenerla en persona, así que vuelvo a guardar los apuntes. Me visto, me pongo unos pantalones cómodos y bajo al pub irlandés donde siempre quedamos.
Después de dos cocacolas, una cerveza y una pequeña discusión vuelvo a mi casa pero ya es la hora de cenar así que no tiene sentido ponerme a estudiar.
Tras la cena me entra un sueño espantoso, y dada la terrible mañana que había pasado, me meto en la cama para que pase cuanto antes el día.
Hoy me he levantado tarde, empezamos mal, en el salón, mi hermano está empezando a ver una película en DVD, mmm, me apetece verla: Pleasantville.
Otra mañana que ya no hago nada. Esta tarde he quedado con Marcos para ver las fotos del viaje y hacer unas compras, y mañana habrán acabado mis vacaciones y yo no he memorizado ni un maldito tema.
No tengo fuerza de voluntad, pero puesto que en un mes se acaba mi contrato, supongo que me pondré a ello con más ahínco.
Algún día por fin me sacaré la oposición de ayudante de bibliotecas.
El regreso

Pues ya estoy aquí de nuevo. Después de una semana sin obligaciones, levantándome con el sonido del mar de fondo, paseando por la playita en pantalón y manga corta en pleno mes de febrero y bebiendo cerveza en las terracitas mirando el puerto, vuelvo a retomar mi vida, mis estudios, mi trabajo y dejar a un lado mis confusiones mentales, o eso espero.
Me marché muy confundida, y estos días no han evaporado esas confusiones pero al menos las han dejado arrinconadas un tiempo. Parece que al estar tan lejos de casa, no existe el pasado sólo el presente.
Pasar tanto tiempo con Marcos después de que yo empezara a mirarle de otra manera no ha sido muy fácil, pero a la vez ha sido muy agradable.Han sido días de muchas confidencias, de risas compartidas y de miradas cómplices. Al mirarle pienso que podría ser la persona que busco, pero inmediatamente después se me ocurre que sería un auténtico error confesarle lo que se me pasa últimamente por la cabeza. Sería un error porque rompería todo lo que nos une, que es precisamente el que nos contamos todo sin tapujos, se perdería toda esa complicidad.
De nuevo aquí, creo que todo esto es pasajero. Porque aún no he dejado de recordar a Zak, ni al lejano Toni. Porque nunca he sido capaz de pasar página del todo,y es como si tuviera varios libros empezados.
Aún me quedan unos días libres antes de volver al trabajo, pero vuelvo a centrarme en los estudios, a ver si algún día esto da su fruto.
Punto de partida
Volver a ese bar la noche del sábado fue como si me hubieran dado una bofetada. Un montón de recuerdos vividos se me agolparon en mi cabeza en el mismo momento en que crucé la puerta. Sabía que iba a tener esa sensación, por eso lo había estado evitando. Allí nada había cambiado, allí seguía todo como siempre, y el sábado no me resultó posible escaquearme.
Ya no me apetecía nada bailar, y el cansancio acumulado hizo el resto, así que me despedí de mis amigas y les dije que no se preocuparan, que yo cogería un autobús para volver a casa, pero que allí no pensaba quedarme.
La noche del sábado fue muy fria, y mientras esperaba el autobús acurrucada en la marquesina pensaba en la sensación que me había hecho irme de aquel sitio. Aunque a veces pienso que todo va bien, otras me doy cuenta de que ninguno de mis fantasmas ha desaparecido. Que no puedo avanzar mientras no deje aparcado en un rincón de mi cabeza aquello que me duele recordar.
Mientras esperaba, pensaba en que no sé que es lo que quiero, en que no sé a quién quiero olvidar, y en que no sé si quiero volver a recordar a quien ya salió de mi vida hace tiempo.
El otro día me planteaba si sentía algo más que amistad hacia Marcos, pero continúo pensando mucho aún en Zak, y hace una semana vuelve otra vez a mi vida alguien que me hizo sufrir mucho, alguien que existió antes de Zak.
Se llamaba Toni. Una llamada al móvil esta semana y todo se vuelve de repente patas arriba. Alguien al que no llegué a olvidar del todo pero al que Zak me ayudó mucho a dejar atrás.
Y ahora de nuevo confusión.
Pero ya aclararé mis ideas, ahora sólo quiero pensar en pasarlo bien esta semana. Me voy a Canarias con Marcos a ver a una amiga. Aún me quedaban unos días libres en el trabajo y mi jefa no ha tenido inconveniente en dejarme esta semana libre. Me voy muy confundida, no se si vendré más confundida aún, pero como dice Scarlett O’ Hara: “ya lo pensaré mañana”.
Vuelvo el domingo, espero que os vayan bien las cosas por aquí.
Destapándome

