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The World of Pikifiore

Yo y yo misma

Un poco más sobre mí

Un poco más sobre mí

Voy a aprovechar para seguir la cadena de preguntas que he visto en el blog de Su y en el de Cora.

Cinco profesiones por las que he pasado

- Dependienta en una tienda de ropa: Un trabajo en el que duré muy poco, era incapaz de disimular delante de las señoras cuando me preguntaban si tal o cual camiseta les quedaba bien. No tengo mucho don de ventas,al final acababa convenciéndolas de que no era su estilo o de que buscaran algo más barato.

- Repartidora de rosas en San Valentín y promociones varias, tales como chorizos, quesos o batidos bajos en calorías

- Teleoperadora, productos químicos concretamente

- Figurante o extra de televisión y cine (entiéndase como actividad para sacar dinero, no como profesión). Ahí estaba yo, que no me perdía ni una,jeje. Si erais seguidores de Al salir de clase, seguro que me habreis visto por los pasillos del instituto o en el bar de turno haciendo bulto más de una vez.

- Bibliotecaria, en todo tipo de instituciones, privadas o públicas. Es mi profesión actual, y de la que aspiro a sacarme alguna vez una plaza

Cinco películas que recomendarías

- El diario de Noah

- Eduardo Manostijeras

- Vacaciones en Roma (me encanta Audrey)

- ¿A quién ama Gilbert Grape?

- Esa cosa llamada amor

Como se puede apreciar, me gusta el pastel, qué se le va a hacer. Soy una romántica incurable

Cinco personas con las que te has ido de viaje y volverías a repetir

- Mis dos mejores amigas

- Marcos, mi amigo

- Zak, mi ex. Lo pongo porque me encantaría repetir, aunque las posibilidades son inexistentes.

- Mi hermano, sí, la verdad es que me lo paso fenomenal con él y estamos todo el día riéndonos. Nadie como él para sacarme de mis casillas y luego arreglarlo con una payasada.

Cinco debilidades gastronómicas

- Ensalada de tomate, lechuga, zanahoria, atún, maiz y huevo

- Tortilla de patata

- Lasagna

- Filetes rusos

- Quesooo

Bien baratita que salgo.

Cinco sitios en los que me gustaría estar cada día, incluido hoy

 

En mi propia casita, es lo que deseo. Poder algún día independizarme y tener mi propio refugio de paz

 

Geográficamente hablando me gustaría estar, si no cada día y para siempre, al menos una temporada, en Granada, contemplando la Alhambra de noche.

Y visitar Edimburgo, Rumanía y Gruyère.

 

¿Estudiar? Nooo

¿Estudiar? Nooo

Otro examen a la vuelta de la esquina y yo sigo perdiendo el tiempo entre unas cosas y otras. Aprovechando estos cuatro días que aún me quedaban antes de volver a trabajar puse muy convencida en órden mi mesa, retire los papeles de nuevo acumulados y cogí los apuntes por enésima vez.

Suena el teléfono, una amiga histérica que me tiene que relatar su última aventura amorosa y correspondiente análisis de situación. Puesto que la conversación promete ser larga, prefiero tenerla en persona, así que vuelvo a guardar los apuntes. Me visto, me pongo unos pantalones cómodos y bajo al pub irlandés donde siempre quedamos.

Después de dos cocacolas, una cerveza y una pequeña discusión vuelvo a mi casa pero ya es la hora de cenar así que no tiene sentido ponerme a estudiar.

Tras la cena me entra un sueño espantoso, y dada la terrible mañana que había pasado, me meto en la cama para que pase cuanto antes el día.

Hoy me he levantado tarde, empezamos mal, en el salón, mi hermano está empezando a ver una película en DVD, mmm, me apetece verla: Pleasantville.

Otra mañana que ya no hago nada. Esta tarde he quedado con Marcos para ver las fotos del viaje y hacer unas compras, y mañana habrán acabado mis vacaciones y yo no he memorizado ni un maldito tema.

