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04/12/2006
Corazones en el exilio

Esta historia no me pertenece, pero desde que tuve conocimiento de la misma, me pareció mágica y la tomé como una prueba de que el mundo es muy pequeño y que el destino quizá exista…
A finales de los años setenta, unos jóvenes chilenos se prometieron en matrimonio y empezaron a hacer planes de futuro, planes que se rompieron con el golpe de estado de Pinochet y su posterior dictadura. En torno a 1974, los jóvenes que tenían ideas contrarias al dictador se vieron conducidos al exilio para salvar su libertad. Éste fue el caso del joven, quien gracias a ayudas, escapó de incógnito del país, prometiendo a su joven novia que se reunirían.Pero su familia fue vigilada, las comunicaciones eran difíciles, y ella no consiguió averiguar su paradero. Le hicieron creer que murió en el exilio, y con el tiempo abandonó el país en busca de una nueva vida en otro lugar.
Pero él no había muerto. Consiguió establecerse en Francia, pasaron los años, fundó una familia y tuvo hijos, fue feliz, pero nunca logró saber qué fue de la prometida que dejó en Chile. Intentó hacerle llegar noticias, y supo que ella también se había marchado, a un destino desconocido.
Ella vino a España, encontró un trabajo y nunca se casó.Transcurridos veinte años, tras haber enviudado, él hizo un viaje a España. Y al cuarto día, sus ojos se volvieron a cruzar en un vagón de metro de una gran ciudad.
Han recuperado los años perdidos. Dentro de unos meses podrán, finalmente, casarse09/12/2006
Ocho de diciembre
8 de diciembre de 2005. Día de la Inmaculada y cumpleaños de mi hermano.Estando toda la familia reunida, el inconfundible sonido de mi móvil interrumpía el momento en el que iba a entregarle su regalo. Al otro lado de la línea, mi perfecto novio, Zak, me comunicaba que teníamos que hablar. Fue el principio del fin. Sólo recuerdo el sabor de la tarta que me quemaba la garganta...
8 de diciembre de 2006. Día de la Inmaculada y cumpleaños de mi hermano. De nuevo toda la familia reunida. Tuve que apagar el móvil, de puro miedo al recordar el momento. Y es que hay heridas que tardan en cerrarse.
12/12/2006
Un año de posts

“Empecemos por el principio”..., era el título con el que encabezaba hace exactamente un año mi primer post en un recién creado blog, sin estar muy segura de que fuera a cumplir su primer aniversario, ya que muchas veces comienzo cosas que a los meses se van diluyendo y quedando olvidadas, pero no ha sido este el caso.
Hace un año sentí la necesidad de refugiarme en esta página para escribir aquello que verbalmente no podía transmitir. Me sentía perdida y había pasado de un mundo color rosa a un mundo gris, en aquellos días no sentía ilusión por nada, me había salido del sendero y sólo podía caminar a trompicones sobre caminos de gravilla mal trazados. Me había quedado sola con mis recuerdos y sin una explicación y mis cimientos se desmoronaban. Recuerdo la fría tarde en que, animada por un mail, inicié The World of Pikiore.
Al principio me leían dos personas, a las que guardo gran cariño porque me abrieron la puerta a sus escritos, y era a las únicas a las que leía antes de iniciarme en esto. Con los meses me sorprendí de que nuevas personas leyeran este espacio, que nació de la nada y gracias a eso he conocido a mucha gente encantadora.
Desde aquí doy las gracias a todos aquellos que me leéis, aunque a veces mis posts sean ñoños o tristes, aunque sean aburridos o previsibles, a todos los que me hacéis reir con vuestros comentarios, o reflexionar con vuestras palabras, o emocionarme con vuestros ánimos. Gracias a los que me habéis permitido descubrir bonitas canciones o a aquellos con los que he podido compartir un café o una agradable comida.
En definitiva, gracias a todos
15/12/2006
Las sombras de una actuación
El otro día fue al estreno musical de unos amigos, tocaban en una pequeña sala de la capital y para ellos era todo un acontecimiento y también para los que allí estuvimos acompañándolos. A la alegría de ver a gente a la que por la distancia no veo tanto como pudiera, se unió la desagradable experiencia de encontrarme con personas que me hicieron mucho mal años atrás, gente con la que, por conocidos comunes, de vez en cuando tengo que compartir paredes y que sacan lo peor que hay en mí. No me considero una persona vengativa ni rencorosa, pero me cuesta olvidar las lágrimas que los comentarios de personas como ellos me hicieron derramar.
Todo el mundo tiene sus errores, y en mí, está el error de haberme obsesionado en mis primeros años de carrera con quien yo llamo para mis adentros “el gran sapo”, por lo rana que me salió. Una persona que hizo que mi autoestima alcanzara sus cotas más bajas y que mi personalidad quedara reducida a cero. Pero si bien “gran sapo” no se portó honestamente, mi deterioro en aquellos momentos no lo provocó sólo él ,lo causaron sus amigos, que con actitudes hirientes hacían quemar una relación de por sí imposible.
Hoy en día, y tras muchos reproches y muchas palabras, mi relación con “gran sapo” es medianamente normal. Maduró y reconoció no haberse comportado con diplomacia, y yo, que tampoco estuve a la altura de las circunstancias, me dí cuenta de que precipité el desenlace.
No ocurre lo mismo con sus amigos, anclados en el pasado. Comportándose igual y buscando nuevas víctimas a las que atacar con el único arma que tienen, la ignorancia.
Como era de esperar, dadas las circunstancias, aparecieron en el concierto.
Fueron los únicos acordes fuera de sitio, las únicas notas desafinadas.
Sé que no vivimos en el mismo mundo, sé que no me aportan nada. Yo sé quiénes son los que me quieren, y con eso me basta.
No los necesito.
20/12/2006
A golpes con la Navidad...