Bueno, pues recogiendo el testigo que me ha pasado Kamala, voy a presentaros mis cinco hábitos extraños, manías, rarezas o como querais llamarlo. La verdad, me ha costado elegir cinco,uff,no por maniática pero sí por cuadriculada, que lo soy bastante.
A ver...
1. Tengo que poner tres despertadores a la hora de levantarme, ya más por ritual que por necesidad. Uno, lo meto dentro del armario, otro en mi escritorio y otro en la cabecera de mi cama, y hasta que cada uno no ha sonado cinco veces no me levanto de la cama, aunque ya esté más que despierta. Estareis pensando que no hay quien duerma conmigo...debo aclarar que tienen un volumen bajo que no es el suficiente para desvelar a nadie.
2. Me encanta llevar sombreritos, pero únicamente lo hago si es jueves o domingo, podría llevarlo cualquier día de la semana, pero no, he tomado esa norma, ¿quién sabe por qué?
3. En mi nevera nunca falta un bote de pepinillos agridulces. Me encantan y todas las mañanas a mediodía me tomo uno y así continuo tan feliz hasta que coma.
4. No paso nunca por delante de un kiosko de periódicos, siempre lo bordeo por detrás, aunque eso suponga que tenga que salirme de la acera. El origen de esto viene de cuando era muy pequeñita. Una vez vi al kioskero desmayado sobre los periódicos y no me atrevía a volver a pasar por delante porque pensaba que se iba a levantar y agarrarme (era un hombre un poco siniestro).
5. Soy muy cuadriculada para usar el movil.Lo enciendo a las once de la mañana y lo apago a las once de la noche, excepto los viernes y los sábados en que lo apago a las 2.
Vayaa, me acabo de dar cuenta de que soy un pelin rara...no preocuparse, no es grave.
Un fin de semana agotador

Bueno, ya pasó...por ahora. El sábado aún tengo que hacer una prueba para una bolsa de trabajo de una Universidad, ¡cómo está el tema!, unas mil personas apuntadas para ser interinos...creo que es una utopía el que pueda entrar en ese mundillo. La verdad es que estoy optimista respecto a los resultados de los examenes que he hecho. No creo que saque plaza pero al menos sé que no lo he hecho tan mal, y que si estudio más quizá el año que viene pueda sacar buena nota.
El sábado me presenté a dos procesos, eran cinco plazas para muchísima gente, y yo entre tanta pregunta tipo test ya me estaba haciendo un lío.
El del domingo era para el Ministerio de Cultura. Nos presentábamos unas 1200 personas para 7 plazas de auxiliar de bibliotecas. Los pasillos de la facultad donde se hacía el examen estaban rebosantes, y el aula donde se hizo la prueba era la más grande que yo había visto en toda mi vida. Desde luego, todo mi respeto para los que aprueben porque allí no paraba de entrar gente, y la lectura de las listas se hizo interminable.
Yo defendí mi examen como pude, y para ser honestos creo que podría aprobar, otra cosa es dónde pongan la nota de corte.
Al menos, lo hecho hecho está
Los papeles se multiplican