 

No tengo fuerza de voluntad, pero puesto que en un mes se acaba mi contrato, supongo que me pondré a ello con más ahínco.

Algún día por fin me sacaré la oposición de ayudante de bibliotecas.

El regreso

El regreso

Pues ya estoy aquí de nuevo. Después de una semana sin obligaciones, levantándome con el sonido del mar de fondo, paseando por la playita en pantalón y manga corta en pleno mes de febrero y bebiendo cerveza en las terracitas mirando el puerto, vuelvo a retomar mi vida, mis estudios, mi trabajo y dejar a un lado mis confusiones mentales, o eso espero.

Me marché muy confundida, y estos días no han evaporado esas confusiones pero al menos las han dejado arrinconadas un tiempo. Parece que al estar tan lejos de casa, no existe el pasado sólo el presente.

Pasar tanto tiempo con Marcos después de que yo empezara a mirarle de otra manera no ha sido muy fácil, pero a la vez ha sido muy agradable.Han sido días de muchas confidencias, de risas compartidas y de miradas cómplices. Al mirarle pienso que podría ser la persona que busco, pero inmediatamente después se me ocurre que sería un auténtico error confesarle lo que se me pasa últimamente por la cabeza. Sería un error porque rompería todo lo que nos une, que es precisamente el que nos contamos todo sin tapujos, se perdería toda esa complicidad.

De nuevo aquí, creo que todo esto es pasajero. Porque aún no he dejado de recordar a Zak, ni al lejano Toni. Porque nunca he sido capaz de pasar página del todo,y es como si tuviera varios libros empezados.

Aún me quedan unos días libres antes de volver al trabajo, pero vuelvo a centrarme en los estudios, a ver si algún día esto da su fruto.

 

 

 

 

Punto de partida

Volver a ese bar la noche del sábado fue como si me hubieran dado una bofetada. Un montón de recuerdos vividos se me agolparon en mi cabeza en el mismo momento en que crucé la puerta. Sabía que iba a tener esa sensación, por eso lo había estado evitando. Allí nada había cambiado, allí seguía todo como siempre, y el sábado no me resultó posible escaquearme.

Ya no me apetecía nada bailar, y el cansancio acumulado hizo el resto, así que me despedí de mis amigas y les dije que no se preocuparan, que yo cogería un autobús para volver a casa, pero que allí no pensaba quedarme.

La noche del sábado fue muy fria, y mientras esperaba el autobús acurrucada en la marquesina pensaba en la sensación que me había hecho irme de aquel sitio. Aunque a veces pienso que todo va bien, otras me doy cuenta de que ninguno de mis fantasmas ha desaparecido. Que no puedo avanzar mientras no deje aparcado en un rincón de mi cabeza aquello que me duele recordar.

 

Mientras esperaba, pensaba en que no sé que es lo que quiero, en que no sé a quién quiero olvidar, y en que no sé si quiero volver a recordar a quien ya salió de mi vida hace tiempo.

El otro día me planteaba si sentía algo más que amistad hacia Marcos, pero continúo pensando mucho aún en Zak, y hace una semana vuelve otra vez a mi vida alguien que me hizo sufrir mucho, alguien que existió antes de Zak.

 

Se llamaba Toni. Una llamada al móvil esta semana y todo se vuelve de repente patas arriba. Alguien al que no llegué a olvidar del todo pero al que Zak me ayudó mucho a dejar atrás.

 

Y ahora de nuevo confusión.

Pero ya aclararé mis ideas, ahora sólo quiero pensar en pasarlo bien esta semana. Me voy a Canarias con Marcos a ver a una amiga. Aún me quedaban unos días libres en el trabajo y mi jefa no ha tenido inconveniente en dejarme esta semana libre. Me voy muy confundida, no se si vendré más confundida aún, pero como dice Scarlett O’ Hara: “ya lo pensaré mañana”.

 

Vuelvo el domingo, espero que os vayan bien las cosas por aquí.