Con la inocencia de sus cuatro años, mi prima abre los ojos de asombro ante las luces que estos días alumbran las calles, bate palmas cuando escucha villancicos y se mueve de un lado a otro sin querer perderse nada. Estira sus manitas y levanta los brazos como si quisiera coger las estrellas luminosas de los adornos, y se ríe como una loca cuando ve a Papá Noel.
Papá Noel toca un cascado violín, y luce un raído traje a la salida de unos grandes almacenes, ante él, una pequeña caja muestra las pocas monedas que ha podido conseguir en la fría tarde…
Mi prima le escucha tocar, y me pregunta porqué está tan delgado, y antes de que pueda contestarle, un grupo de salvajes se acerca y empieza a dar patadas al navideño violinista robándole lo que había conseguido, ante la mirada de la niña. Ella llora, Papá Noel también, mi prima no comprende cómo unos señores malos pegan al anciano de la barba blanca.¿Por qué llora Papá Noel?, me pregunta.
Mientras llega la policia, a la que su madre ha llamado, pienso en que Papá Noel llora porque no encuentra el espíritu de la Navidad…24/12/2006
Noche dulce y feliz

Pese a que no nos trasladamos muy lejos, ya se oye movimiento de equipaje en mi casa. Unas cuantas bolsas de fin de semana que llevan casi más tiempo en mi familia que mis abuelos.
Esta noche dormiremos todos con ellos, una tradición que se remonta a cuando yo era pequeña y que con los años no se ha eliminado pese a que sólo estamos a 30 km de distancia, pero que forma parte del encanto de este día.
Este año seré yo la que duerma en un saco de dormir entre mis primos que no dejan de chillar, porque no hay camas para todos...
Es como un pequeño campamento improvisado.
Pasadlo todos muy bien...y FELIZ NAVIDAD!!!!!
27/12/2006
Cuestión de optimismo

En estos días navideños queda mucho lugar para los recuerdos, para las personas con la que un día celebraste las fiestas, pero también tienen cabida las sensaciones nuevas, los sentimientos de alegría, las demostraciones de cariño inesperadas y las ganas de comenzar un año con optimismo y energía.
Tiene cabida la necesidad de recoger los pedacitos de una vida y guardarlos bajo llave en un cajón. Y llenar un cajón nuevo con las vivencias de una nueva vida. Enterrar el pasado y dar carta libre al presente, que quiere comenzar florido en estos días de nieve.
No me ha tocado el gordo, pero me siento millonaria, millonaria de abrazos, millonaria de ilusiones y millonaria de gente que me quiere.