Estudiar siempre cuesta, y retomar los estudios después de haber abandonado los libros durante cinco meses, cuesta aún más.Llevo dos años metida en bibliotecas, buscando información en todos los lugares habidos y por haber, fabricándome mi propio temario porque el de la academia resulta obsoleto, y aún no saco nada en claro. Bueno sí, que esto es interminable.
Los ficheros se acumulan en las estanterías y todo lo que leo me parece interesante para poner en tal o cual tema. El resultado son un montón de folios impresos y de anotaciones farragosas distribuidas en las diferentes carpetas o cuadernos.
Cuando estudiaba la carrera era mucho más ordenada, tenía mis apuntes perfectamente organizados y tenía muy claro qué es lo que tenía que estudiar cada día. Pero ahora con las oposiciones es diferente, como no sé por dónde empezar, empiezo cada vez por temas diferentes. Empiezo y empiezo, pero el caso es que no acabo. Supongo que se debe a que no tengo espíritu opositor. Por eso a la mínima de cambio, lo dejo. Este verano fue la última vez que lo dejé. No tenía cabeza para estudiar y arrinconé los apuntes. En octubre lo retomé, pero una vez más, mis deseos de presentarme a todas las convocatorias relacionadas con lo mío han hecho que vuelva a pillarme el toro.
He cogido los apuntes de nuevo con fuerza, y sorprendentemente, me paso horas delante de ellos, memorizando datos y más datos para mantener la mente ocupada, y eso hace que me sienta mejor de ánimo y deje a un lado mis problemas personales.
Como las tardes las paso en el trabajo, los días pasan volando...y en nada me plantaré en las fechas críticas.
Creo que aún no he dicho a qué me presento. Preparo oposiciones a bibliotecas, ya sean de ayuntamientos, estatales o de universidades. Debo estar loca...
Balance del día después

Un año más ya se ha ido la Nochebuena...y con ella, parte de los preparativos, aunque a la vuelta de la esquina esperen los de Nochevieja.
Un año más, movimiento de maletas en la tarde del 24, comprillas de última hora y supervisión del menú.
Un año más, problemas a la hora de aparcar el coche en el centro.
Un año más, dormir en un saco porque la casa está hasta los topes y a la hora del reparto de camas yo llegué la última.
Pero sobretodo un año más celebrar estas fiestas con mi familia, y que sea durante muchos años más.El balance ha sido positivo, no ha habido mucho villancico (a pesar de la insistencia de mi hermano), pero sí mucho turrón y algo de cava.
Es el primer año que he salido un ratillo después de cenar y pensé que iba a haber más gente, para la proxima vez no volveré a caer en el mismo error. Tres o cuatro garitos abiertos y aprovechándose de las circunstancias cobrándote una pasta por una mísera consumición. ¿Quién me mandará a mí salir esa noche? Con lo a gusto que hubiera estado en mi cama saco viendo las lucecitas del árbol de Navidad...La mañana del 25 amaneció luminosa, me encanta despertar en casa de mis abuelos ese día por el movimiento que hay por todo el piso, los hay que ya se han levantado hace horas, y los hay que aún siguen roncando en las habitaciones.
Mi madre dice que para el año que viene no repite, que después de la cena nos volvemos a dormir a casa porque es un jaleo.No estamos de acuerdo con ella, esa costumbre es lo único que me queda de mis navidades infantiles, y no me apetece nada perderla.Se acercan las vacaciones

Si hace dos meses alguien me hubiera dicho que ir cada tarde al nuevo trabajo iba a suponer un alivio para mí, me habría reído en su cara, porque cuando comencé allí todo se me hacía muy poco llevadero: el horario, los compañeros y el propio trabajo a realizar. Des hace unos días, sin embargo, supone un descanso mental pasar allí la tarde. De otro modo, no hubiera salido de mi habitación más que para comer.He descubierto que me viene muy bien para desconectar y despejarme el tener la tarde ocupada. Al trabajo le estoy cogiendo el puntillo y empiezo a acostumbrarme a mis compañeros (a algunos, a otros dudo bastante que me llegue a acostumbrar), y allí tengo tanto que hacer que dedico menos tiempo a pensar en mí.
Hoy, mirando la planilla de vacaciones me ha dado una punzada en el pecho, se aproxima mi semana libre y, aunque me apetece mucho, no puedo evitar entristecerme. Pedí esa semana hace tiempo, cuando las cosas eran diferentes, y me asusta pensar en tantos días libres ahora que mis planes de escapada se han evaporado. Nade de esto debía haber pasado. Yo debía haber pasado esos días con Zak como teníamos planeado...
Mis padres trabajarán esos días, al igual que la mayoría de mis amigos, pero lo que menos pretendo es que el techo caiga sobre mí y pasarme el tiempo pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Se que eso me hundiría más aún.
He decidido llenar esos días como sea ¿Alguna sugerencia?
El árbol de los deseos