 

 

Destapándome

Destapándome

Bueno, pues recogiendo el testigo que me ha pasado Kamala, voy a presentaros mis cinco hábitos extraños, manías, rarezas o como querais llamarlo. La verdad, me ha costado elegir cinco,uff,no por maniática pero sí por cuadriculada, que lo soy bastante.

A ver...

1. Tengo que poner tres despertadores a la hora de levantarme, ya más por ritual que por necesidad. Uno, lo meto dentro del armario, otro en mi escritorio y otro en la cabecera de mi cama, y hasta que cada uno no ha sonado cinco veces no me levanto de la cama, aunque ya esté más que despierta. Estareis pensando que no hay quien duerma conmigo...debo aclarar que tienen un volumen bajo que no es el suficiente para desvelar a nadie.

2. Me encanta llevar sombreritos, pero únicamente lo hago si es jueves o domingo, podría llevarlo cualquier día de la semana, pero no, he tomado esa norma, ¿quién sabe por qué?

3. En mi nevera nunca falta un bote de pepinillos agridulces. Me encantan y todas las mañanas a mediodía me tomo uno y así continuo tan feliz hasta que coma.

4. No paso nunca por delante de un kiosko de periódicos, siempre lo bordeo por detrás, aunque eso suponga que tenga que salirme de la acera. El origen de esto viene de cuando era muy pequeñita. Una vez vi al kioskero desmayado sobre los periódicos y no me atrevía a volver a pasar por delante porque pensaba que se iba a levantar y agarrarme (era un hombre un poco siniestro).

5. Soy muy cuadriculada para usar el movil.Lo enciendo a las once de la mañana y lo apago a las once de la noche, excepto los viernes y los sábados en que lo apago a las 2.

Vayaa, me acabo de dar cuenta de que soy un pelin rara...no preocuparse, no es grave.

 

Un fin de semana agotador

Un fin de semana agotador

Bueno, ya pasó...por ahora. El sábado aún tengo que hacer una prueba para una bolsa de trabajo de una Universidad, ¡cómo está el tema!, unas mil personas apuntadas para ser interinos...creo que es una utopía el que pueda entrar en ese mundillo. La verdad es que estoy optimista respecto a los resultados de los examenes que he hecho. No creo que saque plaza pero al menos sé que no lo he hecho tan mal, y que si estudio más quizá el año que viene pueda sacar buena nota.

El sábado me presenté a dos procesos, eran cinco plazas para muchísima gente, y yo entre tanta pregunta tipo test ya me estaba haciendo un lío.

El del domingo era para el Ministerio de Cultura. Nos presentábamos unas 1200 personas para 7 plazas de auxiliar de bibliotecas. Los pasillos de la facultad donde se hacía el examen estaban rebosantes, y el aula donde se hizo la prueba era la más grande que yo había visto en toda mi vida. Desde luego, todo mi respeto para los que aprueben porque allí no paraba de entrar gente, y la lectura de las listas se hizo interminable.

Yo defendí mi examen como pude, y para ser honestos creo que podría aprobar, otra cosa es dónde pongan la nota de corte.

Al menos, lo hecho hecho está

 

 

Los papeles se multiplican

Los papeles se multiplican

Estudiar siempre cuesta, y retomar los estudios después de haber abandonado los libros durante cinco meses, cuesta aún más.Llevo dos años metida en bibliotecas, buscando información en todos los lugares habidos y por haber, fabricándome mi propio temario porque el de la academia resulta obsoleto, y aún no saco nada en claro. Bueno sí, que esto es interminable.

Los ficheros se acumulan en las estanterías y todo lo que leo me parece interesante para poner en tal o cual tema. El resultado son un montón de folios impresos y de anotaciones farragosas distribuidas en las diferentes carpetas o cuadernos.

Cuando estudiaba la carrera era mucho más ordenada, tenía mis apuntes perfectamente organizados y tenía muy claro qué es lo que tenía que estudiar cada día. Pero ahora con las oposiciones es diferente, como no sé por dónde empezar, empiezo cada vez por temas diferentes. Empiezo y empiezo, pero el caso es que no acabo. Supongo que se debe a que no tengo espíritu opositor. Por eso a la mínima de cambio, lo dejo. Este verano fue la última vez que lo dejé. No tenía cabeza para estudiar y arrinconé los apuntes. En octubre lo retomé, pero una vez más, mis deseos de presentarme a todas las convocatorias relacionadas con lo mío han hecho que vuelva a pillarme el toro.

