Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006.
Cinco de vacaciones

1.- ¿Cuales han sido esas vacaciones en que la has pasado de una manera tan extraordinaria y que crees que nunca olvidaras?
Hay muchos momentos especiales, pero recuerdo en particular una semana que pasé en Francia, nos habían suspendido las clases intensivas durante unos días y unas amigas decidimos hacer vida al margen del internado…ahora me resulta curioso acordarme de todo aquello, ir a nuestras primeras fiestas en la playa y sentirnos un poquito liberadas por primera vez, tan lejos de la familia y de aquello que nos resultaba conocido.También me quedo con estas últimas vacaciones, las que pasé con Marcos, vimos lugares increíbles, hicimos largas excursiones, paseos por la playa, muchas cervecitas, muchas risas…¡maldita sea!ahi comenzaron mis comeduras de coco de este invierno.Se portó tan bien…
2.- ¿Cual es tu momento favorito durante las vacaciones y con quien generalmente lo compartes?
Si me marcho a la playa, me encanta cuando deja de hacer calor y se empieza a poner el sol. Ya estoy fresquita y me voy a tomar una buena cervecita con limon a un kiosko…
Cuando estoy en la sierra, me quedaría horas sentada en mi terracita, bien fresquita y charlando con mis amigas.Generalmente, tanto las vacaciones como esos momentos los comparto con mis tres o cuatro amigas de siempre. Es curioso, a lo largo de mis casi 27 años, nunca me he ido de vacaciones con ningún novio.
3.- ¿Alguna vez, durante las vacaciones, te has sentido tan frustrada como para querer cancelarlas?
Sí, hace dos años. Me marché de viaje con unas amigas, se torció todo. Tuvimos una bronca impresionante con una chica, y yo, que me tomo las cosas muy a pecho, sólo deseaba volver a Madrid y llorar un poco bajo mis sábanas. Todavía lo recuerdo y se me pone un nudo en el estómago.
4.- ¿Usas generalmente el tiempo de vacaciones para descansar o no?
Hay tiempo para todo, aunque generalmente suelo regresar al trabajo más hecha polvo de lo que me fui. Necesitaría unas vacaciones para recuperarme de las vacaciones…
5.- ¿Crees que el tiempo que tienes de vacaciones es el que te mereces después de haber trabajado tanto?
Mmm, unos diítas de propina nunca vienen mal, no?Nunca es el tiempo suficiente para estar de vacaciones, aunque la verdad es que este año no me puedo quejar porque con tanto cambio de trabajo, he tenido ración extra.
El regreso

Han pasado casi dos meses y medio desde el accidente que provocó la baja de Toni (por suerte nada grave), y hoy era el día en que se incorporaba a trabajar. Debo admitir que, aunque desde que el viernes lo supe e hice como si no fuera conmigo, estaba nerviosa, y que he pasado toda la noche con un cosquilleo en el estómago, no sé si de alivio o de culpabilidad. Alivio, porque sé que está bien, y culpabilidad por no haberle ido a visitar , aunque no tenía porqué, al fin y al cabo, si no nos hubiéramos vuelto a encontrar un día de casualidad, cada uno hubiera seguido con su vida como desde el momento en que decidimos ( o decidí) que todo debía terminar.
Sin embargo, lo pienso y sigo sintiéndome culpable.
Cuando le he visto, me han temblado de nuevo las piernas, su sola presencia es un choque con el pasado, y sentir que está de nuevo aquí no hace más que recordarme el fracaso, y una época llena de lágrimas y de impotencia que me hace sentir como una perdedora. Pero también recupero recuerdos de una época de alegrías inesperadas y de pequeños pasos que para mí eran un mundo.
Sus ojillos me dicen que él se alegra de incorporarse, y también de volver a verme, y yo por mi parte al mirarle no sé si darle una bofetada o un abrazo.
No sé cómo sentirme, al mismo tiempo que me agobia tenerle aquí, me tranquiliza. Hoy me he pasado toda la mañana entre risueña y malhumorada.
Por si no fueran pocos los líos que me traigo…
Lugares de la memoria

“De adulta he conocido con frecuencia ese legado tan peculiar que el tiempo otorga al viajero: el anhelo de ver un lugar por segunda vez, de encontrar de manera deliberada aquello con lo que nos topamos en alguna ocasión anterior, para volver a capturar la sensación del descubrimiento. A veces, buscamos de nuevo un lugar que ni siquiera es notable en sí mismo. Lo buscamos porque lo recordamos, así de sencillo. Si lo encontramos, todo es diferente, por supuesto. La puerta tallada a mano sigue en su sitio, pero es mucho más pequeña. Hace un día nublado en lugar de glorioso. Es primavera en vez de otoño. Estamos solos y no con tres amigos. O todavía peor, estamos con tres amigos en lugar de solos”
(Elizabeth Kostova, La Historiadora).