Todos los años, el ritual de poner el árbol de Navidad en casa no pasaba desapercibido. Solíamos elegir una tarde de domingo porque nos parecía el momento más relajado, y siempre tardábamos un montón en decidir dónde colocarlo para acabar colocándolo siempre en la misma esquina.
Mi madre guardaba los adornos y los espumillones en una enorme caja para que estuvieran listos para el siguiente año. Las bolitas nos duraban muchísimo, eran las mismas que habían adornado el árbol de mi madre cuando era pequeña, y les tenía un cariño especial. Las había de todos los colores y tamaños, y junto a ellas, espumillones de todo tipo. A mi padre le encantaba poner un montón de espumillón y luces de todos los colores, y yo siempre protestaba porque me parecía muy recargado, aunque en el fondo no podía ocultar una sonrisa porque era “nuestro” árbol.
Las luces se encendían y se apagaban e iluminaban el salón de modo curioso. Por la noche, cuando mis padres se acostaban, yo apagaba todas las luces de la casa y encendía las del árbol, y allí, sólo con esas luces me sentaba a mirarlo y pedía un deseo.
Ahora no nos reunimos para poner el árbol porque tenemos horarios muy diferentes. Ya no tenemos los mismos adornos, se fueron perdiendo o poniendo feos, y los que los sustituyen son pequeñas bolitas de color rojo y dorado.Tampoco las luces son ahora de colores sino uniformes, como de un color azul tenue.
Ayer por la noche, cuando volví del trabajo, ví que mis padres habían puesto el árbol, ese nuevo árbol. Ya no está tan recargado, pero ha perdido parte de su encanto. Sin embargo, anoche, como años atrás, mientras mis padres dormían fui al salón, iluminé el árbol y pedí un deseo.
Quizá, después de todo, no haya perdido por completo el espíritu navideño que un día tuve.
En estas fechas...
Estas fiestas me entristecen un poco. Parece que por ser Navidad, uno se ve obligado a estar feliz y contento y a comer turrón y cantar villancicos. Pienso en las familias que no se soportan y se reúnen para comer o cenar ocultando sus secretos, y en aquellos que se refugian tras botellas de cava o de sidra para olvidar que no tienen con quién celebrar estas fiestas.Me da rabia ver cómo encienden las luces un mes antes y cómo los centros comerciales bombardean con anuncios de dulces navideños, juguetes, móviles y demás. Me agobia entrar en cualquier sitio y tener que ir contracorriente, luchando contra la marea humana para poder llegar a un expositor o incluso para ver un escaparate...
Pero también me entristecen porque me pongo ñoña, porque en el fondo, me encantan las luces que iluminan el centro, los villancicos que suenan por megafonia en lugares emblemáticos, la gente con los gorritos de papá Noel y los niños que sonríen cuando están haciendo cola para ver a los Reyes Magos y darles su carta.
Me entristecen porque quería compartir este año el brillo de las luces, porque quería hacer regalos especiales, y porque quería recuperar el espíritu de la Navidad
Un paso

“Y tras varios tequilas las nubes se van pero el sol no regresa”
Después de varios días del trabajo a casa, sin más humor que el suficiente para coger el autobús que me devuelva corriendo a mi cama, ponerme el pijama y meterme en mi habitación para alejarme del resto del mundo, ayer,mis amigos me arrastraron a la calle para que no se me quedara cara de almohada y para que empiece a salir del agujero.
A pesar de que les dije que no me apetecía hacer nada, no sirvió, y al final ahí estaba yo, en un bar cubano, tomando mojitos y poniendo buena cara a todo el mundo, sonriendo a mis amigos para que no vinieran todo el rato a mirarme con cara de pena y para que no me preguntaran más qué tal estoy.¿es que no se me nota? Ah! No claro, es que estoy con la copa en la mano, bailando y riéndome con ellos.
Debo reconocer...que al final me dejé llevar, y por unas horas agradecí haber salido.Por unas horas en las que bendije mi suerte por tenerlos a ellos. Lástima que esta mañana, al abrir los ojos, lo primero que me ha venido a la cabeza es que él ya no está, y por muchas canciones que baile, y por muchas copas que tome, nada va a cambiar eso.
Posts más alegres vendrán...lo sé, lo noto
Una casa en la penumbra