He cogido los apuntes de nuevo con fuerza, y sorprendentemente, me paso horas delante de ellos, memorizando datos y más datos para mantener la mente ocupada, y eso hace que me sienta mejor de ánimo y deje a un lado mis problemas personales.

Como las tardes las paso en el trabajo, los días pasan volando...y en nada me plantaré en las fechas críticas.

Creo que aún no he dicho a qué me presento. Preparo oposiciones a bibliotecas, ya sean de ayuntamientos, estatales o de universidades. Debo estar loca...

 

 

 

Balance del día después

Balance del día después

Un año más ya se ha ido la Nochebuena...y con ella, parte de los preparativos, aunque a la vuelta de la esquina esperen los de Nochevieja.

Un año más, movimiento de maletas en la tarde del 24, comprillas de última hora y supervisión del menú.

Un año más, problemas a la hora de aparcar el coche en el centro.

Un año más, dormir en un saco porque la casa está hasta los topes y a la hora del reparto de camas yo llegué la última.

Pero sobretodo un año más celebrar estas fiestas con mi familia,  y que sea durante muchos años más.

El balance ha sido positivo, no ha habido mucho villancico (a pesar de la insistencia de mi hermano), pero sí mucho turrón y algo de cava.

Es el primer año que he salido un ratillo después de cenar y pensé que iba a haber más gente, para la proxima vez no volveré a caer en el mismo error. Tres o cuatro garitos abiertos y aprovechándose de las circunstancias cobrándote una pasta por una mísera consumición. ¿Quién me mandará a mí salir esa noche? Con lo a gusto que hubiera estado en mi cama saco viendo las lucecitas del árbol de Navidad...

La mañana del 25 amaneció luminosa, me encanta despertar en casa de mis abuelos ese día por el movimiento que hay por todo el piso, los hay que ya se han levantado hace horas, y los hay que aún siguen roncando en las habitaciones.

Mi madre dice que para el año que viene no repite, que después de la cena nos volvemos a dormir a casa porque es un jaleo.No estamos de acuerdo con ella, esa costumbre es lo único que me queda de mis navidades infantiles, y no me apetece nada perderla.

Se acercan las vacaciones

Se acercan las vacaciones

Si hace dos meses alguien me hubiera dicho que ir cada tarde al nuevo trabajo iba a suponer un alivio para mí, me habría reído en su cara, porque cuando comencé allí todo se me hacía muy poco llevadero: el horario, los compañeros y el propio trabajo a realizar. Des hace unos días, sin embargo, supone un descanso mental pasar allí la tarde. De otro modo, no hubiera salido de mi habitación más que para comer.He descubierto que me viene muy bien para desconectar y despejarme el tener la tarde ocupada. Al trabajo le estoy cogiendo el puntillo y empiezo a acostumbrarme a mis compañeros (a algunos, a otros dudo bastante que me llegue a acostumbrar), y allí tengo tanto que hacer que dedico menos tiempo a pensar en mí.

Hoy, mirando la planilla de vacaciones me ha dado una punzada en el pecho, se aproxima mi semana libre y, aunque me apetece mucho, no puedo evitar entristecerme. Pedí esa semana hace tiempo, cuando las cosas eran diferentes, y me asusta pensar en tantos días libres ahora que mis planes de escapada se han evaporado. Nade de esto debía haber pasado. Yo debía haber pasado esos días con Zak como teníamos planeado...

Mis padres trabajarán esos días, al igual que la mayoría de mis amigos, pero lo que menos pretendo es que el techo caiga sobre mí y pasarme el tiempo pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Se que eso me hundiría más aún.

He decidido llenar esos días como sea ¿Alguna sugerencia?