Yo no soy viajera, ni conozco gran cosa del mundo, pero no me hace falta ir muy lejos para tener esa misma sensación. Todos, en algún momento dado de nuestras vidas hemos idealizado un lugar, lo hemos magnificado y guardado en nuestro corazón porque lo asociamos a algún momento especial de nuestras vidas. A veces incluso pequeños lugares que para los demás no significan nada: un banco en un parque, un pequeño jardín, un edificio, un rincón de la playa, una convergencia de dos calles…Una iglesia, una estación de metro.
Lugares que han visto infinitas despedidas.
Muchos de esos lugares mantienen viva su esencia, pero nosotros habremos cambiado o la percepción que tengamos de ellos será distinta. Nunca será como el primer recuerdo. A menudo pienso en lo que me gustaría regresar al pueblito francés donde estuve una temporada, a volver a pisar el claro del bosque en el que acampábamos y tomar un crèpe en la misma terraza en que lo solía hacer. Pero temo que haya cambiado. Así que lo conservaré en mi memoria tal y como yo lo conocí.
Revelaciones
Hace unos años me arrepentí de no haber querido a la persona adecuada, porque estaba demasiado ocupada esperando otros trenes, y perdí un amigo. Hoy, temo que me vuelva a pasar lo mismo. ¿Cuántas veces no me habré fijado en la persona equivocada?¿cuantas veces no he deseado querer a otra persona como me quería ella a mí?
Estoy cansada de tirar de la gente, cansada de machacarme temiendo al futuro, y pensando en el pasado. Y mientras tanto, van pasando delante de mí otras cosas en las que ni siquiera me fijo porque tengo la vista puesta en la dirección opuesta.Algún día, me daré cuenta de que volví a esperar en la estación equivocada…y para entonces será demasiado tarde para regresar.
Llevo una mañana muy poco productiva, pensando en que queremos a quien no nos quiere, y no escuchamos a quien nos quiere, o no queremos verlo.
Un mensaje esta mañana y una larga conversación anoche, han vuelto a descolocar mis esquemas. Nunca hubiera imaginado que a esa persona le pasaran esas cosas por la cabeza. Nunca pude imaginar que le importara así. Y yo no puedo hacer nada…una vez más.
¿porqué nunca acierto con las personas a las que les entrego mi corazón?Las cinco del colegio

1.- ¿Cuál era la asignatura del cole que más te gustaba? ¿Por qué?
Cuando era más pequeña, hasta quinto de EGB o así, mi asignatura favorita era dibujo, no se me daba mal y me solían colgar mis trabajos en la pared, cosa que me hacía mucha ilusión. Me gustaba mucho el francés también, me parecía como un juego. En los últimos años del colegio mi adignatua favorita pasó a ser Arte, me encantaba ver diapositivas de las pinturas del Renacimiento.
2.- ¿Y la que menos?
Sin lugar a dudas, matemáticas. Era para mí un auténtico suplicio, siempre he sido muy de letras y se me daban fatal los problemas y las integrales, en cuanto pude librarme de ellas no me lo pensé y fue una liberación.La física y la química tampoco eran santos de mi devoción…
3.- ¿Qué te hubiera gustado estudiar por curiosidad, aunque no fuera lo tuyo?
Me he quedado con el gusanillo de haber estudiado psicología, aunque luego me hubiera costado ejercer, porque no me veo yo mucho.Tampoco me hubiera importado hacer comunicación audiovisual (El mundo ha perdido una potencial Amenábar)
4.-Dinos una carrera/módulo que nunca harías.
Cualquier ingeniería, como ya he dicho soy de letras letras, y en esas carreras tan técnicas creo que perdería la paciencia antes de llegar a los tres meses del primer curso. Fórmulas, programaciones, números, ufff.
5.-Y por último, ¿te gusta tu carrera/módulo, lo cambiarías?
Con el tiempo he acabado cogiendole el gustillo, así que ya no me arrepiento de haber estudiado biblioteconomía, aunque entre tercero y cuarto tuve una pequeña crisis “profesional” y casi lo dejo.
Ahora puedo decir que tampoco me ha ido tan mal.No deberías...