Siempre llevo en el bolso un montón de llaves, entre ellas las enormes llaves de la casa de mis abuelos, que viven en la capital, aunque rara es la vez que las utilizo, mi madre me dio un juego hace tiempo para casos de emergencia. Pues bien, ayer fue uno de esos casos. No suelo recurrir a esta opción a no ser que no haya más remedio, y generalmente cuando lo hago suelo avisar de que voy a ir, pero ayer no avisé.
Eran las dos de la madrugada cuando entraba en el portal de esa casa que me impone tanto. Se trata de una de esas enormes casas del centro, restaurada en parte pero tremendamente antigua, y con multitud de rincones y recovecos oscuros. Y el portal es uno de esos lugares oscuros.
¿Por qué estará el ascensor tan lejos de la puerta?Y una vez en el ascensor, pienso si no hubiera sido mejor subir por las escaleras...A esas horas, y en un edificio habitado en su mayoría por personas mayores, el ruido del ascensor al subir resulta un estruendo.
Al entrar en el piso no puedo expresar lo que sentí.Una paz y una sensación de seguridad que hacía tiempo no sentía ni en mi propia casa. Puesto que no me esperaban todo estaba dormido, y la quietud del ambiente en otras ocasiones me hubiera resultado agobiante, pero no así ayer.
Rendijas de luz se colaban en el enorme pasillo y le daban un toque mágico.
Mis abuelos son muy religiosos, y como muchas personas mayores, tienen la caza llena de imágenes de santos en hornacinas y de estampitas, a veces resulta inquietante pensar en todos esos ojos que te miran, en serio. Recuerdo que de pequeña, los niños de la familia competíamos para ver quién encontraba más estampitas por la casa. Estaban por todas partes...con el tiempo cada vez hay menos.
Y ayer, por primera vez no me sentí agobiada por las presencias de los santos silenciosos, ni por los crujidos de la madera, ni por la humedad del cuarto de invitados, ni por el tictac del enorme reloj que reina en la noche.
Ayer, por fín, dormí tranquila y pensé, que a pesar de todo, todo pasa.
Lo necesitaba
Empecemos por el principio

Estoy cansada de leer en revistas que no hay nada como entusiasmarse por nuevos proyectos para salir de una mala racha,pues bien,quizá lo mío no sea exactamente una mala racha, pero sí un momento de mi vida en que necesito llevar a cabo ciertos cambios y tener la mente distraída con cosas que me llamen la atención, así que considero que es un buen momento para poner por fín en funcionamiento este nuevo blog.No es algo que lleve pensando mucho tiempo, pero desde hace unos meses y motivada por una antigua compañera de trabajo, empecé a leer alguno de estos pequeños espacios,a familiarizarme con el tema y me entró el gusanillo.
Escribo como Pikifiore, o como Fiore, aunque pode¡s imaginar que ese no es mi verdadero nombre,sino mi personalidad virtual,bajo el cual me siento a gusto y que me ayuda a veces a escapar de mi propio mundo.
¿Algo de mi?Según el horóscopo, mis estados de ánimo están sincronizados con las fases lunares. Paso del pesimismo al optimismo con rapidez. Mi casa representa mi refugio de paz y mis amigos la seguridad. Lloro con facilidad, río con la misma facilidad,amo con facilidad,sueño...despierta y vivo buscando momentos especiales.
No sé cómo avanzará la vida de este espacio,qué escribiré,ni cuanto durará,pero es algo que no voy a pensar ahora porque el tiempo lo dirá.Estoy contenta porque hoy, 12 de diciembre, se han escrito las primeras palabras de este nuevo proyecto.