 

El árbol de los deseos

El árbol de los deseos

Todos los años, el ritual de poner el árbol de Navidad en casa no pasaba desapercibido. Solíamos elegir una tarde de domingo porque nos parecía el momento más relajado, y siempre tardábamos un montón en decidir dónde colocarlo para acabar colocándolo siempre en la misma esquina.

Mi madre guardaba los adornos y los espumillones en una enorme caja para que estuvieran listos para el siguiente año. Las bolitas nos duraban muchísimo, eran las mismas que habían adornado el árbol de mi madre cuando era pequeña, y les tenía un cariño especial. Las había de todos los colores y tamaños, y junto a ellas, espumillones de todo tipo. A mi padre le encantaba poner un montón de espumillón y luces de todos los colores, y yo siempre protestaba porque me parecía muy recargado, aunque en el fondo no podía ocultar una sonrisa porque era “nuestro” árbol.

Las luces se encendían y se apagaban e iluminaban el salón de modo curioso. Por la noche, cuando mis padres se acostaban, yo apagaba todas las luces de la casa y encendía las del árbol, y allí, sólo con esas luces me sentaba a mirarlo y pedía un deseo.

Ahora no nos reunimos para poner el árbol porque tenemos horarios muy diferentes. Ya no tenemos los mismos adornos, se fueron perdiendo o poniendo feos, y los que los sustituyen son pequeñas bolitas de color rojo y dorado.Tampoco las luces son ahora de colores sino uniformes, como de un color azul tenue.

Ayer por la noche, cuando volví del trabajo, ví que mis padres habían puesto el árbol, ese nuevo árbol. Ya no está tan recargado, pero ha perdido parte de su encanto. Sin embargo, anoche, como años atrás, mientras mis padres dormían fui al salón, iluminé el árbol y pedí un deseo.

Quizá, después de todo, no haya perdido por completo el espíritu navideño que un día tuve.

 

 

 

En estas fechas...

En estas fechas... Estas fiestas me entristecen un poco. Parece que por ser Navidad, uno se ve obligado a estar feliz y contento y a comer turrón y cantar villancicos. Pienso en las familias que no se soportan y se reúnen para comer o cenar ocultando sus secretos, y en aquellos que se refugian tras botellas de cava o de sidra para olvidar que no tienen con quién celebrar estas fiestas.

 

Me da rabia ver cómo encienden las luces un mes antes y cómo los centros comerciales bombardean con anuncios de dulces navideños, juguetes, móviles y demás. Me agobia entrar en cualquier sitio y tener que ir contracorriente, luchando contra la marea humana para poder llegar a un expositor o incluso para ver un escaparate...

 

Pero también me entristecen porque me pongo ñoña, porque en el fondo, me encantan las luces que iluminan el centro, los villancicos que suenan por megafonia en lugares emblemáticos, la gente con los gorritos de papá Noel y los niños que sonríen cuando están haciendo cola para ver a los Reyes Magos y darles su carta.

 

Me entristecen porque quería compartir este año el brillo de las luces, porque quería hacer regalos especiales, y porque quería recuperar el espíritu de la Navidad

 

 

 

Un paso

Un paso

“Y tras varios tequilas las nubes se van pero el sol no regresa”

Después de varios días del trabajo a casa, sin más humor que el suficiente para coger el autobús que me devuelva corriendo a mi cama, ponerme el pijama y meterme en mi habitación para alejarme del resto del mundo, ayer,mis amigos me arrastraron a la calle para que no se me quedara cara de almohada y para que empiece a salir del agujero.

A pesar de que les dije que no me apetecía hacer nada, no sirvió, y al final ahí estaba yo, en un bar cubano, tomando mojitos y poniendo buena cara a todo el mundo, sonriendo a mis amigos para que no vinieran todo el rato a mirarme con cara de pena y para que no me preguntaran más qué tal estoy.¿es que no se me nota? Ah! No claro, es que estoy con la copa en la mano, bailando y riéndome con ellos.