“Y otra vez seremos dos extraños, y otra vez volver a hacernos daño. Otra vez estoy en el fondo del dolor, otra vez tú y yo…”
La voluntad de no volver a caer se me vuelve muy débil cuando tengo delante su cara, cuando le miro y me encuentro con ese rostro que fue tan querido y al que renuncié hace ya varios meses porque era lo mejor para los dos, porque él no iba a cambiar…Decidí cortar la cuerda y no mirar atrás, conocí a Zak y perdí la cabeza por él, pero aún guardaba mucha frustración por la historia que acababa de terminar.
Toni siguió su camino, y yo el mío, hasta hace poco. Yo confiaba en mi fuerza de voluntad, tenía demasiadas cosas que olvidar y me había costado muchísimo no irme cada noche a la cama pensando en él. Mis amigos no confiaban tanto, fueron testigos de mis llantos incontrolados durante el último año y vieron como poco a poco me resignaba a estar sin él y levantaba el vuelo gracias a Zak, que me salvó del naufragio. Pero el recuerdo de aquellos otros ojos descansaba todavía dentro de mí, dormido, como esperando despertarse en el momento menos oportuno. Todos lo intuían.
Fingir indiferencia delante de mis compañeros, evitar salir a por agua para no cruzarme con él por el pasillo, intentar no coincidir en la hora del desayuno y frenar los impulsos de coger el coche y visitarle durante su baja…todo eso fue duro para mí, y lo sigue siendo. Pero no soy tan fuerte, no he superado esa prueba. Hace dos días mientras paseaba con él, volví al pasado y mientras un impulso irracional me llevó a besarle, mi cerebro repetía: “No deberías”…
Y otra vez de camino al precipio. “No deberías”
Una vela más...
Me decía mi abuela cuando yo era pequeña, que nadie debe llorar el día de su cumpleaños, porque de lo contrario llorarías todos los demás días del año.Todavía me acuerdo de aquella frase porque me resultaba imposible que un niño llorara el día de su cumpleaños…
Siempre me ha encantado la fecha en la que nací, a comienzos de verano, y finales del colegio, adiós examenes y bienvenidas vacaciones. No podía cumplir años en mejores circunstancias. Me gustaba ir a clase con unas cuantas chucherías para repartir y siempre me guardaba para mí bastantes más de las que debería, jeje.
Después en la facultad, aprovechábamos el final de las clases para celebrarlo todas juntas, puesto que casi todas mis amigas eran de la misma fecha. A veces nos comprábamos incluso nuestro propio regalo.
No me gustaba celebrar el cumpleaños yo sola, de hecho las veces que lo celebraba siempre era con alguien y nunca por iniciativa propia. Odiaba tener que estar pendiente de la gente y de si mis amigos se llevaban bien entre ellos, así que prefería algo tranquilito.
Ahora lo que hago es reunirme con mi familia para comer y quedar con tres o cuatro amigos para charlar y tomar algo.
Me sigue haciendo mucha ilusión la mañana del día de mi cumpleaños, pienso que aún me quedan muchas cosas por hacer y muchos más que celebrar si la vida quiere. Y adoro comer tarta y pedir deseos, aunque cada vez haya más velas que apagar.
Hoy es mi cumpleaños, y voy a hacer caso a mi abuela, no voy a llorar.Es mi día, y no me lo va a amargar nada ni nadie.Eso lo dejaremos para otro día.
Hoy cantaré y soplaré las velas de mi tarta, y me reiré de tonterías y pensaré que va a ser un año maravilloso.
Feliz cumpleaños Fiore. Creo que me lo merezco…
Gracias
Un regalo inesperado, una visita sorpresa y un montón de palabras bonitas son demasiado viniendo de alguien con quien siempre he sido muy reservada y que a la larga casi siempre me ha mantenido a distancia.
Durante los últimos dos años ha contemplado los cambios en mi vida como un puro observador, siguiendo la escena y asintiendo cuando algo le parecía bien o negando con la cabeza cada vez que yo hacía algo que él no consideraba adecuado, aunque nunca me juzgó, siempre tenía palabras de consuelo o de comprensión, o se acercaba para felicitarme cuando me ocurrían cosas buenas. Testigo de mi creciente amistad con Marcos, tuvo muy claro desde el principio la complicidad que había alcanzado con él, con su mejor amigo. Y él, que desde la infancia le acompañaba vió cómo poco a poco se distanciaba cada día un poco más de su amigo del alma. Pero nunca me lo echó en cara. Yo no le quité a nadie, únicamente quise compartir con él a la persona que los dos considerábamos nuestro mejor amigo.
