Copas rotas

Llegaba tarde al trabajo, había apurado el tiempo entre las sábanas intentando absorber el fresquito que entraba por la ventana, que había estado ausente toda la noche.
Bajaba la cuesta corriendo y cuando subí al autobús, alguien lo hizo detrás de mí. Entonces la ví.
Pero después de cuatro años no me salía una sonrisa, no me salía una palabra, sólo me salía gritarla que no se sentara a mi lado, que no exhibiera esa sonrisa y que no me preguntara por mi vida de la cual salió voluntariamente. Pero no lo hice.
El destino ha hecho que tengamos que coincidir forzosamente durante el verano, y a mí aún me duele. No soy rencorosa. Pero no me apetece perdonar. Ya lo he hecho tantas veces, que en algún punto hay que plantarse.
No me tomes por tonta
Ella es una chica pop...
Hace ya mucho tiempo, un amigo me pasó una canción y me dijo: “Escúchala, seguro que te va a gustar”.
En aquellos tiempos yo pasaba por algo parecido a una crisis emocional y no sabía muy bien dónde me reconduciría aquello. Puse el tema un buen día mientras ordenaba mi ropa y tres minutos más tarde tenía la cara tan llena de lagrimones que algo hizo “clic” dentro de mí. Me dí cuenta de que me estaba muriendo de ganas de decirle a ese chico perdido que le iba a echar de menos, tal como le sucedía a la dulce voz que sonaba en mi reproductor.
Aquello me hizo pensar en las ganas que tenía de volver a verle, de hablarle y coger su mano…así que marqué un número…
Hoy vivo mi "fabulosa historia" con Toni, y sé que, en parte, se lo debo a esa letra y a esa “chica pop”, que a lo largo del tiempo que la he seguido me ha transmitido siempre emociones tan positivas, y a la cual he podido escuchar en directo varias veces, cogida de la mano de mi chico. El mismo al que un día lloré.
Te deseo toda la suerte del mundo Zahara.
Agobiada

Tras unos cuantos acontecimientos típicos de estos días, es decir, bodas, bautizos y comuniones, he acabado bastante harta de que la única pregunta de todo el mundo hacia mi persona fuera la de que cuando me voy a ir a vivir con Toni.
Ayer se lo comentaba a una amiga, el problema es que no veo el momento. Empecé a posponer la decisión hasta cumplir los treinta, pero el plazo se está acabando. Y yo sin embargo aún no tengo mentalidad de evolución. Siempre he sido muy echada para atrás en la mayoría de las decisiones. Y el tiempo corre.
Paseos de realidad

Últimamente he dejado pasar bastante tiempo entre un escrito y otro, la razón no es ni bucólica, ni romántica ni original, sino demasiado cotidiana: pereza.
El ordenador que me permite tener conexión ha decidido abandonarme, la tarea de buscar otro está complicada y arañarle minutos a la jornada laboral me echa bastante para atrás, la desidia de nuevo.
En estos días poco ha cambiado mi vida, aunque he descubierto que la fidelidad de algunas amigas vale poco en algunos casos y que largos años de interés mutuos han sido sustituidos por años de intereses propios
También me he dado cuenta de que los gritos no pueden con las palabras y que el mar donde mejor se nada es aquel en el que no hay olas.
Estoy aprendiendo a mirarme en el espejo de mi interior sin dar un respingo por si aparece un espiritu reflejado, los espectros hace días que comenzaron la mudanza.
Mi corazón está tranquilo. Mi rutina, también.
Deseo que ya no puede ser

Con la mirada titubeante fija en la manga de su jersey, ella esperaba impaciente que el camarero terminara de servirle la copa. Era consciente de que esta copa sobraba, pues ya se notaba algo mareada, pero necesitaba tener algo entre las manos y el acto reflejo de dar pequeños sorbitos le hacía sentirse un poquito más segura. Después de pagar se apoyó, de espaldas a la barra y removió un poco los hielos mientras alzaba la vista y le buscaba entre la gente.
No eran buenos tiempos para ninguno, ambos lo sabían.
Ella se consolaba con el calor de su mirada, y él apuraba las horas intensamente para no darse cuenta de que el tiempo se iba con ellas…
Torpemente, pasó entre la gente que abarrotaba el local, su cabeza no estaba mucho más despejada, y súbitamente se sintió muy mal y tuvo miedo de que una lágrima traicionera hiciera acto de presencia tirándole por tierra su trabajada fachada de alegría.
Cuando le encontró, únicamente fue capaz de darle un abrazo, nada más. Se sentía grande entre sus brazos, y a la vez demasiado pequeña.
Un solo beso lo hubiera cambiado todo.
Un solo beso lo hubiera destruido.
“Aunque tus lágrimas te sequé, eres ya parte de mi ayer...” (Deseo que ya no puede ser.Nek)