Debo reconocer...que al final me dejé llevar, y por unas horas agradecí haber salido.Por unas horas en las que bendije mi suerte por tenerlos a ellos. Lástima que esta mañana, al abrir los ojos, lo primero que me ha venido a la cabeza es que él ya no está, y por muchas canciones que baile, y por muchas copas que tome, nada va a cambiar eso.

Posts más alegres vendrán...lo sé, lo noto

Una casa en la penumbra

Una casa en la penumbra

Siempre llevo en el bolso un montón de llaves, entre ellas las enormes llaves de la casa de mis abuelos, que viven en la capital, aunque rara es la vez que las utilizo, mi madre me dio un juego hace tiempo para casos de emergencia. Pues bien, ayer fue uno de esos casos. No suelo recurrir a esta opción a no ser que no haya más remedio, y generalmente cuando lo hago suelo avisar de que voy a ir, pero ayer no avisé.

 

Eran las dos de la madrugada cuando entraba en el portal de esa casa que me impone tanto. Se trata de una de esas enormes casas del centro, restaurada en parte pero tremendamente antigua, y con multitud de rincones y recovecos oscuros. Y el portal es uno de esos lugares oscuros.

¿Por qué estará el ascensor tan lejos de la puerta?Y una vez en el ascensor, pienso si no hubiera sido mejor subir por las escaleras...A esas horas, y en un edificio habitado en su mayoría por personas mayores, el ruido del ascensor al subir resulta un estruendo.

 

Al entrar en el piso no puedo expresar lo que sentí.Una paz y una sensación de seguridad que hacía tiempo no sentía ni en mi propia casa. Puesto que no me esperaban todo estaba dormido, y la quietud del ambiente en otras ocasiones me hubiera resultado agobiante, pero no así ayer.

Rendijas de luz se colaban en el enorme pasillo y le daban un toque mágico.

 

Mis abuelos son muy religiosos, y como muchas personas mayores, tienen la caza llena de imágenes de santos en hornacinas y de estampitas, a veces resulta inquietante pensar en todos esos ojos que te miran, en serio. Recuerdo que de pequeña, los niños de la familia competíamos para ver quién encontraba más estampitas por la casa. Estaban por todas partes...con el tiempo cada vez hay menos.

 

Y ayer, por primera vez no me sentí agobiada por las presencias de los santos silenciosos, ni por los crujidos de la madera, ni por la humedad del cuarto de invitados, ni por el tictac del enorme reloj que reina en la noche.

Ayer, por fín, dormí tranquila y pensé, que a pesar de todo, todo pasa.

Lo necesitaba

Empecemos por el principio

Empecemos por el principio

Estoy cansada de leer en revistas que no hay nada como entusiasmarse por nuevos proyectos para salir de una mala racha,pues bien,quizá lo mío no sea exactamente una mala racha, pero sí un momento de mi vida en que necesito llevar a cabo ciertos cambios y tener la mente distraída con cosas que me llamen la atención, así que considero que es un buen momento para poner por fín en funcionamiento este nuevo blog.No es algo que lleve pensando mucho tiempo, pero desde hace unos meses y motivada por una antigua compañera de trabajo, empecé a leer alguno de estos pequeños espacios,a familiarizarme con el tema y me entró el gusanillo.

Escribo como Pikifiore, o como Fiore, aunque pode¡s imaginar que ese no es mi verdadero nombre,sino mi personalidad virtual,bajo el cual me siento a gusto y que me ayuda a veces a escapar de mi propio mundo.

¿Algo de mi?Según el horóscopo, mis estados de ánimo están sincronizados con las fases lunares. Paso del pesimismo al optimismo con rapidez. Mi casa representa mi refugio de paz y mis amigos la seguridad. Lloro con facilidad, río con la misma facilidad,amo con facilidad,sueño...despierta y vivo buscando momentos especiales.

No sé cómo avanzará la vida de este espacio,qué escribiré,ni cuanto durará,pero es algo que no voy a pensar ahora porque el tiempo lo dirá.Estoy contenta porque hoy, 12 de diciembre, se han escrito las primeras palabras de este nuevo proyecto.