Cuando conocí a Marcos, por extensión le conocí a él, pero su trato tímido, formal y en ocasiones rallando lo paternal me inclinaba más hacia otros lados de la balanza. Protector hasta extremos insospechados, y mordaz en momentos inoportunos, dotado sin embargo de una buena voluntad de la que siempre se lamenta y con la que carga como un lastre, cansado de ser “un buen chico”.
Porque nunca he hablado de él, y porque en los últimos meses he empezado a conocerle y quizás a entenderle, porque sabe escuchar y porque sabe esperar, porque estoy descubriendo a una gran persona. Por todo eso y mucho más, le dedico hoy este post. Bienvenido Pete…Cinco de viviendas

1.¿En cuantos sitios has vivido en tu vida?
Con mi familia he pasado por dos casas, sin contar las temporadas en la casa de la sierra de mis abuelos o el tiempo en que viví fuera. Hasta los catorce años viví en un pequeño barrio cerca de la capital, pero la verdad, muy aburrido. No había gran cosa que hacer por allí aunque yo me buscaba pasatiempos como podía. Y estos consistían a menudo en ayudar al cura a vestir santos y arreglar los banquitos y las flores de la iglesia, así que imaginaos… Luego las cosas cambiaron, me mudé algo más lejos del centro pero la nueva casa tenía más espacio y por fin pude tener una habitación propia. No me gustaba el barrio en el que vivía antes pero lloré como una magdalena cuando nos fuimos.
2.¿Cual ha sido tu favorito?
El último y actual. Me encanta mi casa, las vistas que tengo desde mi habitación, y aunque no estoy en la capital, tengo cerca todo lo que necesito. No hay ruido por las noches, y aunque empieza ahora a hacer calor, se lleva con comodidad. Sin embargo, mi sitio favorito es la casa que tienen mis abuelos, ayy, que haría yo sin esa terraza…
3.Si pudieras vivir en otro sitio, ¿cual seria?
Me gustaría muchísimo vivir en Granada, en una agradable casita blanca con vistas a la Alhambra.Y aquí en Madrid, soñaría con tener un ático en el paseo de Rosales, desde el que se vea el horizonte (mmm, sin contaminación a ser posible)
4.Sin duda en tu casa..pondrías…
El día que pueda por fín tener una casa propia y dinero para amueblarla me daré con un canto en los dientes, así que no puedo prever qué pondría, aunque me encantaría que tuviera un jardín o una gran terraza. Necesito un espacio donde airearme.
5.¿Como es un día normal en tu vida?
Pura rutina. Me levanto con el tiempo justito porque cada vez me cuesta más salir de la cama, llego al trabajo y comento con mis compañeras el calor que hace en el metro!!jajaa. Me pongo la radio bajito y empiezo mis tareas. Se me pasa la mañana volando. Cuando llego a casa como, veo un poco la tele, me “intento” estudiar dos temas de la opo, recojo la ropa de la lavadora y me voy a tomar una cañita al pub irlandés que hay en mi calle.Obviamente, eso es ahora. En invierno la cosa cambia.La ciudad desde lo alto

Intento inspirarme. Trato de escribir al menos unas cuantas palabras sobre papel mojado, pero me cuesta un montón. Doy vueltas en una silla que no es de mi medida, frente a un ordenador que me resulta extraño y en una habitación que no es la mía.
En las estanterías, música que no reconozco, y libros que jamás leí. Y me encuentro desorientada en un escenario que no me pertenece, pero que conozco bien.
Esta noche seré su invitada porque tengo que levantarme tan pronto que ni los autobuses me podrían traer a la capital, así que aquí duermo. Mañana me espera una larga cola en una oficina, y todo por hacerle un favor a mi hermano que está de examenes.
Marcos ha salido a tomar algo, ella le estaba esperando adecentándose junto a la boca del metro, y yo no he consentido en molestar y he preferido quedarme escribiendo y oyendo música en su ordenador.Lleva ya fuera dos horas y en la calle se oye música, y es ahora cuando me empiezo a sentir genial porque la brisita entra por la ventana y me refresca.
Me gusta su casa, pero no me siento cómoda aquí sola.El teléfono móvil está sonando, lleva así un buen rato, pero no lo voy a coger, no me apetece hablar con nadie.
Creo que voy a salir a tomarme un vaso de leche al balcón. Me encanta ver Madrid desde este octavo piso, las calles iluminadas, la lejanía del horizonte, y oir los murmullos de la gente que a estas horas abarrota las terrazas de verano.
Quizá así me despeje y tome decisiones coherentes, y quizá así también pueda luego escribir algo.
