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The World of Pikifiore

Años atrás

Años atrás

Cuando tenía catorce años pasé una temporada viviendo en Francia en un internado gracias a una feliz idea de mis padres, que querían que perfeccionara el idioma. Era un internado mixto, pero con zonas separadas para niños y niñas, al estilo de los colegios ingleses. De aquella época guardo muy buenos momentos,pero también la recuerdo como un periodo de mucha soledad. Echaba tremendamente de menos a mis padres y a mis amigas de aquí, y aunque iba con mi mejor amiga, no me hacía gracia la idea de tener que estar hablando francés durante el día y soportando a aquellos niños franceses que tan mal me caían. Todos excepto uno, se llamaba Guillaume Gineste (Gigi el amoroso para nosotras) y era a sus catorce añitos, todo un pícaro. Se convirtió en nuestro compañero de juegos y con él ibamos a tomar chocolate a la plaza, a jugar a la playa y a hacer burla a los turistas que llegaban en verano a nuestro pueblito. Montábamos en bici haciendo el loco y haciamos todo lo que podíamos para irritar a nuestros monitores del internado. Guillaume era un rebelde nato y nos arrastraba a nosotras en sus ocurrencias.Las niñas le adoraban y los niños hacían lo que él decía, pero él siempre fue muy arisco para las demostraciones de cariño.

Una tarde volviendo de jugar al tenis, nos dimos un rápido beso en las bicicleteras, y recuerdo que después yo le dí una patada en la rodilla. No volvió a pasar, pero el día que volví a España, los dos lloramos como magdalenas. Durante los siguientes meses nos escribimos cartas, y nos mandamos fotos, pero poco a poco las cartas empezaron a espaciarse y terminaron por desaparecer.

Hace un año mis padres instalaron una parabólica y a través de ella vemos canales internacionales. Mi madre dice que viene muy bien para que sigamos familiarizados con el idioma, así que de vez en cuando me da por poner el canal de la televisión francesa. El domingo a media tarde, mientras hacía zapping, me paré a ver un concurso al estilo 50x15 en francés. Habían eliminado a un concursante y en ese momento llamaban a otro. Un muchacho regordete y de ojos vivos se mostraba nervioso ante la cámara mientras el presentador le hacía preguntas. Tenía unos ojos que me resultaban familiares.El presentador dijo: “Guillaume habite à Lyon avec sa femme et ses deux fils.C’est la prèmiere fois qu’il vient a la tèle »

¡Guillaume ! Mi Guillaume. Doce años después, se había casado y había tenido dos niños.En mi mente, pensé que seguiría siendo un rebelde, aunque esa carita de pícaro no había cambiado. ¡Qué sensación tan rara me invadió!Verle en el salón de mi casa, desde Francia.

Grabé lo que quedaba de programa y me pasé toda la tarde viendo los álbumes de aquella época. Fue como retroceder de golpe más de una década.

3 comentarios

Su -

Qué fuerte ¿no? joer, si yo viese a alguna persona importante para mi en la tele seguro que me quedaría flipando, pero si ya fuese extranjero... pa flipar ;-)

Un abrazo

Anawin -

Que bonito! Que sensacion habrás vivido. Sería interesante retomar el contacto y comentarle la experiencia. A él también le encantará saber de ti, y más despues de esto.

kamala -

¡¡Qué fuerte!! Madre mía, que esto ocurra es rarísimo. Menuda sensación, ¿verdad?

Aunque te sintieras sola durante aquellos momentos sin tus padres, estoy segura de que te alegras de haberlos vivido. Pero ver a ese chico otra vez... jobar, me he asombrado hasta yo que no le conozco, jajajajajaja.

Ahora que he leído ésto me he acordado de algo. Mi hermana estuvo saliendo con un chico, y no sé sí conocerás el programa ese de telemadrid en el que daban dinero a cambio de hacer algo (más bien dos apostaban y la cifra iba subiendo, hasta llegar a un tope). Bueno, pues el chico se metió en una bañera (en boxer) en medio de todo Callao jajajaja. Lo que me pude reír.

Un beso (que me enrollo).